9.2.12

seis años seis años seis años seis años seis años seis años

Quiero ser breve. Sé que si no lo soy comenzarán a abrirse heridas, a desempolvarse cajas y me derrumbarán con sus recuerdos de rostros y decenas de hojas recicladas que han pasado por mis manos.
Un sexenio atrás llegaba con mi ridícula blusa verde y mis pantaloncitos formales a una entrevista que de facto fue mi primer día de trabajo en Milenio. A esa misma hora, un sexenio después, estaré dirigiendo una junta de televisión.
Pasan las cosas y la gente y las emociones y la vida en un sitio donde si hurgo, sé que encontraré una revista, un recorte, algo de aquellos días. A nadie le van las remodelaciones. Mucho menos a todos mis recuerdos. Y aunque ahora esté dos pisos arriba, no sé si mi vida haya subido de nivel.
Y no es de lo profesional de lo que hablo. Ahí, para bien o para peor, y a pesar del constante estancamiento que se siente cuando uno arrastra las almas de decenas de personas no hacen lo que deben (una "injusticia"), siento y veo todo como en una orilla, como si aún me faltara por sumergirme en aquello que ignoro.
Tan sólo ayer, en el último día del año cinco, hice esto. Lo más importante es que no perdí mi capacidad de asombro.


Pero es lo otro, la otra yo. La del sexenio anterior y la de éste.
Ahí es donde el abismo está siendo un constante empuje, un recurrente desalojo sin que haya un habitante nuevo.
Y como ayer, sólo espero otro rayo de sol, otra ventana, otro de esos raros días de febrero. Una mirada...

1 comment:

David Aarón Arredondo said...

ciao Professoressa!!
mi sembra molto interessante. Specialmente perche riconosco quella voce.
Davvero che ammiro il suo lavoro e adesso capisco che è una brava persona.
Leggere questo testo è entrare in un vortice di sentimenti...

Saluti!! =)