26.11.08

Viñetas de los últimos tiempos

I. From Wikipedia

A workaholic, colloquially, is a person who is addicted to work (the correct medico-legal term is "ergomania"). The phrase does not always imply that the person actually enjoys their work, but rather simply feels compelled to do it. There is no generally accepted medical definition of such a condition, although some forms of stress, obsessive-compulsive personality disorder and obsessive-compulsive disorder can be work-related.

II. Tomado de YouTube



El tiempo agotado en compaces de espera/dibuja un desierto por dentro y por fuera que tira pa atras a quien logre acercarse hasta a ti/no quiero pasados cargados de impuestos/ni busco imposibles en cielos abiertos/quiero algo que valga la paz por la que hay que apostar...

III. Desde el amo de los boletos

Seis, luego otros tantos más dos; multiplícalo por 62 y réstale el número que pensaste. La fórmula matemática de la felicidad. Todo con el poder de tu firma.

IV y último.

Te extraño y te extrañé en la paz de mi sepulcro particular, una tarde de un día hábil; el silencio del sol; la ventana y el calor; nada regido por la prisa, todo a la espera de la novedad.
Nada es igual sin ti.

20.11.08

Sigo

No me he muerto ni tampoco, como algunos, he renunciado.
Es sólo que no tengo Internet en casa y acá en la chamba apenas tengo tiempo para sacar mis notis.
Pero prometo actualizar.

10.11.08

Closer



Do you think of me... Where am I now... Baby where do I sleep... Feels so good but I'm old... 2000 years of chasing taking its toll...

5.11.08

La esperanza

1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.

Antes de escribir sobre este confuso, triste, mezclado estado de ánimo que me hizo salir de la cama después de un extenuante e histórico día de trabajo (lo dicho: el periodismo da esa oportunidad de vivir y contar simultáneamente la historia), creía perdido el significado de la palabra esperanza. Se me fue en una bofetada de sangre. El guión dictaba un día de fiesta, sí, de una realidad lejana y que quizá no modifique demasiado nuestra situación actual, pero fiesta al fin. Pero justo antes del aire, desde éste mismo cayó el escupitajo de muerte, de muerte política y de la propia palabra esperanza. ¿Narco? ¿Sospechosismo? Lo que sea, pero nadie ni por su ineficacia política o su presunta corrupción merece ese final tan desafortunado, que por esa misma condición se vuelve inolvidable y le disputa el podio del recuerdo para esta ola de cambio, de ver que la participación ordenada es un ejemplo de que las sociedades sí aprenden de sus errores... y especialmente, que la gente ya empieza a comprender que el color de piel y la calidad humana corren por carriles separados.
No conocí a ninguno de los muertos en el avión; la conocencia política de "los funcionarios" se da por sus hechos. Pero mueren humanos, cercanos, débiles como yo y tú. La aparatosidad duele... y volteas atrás: el cinismo informativo a las muertes en el país, a los descabezados, a las violadas, a los levantados... a las carnitas, como despecivamente lo llamamos en el argot. No vayamos tan lejos: al desprecio de "la sobrecargo, el capitán, el equipo de trabajo, los heridos colaterales de los autos en Periférico y Reforma".
Entonces todo se mezcla.
Entonces todo se te revuelve.
No sabes hacia dónde dirigir tus cuestionamientos.
Vale la pena tener esperanza? En la política, en el amor, en ti mismo, en qué, en qué para no desmoralizarte. En Dios?
Recurrí al diccionario: "estado de ánimo donde es posible lo que deseamos".
Esta noche, millones de estadunidenses están en el mood.
Miles, cientos, algunos, todos los mexicanos, nos sentimos un tanto ultrajados de ese mood.
Yo... quiero pensar que mañana será menos jodido que hoy. Eso es lo que deseo. Lo que quiero que sea posible.
Congratulations, Barack.
So long, Juanca et al.
Respiremos, pues.

3.11.08

Faithful to you



De vez en cuando no me dejas dormir y en mi sueño batallamos y reímos y volvemos a ser lo que en este reino fuimos. El de la tarde en la playa que no existe; el del apretón de manos; quien ilumina todo con un gesto de desdén. El de la vuelta de tuerca que no tendré, nunca, palabras con qué hacerla entender.
Qué bueno que no te has ido. Si por mí fuera, no tendrías motivos para marcharte.