He aquí otra historia de Cecile y su chamba de velador. No pretendo que armemos un debate sobre si el entrenador de nuestra hache selección debe renunciar tras la lastimosa exhibición del Tri Sub 23. Pero sí quiero hacer patente que ODIO a ese pinche wey, mamila, soberbio y obcecado. Y todo por una simple razón. Porque indirectamente no me permite tener vida... jajajaja... Es mi coraje el que está hablando; es mi cansancio el que está moviendo mis dedos. Total, ya cerramos, no? A la una y media de la mañana porque el señoooooooooor minutos antes decidió ponerse al pedo y decir que ni madres, que él no renuncia, que lo traten igual que a La Volpe, que los medios somos unos hijos de puta (bueno, esto no lo dijo así, pero segurito lo pensó) y que la teoría de la atracción (?????) es lo de hoy. Y ahí tienen a los pendejitos de La Afición esperando a que el señooooor se dignara a hablar, a que nos diera nuestra portada. Entiendo que vivimos de eso, que esa es nuestra materia de trabajo... pero que no chingue!!!!!! qué falta de timing mediático... ¡él, que se dice el chingón! jajajajaja... Ya, estoy desvariando.. Pero estoy volviendo a ese punto de la chamba donde he renunciado a mi vida. No he pagado el cable y me lo van a cortar... No he lavado trastes... Mi Bonita está encabronada y cada vez que llego a casa, de madrugada, literalmente me arrastra a la calle... Tengo una tesis que revisar (juro hacerlo la siguiente semana, Carlitos querido), le debo dos textos a mi padre cósmico, Jairo Calixto Albarrán, y se me cae la cara de pena cuando va a mi lugar a pedirme que le regale un Mamut... Rayos... Pero hay algo que me está haciendo tomar fuerza y echarle ganas. Saber que puedo contarle, saber que puedo hablarle, saber que puedo prodigarle mi cariño a la distancia. Gracias. U know what I mean. Y quería terminar esto con un video que me levantara la moral... lo encontré y de verdad que me hizo llorar de emoción. No merece que el pinche Hugo lo contamine, así que lo voy a meter en otro post. Pero les dejo este, que es la rola que me está chiflando en la testa.
Me carga no poder dormir. Mañana voy a estar de malitas. Definitvamente tengo un trastorno de sueño... ¿o de sueños? ¿o mis sueños están trastornados? Jejejejeje... Estoy de buenas, un buen humor malsano porque de aquí a que me toquen días de descanso, aún le cuelga. Y como lo que me puso de buenas fue de una canción que me acordé hace un ratico (un one hit wonder, como me dijo el amargas de mi jefe)... ps ahí se las dejo. Y una pregunta para mis amigos del interior de la república: ¿Todos los estadios de futbol tienen rampas como el de CU? Es de esas cosas que no me dejan dormir...
jujujujujuju!!!!! Empezaré a ver por dónde irá el soborno, la teletransportación, el chantaje, los ojitos pispiretos... pero el próximo 14 de marzo estaré en Bulldog Café viendo a ¡Los Bunkers! Por fin empezó la temporada de conciertos decentes (aquí es donde entran los abucheos, pero me vale madre). Vean el video. La canción se llama "Entre mis brazos" y es de su primer disco. En México sólo está editado su último cd de estudio, Vida de Perros (muy bueno), pero para mí el mejor es el Canción de Lejos (2003) donde viene la que más me gusta y... y... ¿QUÉ esperaban? ESTOY EMOCIONADAAAAA... respira... mmmmmm... fffffffff... bueno, ya.
"Porque todo lo malo al final tiene algo bueno, o x lo menos disfrutable..." Gracias. ¿La charla fue conmigo? Y si no, no hay tox, porque la tuya hizo que mi PH se normalizara... en un día verdaderamente jodido. Aunque sigo sin poder dormir. Mejor subo un video; escuché esta canción en el parque (sí, sacando a la perra). Y me dio pa pensar en que puedo hacer algo mejor.
