Me pregunta el Facebook, siempre tan solícito, qué estoy pensando. Medio respondo, aunque mi cabeza está empezando a habitarse de tus imágenes y tus sonrisas y tu nuca, que es lo que alcanzo en el reojo cuando paso corriendo por el pasillo. En el momento del elevador donde me pusiste en jaque y no quedó de otra que la infantilada de sacarte la lengua. Decoro el cuadro con la música del aire y en que estos días serán un poquito más jodidos que lo que pueda imaginar en tu convalecencia, sé que me dará frío y ni un latte del Emir me va a ser suficiente... Sólo pienso y pienso. Elijo pensar que cada día será menos y que eres, estás siendo, el pretexto perfecto para la sonrisa.
Como cuando escucho esa de Modest Mouse que dice "You've got the harder part/You've got the kinder heart/And it's true/I've got the easy part, I've got the harder heart/Ain't this true..."
3.11.09
27.10.09
Blackouts inducidos
Ahora entiendo por qué ponerse pedo (de vez en cuando) es taaaan divertido. Porque no hay tiempo, porque todos son amigos, porque bailar y deschongarte es catártico. Porque no hay nada que te lastime o que te recuerde malas experiencias. Porque escuchar Twist & Shout en ese estado es taaaaan entretenido...
20.10.09
Feliz cumpleaños, Milenio Televisión
Es complicado valorar qué ha sido lo mejor de este año. Quizá eso, que es el primero de muchos. En la fiesta dijeron que es el reconocimiento público, de tirios y troyanos; en corto, que sin saberlo o estar consciente, te has ganado un respeto y edificando un prestigio, alimentado de un chingo de sacrificio que vale cada noche al tumbarte en tu silla. La memoria, siempre selectiva y emotiva, llena mi bolsa de risas, de gritos, de mentadas de madre (muchas), de posturas convergentes. Todo va hacia un mismo lado; decides con qué personas seguir adelante, aun a costa de otras que sabes a un lado, que en cualquier momento puedes recurrir a ellas; te llenas también de nostalgia por el hubiera, por el "en dónde estaría sí...". Y volteas. Todos están allí. Unos nuevos, otros conocidos de años. A los que sin querer has formado y deformado; de los que has aprendido y a los que admiras por su profesionalismo, pero sobre todo, por su calidad humana. Me resisto a dar un nombre, una seña, tú sabes cuán importante has sido para que las comidas sepan menos frías, los cafés menos pasados y las vejigas más resistentes. Tu solidaridad, tu risa por un mal chiste, tu tolerancia a mis casi siempre despóticos e impersonales modos. Nada paga haberte conocido, trabajar todos los días en esos espacios más míos que mi casa. De este primer aniversario me quedo, creo, con el gusto de compartir noches de tacos y cervezas, de Rock Band, de chistes idiotas cerrando con el ya clásico "la banda es culera y no perdona". Me quedo con las ganas de verte al otro día, de abrazarte, de cerrar tratos en dos palabras y negociarlo todo con dulces del cajón. Me quedo con un sonoro "chingada madre". Con la determinación de que mañana seremos mejores y que poco a poco ese respeto interno, esa admiración externa, sea el motivo para trascender, para que este desmadre lo siga siendo, para ser feliz y apasionado; de que esta rutina maligna llene de alegrías mi corazón. Porque para eso se es profesional, porque para esto estoy aquí. Hoy no me entiendo sin mis maravillosos amigos de trabajo, mi banda, mi gente, mis niños, mis jefes, mi jefe máximo, mis pautas, mis qius, mis imágenes del día, mi cansancio. Mi proyecto de hace un año entendido como una realidad. El sueño de muchos labrado a punta de madrazos que saben a miel.
10.10.09
5.10.09
Depeche
La primera candela con Policy of Truth, y qué decir de Blue dress. El deseo ideal con Somebody (to share, share the rest of my life...) y la ilusión duradera con... Mickey Mouse... jejejeje.
2.10.09
22.9.09
Abrazo
Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso
Honoré de Balzac
***
¿A cuento de qué fue ese abrazo? Parece que no lo saben. O no lo recuerdan. Porque el alcohol ha corrido por sus bocas y sus ropas. Pero el fondo es demasiado alucinante por sí mismo. Cualquiera diría que no quieren soltarse jamás. Nunca se ven los rostros de frente. Él, evidentemente más alto, la toma de la nuca, casi con cuidado, como siempre, como a ella le marea y no le importa que su camisa se llene de su perfume. Ella, en su breve sueño, campea a sabiendas de quererlo encontrar al final del camino. Y entonces no lo soltará. Lo aprisiona, cierra los ojos y se abandona. No quiere que la música -si es que existió- termine. Es su momento, el instante que le da aliento; por el que vale la pena estar y ver y hacer y dejar. Por sentir su calor, todo. Sus cabellos sólo se delimitan por la oreja izquierda de él; de otro modo son tan parecidos que recuerdan un atardecer poderoso en un mural. Pronto acabará esa unión de sus cuerpos; pronto cada uno recuperará su espacio vital, darán la media vuelta y quizá intercambien un comentario, una sonrisa, un silencio. Pero al momento del flash sus cuerpos dicen: "no me dejes, no me sueltes. No te vayas", a la espera de la respuesta que, quizá, en unas semanas, se haga inevitable.
Honoré de Balzac
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¿A cuento de qué fue ese abrazo? Parece que no lo saben. O no lo recuerdan. Porque el alcohol ha corrido por sus bocas y sus ropas. Pero el fondo es demasiado alucinante por sí mismo. Cualquiera diría que no quieren soltarse jamás. Nunca se ven los rostros de frente. Él, evidentemente más alto, la toma de la nuca, casi con cuidado, como siempre, como a ella le marea y no le importa que su camisa se llene de su perfume. Ella, en su breve sueño, campea a sabiendas de quererlo encontrar al final del camino. Y entonces no lo soltará. Lo aprisiona, cierra los ojos y se abandona. No quiere que la música -si es que existió- termine. Es su momento, el instante que le da aliento; por el que vale la pena estar y ver y hacer y dejar. Por sentir su calor, todo. Sus cabellos sólo se delimitan por la oreja izquierda de él; de otro modo son tan parecidos que recuerdan un atardecer poderoso en un mural. Pronto acabará esa unión de sus cuerpos; pronto cada uno recuperará su espacio vital, darán la media vuelta y quizá intercambien un comentario, una sonrisa, un silencio. Pero al momento del flash sus cuerpos dicen: "no me dejes, no me sueltes. No te vayas", a la espera de la respuesta que, quizá, en unas semanas, se haga inevitable.


