
Dejémonos de debates, postdebates y predebate del las encuestas que medirán los efectos reales del debate. Fue de hueva. Punto. No tuve ni tiempo ni necesidad de verlo para concluir que fue soporífero, que aún falta para que su público objetivo, esos electores que no están imbuídos en nuestra política doméstica, acepten soplarse los infumables argumentos de los Bobs, Felipe y Patricia (además de, ni siquiera, poder apreciar la dichosa silla arrumbada, no porque no estuviera, sino porque la transmisión jamás lo permitió), en lugar de perderse "La fea más bella" o la enésima repetición de "El Chavo del 8".
Afortunadamente, hay una generación que, si bien no puede votar aún, ya cocina sus estrategias de participación política. El semanario "emeequis" (para quienes no lo conozcan, es el nuevo producto de los que decidieron ser tránsfugas de una supuesta falta de libertad de expresión ejercida en "larevista" de El Universal) ofrece su serie de "Canidatos X". Alguien como tú, yo o cualquier hijo de vecino tratando de contender por la Presidencia.
Hasta el número de esta semana, emeequis presentó una propuesta en la que coincido: dice Lupita Hernández, estudiante de secundaria de 13 años, que su "Plataforma de campaña" sería ¡El Zócalo!, "donde casi toda la gente va, ahí es donde citaría a muchas personas y daría mis propuestas. Además escucharía lo que opinan ellos".

Lo importante de esto, más allá del chascarrillo, es que mejor una chica de secundaria tiene concreción y coherencia en sus propuestas, en su visión de país, que cinco weyes (perdón, cuatro y una señora que el columnista Jairo Calixto Albarrán, de "Milenio", ha bautizado como la desperate housewife) que arman todo un desmadre un mes antes para dos horas de bostezo, de vacío, de desesperanza.
Y falta el del 6 de junio...
Por cierto, ¿dónde se vota por Aarón Díaz para primer damo? ¡Yo sí voy!