Te apersonaste en esta tierra en una especie de gira artística donde le darías forma y dimensión a todos aquellos halagos que me prodigabas desde tan lejos. Y yo tampoco podía disimular mi nerviosismo. Verte con el cabello tan corto (tu chasconería fue lo que me hizo voltear a ver tu fotografía, unos meses atrás) hizo que, al dar las diez de la noche, ni habían pasado diez segundos cuando ya iba hecha la madre rumbo a conocerte, cerca del Monumento a la Revolución. Llamaron mi atención tu acento y tus ojos, grandes, enormes. Que tu aroma era manzana y calor. Me dio pena fumar ante ti hasta que me dijiste que tú no lo hacías pero te gustaba el aroma. Eso me tranquilizó. Te llevaría, después, con el joven O. Ya me habías tomado de la mano, pero afuera de Covarrubias, lo hiciste en el rostro para que probara un beso de metal y me dijeras que había pasado la prueba... Sentía que era la última noche del mundo. Eso fue hace un año. Después vino el Ajusco y acurrucarme en tu regazo; tu playera de Muse. Y después, la noche con Love... una y otra y otra vez repitiéndose en la grabadora. Más tarde, amanecer... Tararear una estúpida canción con el sol en la cara. Recibir tus mensajes llenos de momentos y de expectativas justo a la mitad del Pumas-Cruz Azul, cuando ya el bus te devolvía a tu locura. Y ese correo, que decía que habías dejado prendado un corazón en Coyoacán. Y la devolución de la visita, donde habíamos acordado caminar juntos pero te fuiste rezagando hasta el día de mi cumpleaños. Y el olvido. Y unas horas que me concediste de vuelta por Argentina, donde me sentí la más miserable y la más estúpida y la más puta de todas las mujeres. Llorar de regreso por Fray Servando pensando en que de nueva cuenta había fallado el tiro a gol, donde no podía pensar mas que en esa frase de The Kooks: I find it hard to love you when you're far away... Y nuestra última conversación, que giró sobre lo de siempre, en lo que se ha vuelto nuestra cotidianidad...
-Sad Cecile dice: mucha chamba?
-Moi, Je Veux Vivre Encore Plus Fort dice: sí, ya sabes... jaja.
Pero, ¿sabes? Los recuerdos harán que te olvide. Me dará gusto verte la próxima vez, con la lección aprendida y tu nombre puesto en el hielo... ¿te suena?
Duermes todas las noches conmigo y me contemplas. Me acaricias cuando me visto y me desnudo. Respiras mi perfume. Te encanta jugar con mi cabello y ajustas los lentes en mi vista cansada. Rozas mis venas y me haces escribir estas palabras. No quiero que jamás te sueltes, porque al final del día, eres lo único que me acompaña.
Nunca he sido muy buena para contar cosas. Me enredo, se me olvidan detalles que en el momento me impresionaron o maximizo otros que ni siquiera había registrado... Por eso, para compartir un poco de mi estancia en Chile, he decidido abrir de más este corazón al cual no le he encontrado comprador y reproducir fragmentos de mi diario de viaje... Sólo una persona me ha hecho la pregunta más hermosa sobre esta experiencia: "¿y qué has aprendido?". Espero que esto les dé la respuesta.
Terminal dos, Aeropuerto Ciudad de México. 22 enero, 19.30 hrs. Sigo con nervios y con mi panza caliente. Estoy esperando tu llamada, pero sé que yo lo haré. Tengo sed. Me hubiera traído mi compu... mejor no, me da hueva cargar.
A different city, with no friends and family. Avenida Providencia, Santiago de Chile, 23 enero, 16:45 hrs. Cuando llegué aquí inició tu canción. Me dio risa la coincidencia. Me gusta el Metro de Santiago y sus anuncios muy a lo DHL. "El sol volvió al corazón, lo salvó de una muerte feroz"... El hostal es lindo y tranquilo y lo que he visto de la ciudad, también. El calor está de la chingada. How are you? Palacio de La Moneda, 20 hrs. Lindo el sol que cae sobre Allende y su figura perenne. Vi un lugar que te va a gustar mucho; le tomaré una foto, está en tu lucky number. Ya no siento miedo, sólo un poco de soledad. Porque aunque esto no tiene comparación, sería genial que estuvieras a mi lado tumbado en la hierba. La Violeta ausente, la Parra y sus cuecas de telar... Caminaré hacia Bellavista.
En el Bus para Concepción (sur de Chile), 24 enero, 17.05 hrs. Juro que nada de lo que he escrito es arreglado. Después de un largo viaje por la cordillera chilena donde vi sus cerros y algunos viñedos, el iPod toca "This is my way to saying goodbye because I can't do it face to face". En ese momento vislumbro la costa. Es, quizá, el mejor descanso que he tenido en meses.
En Conce, 25 de enero Ayer y hoy han sido de verdad estupendos. Voy saliendo de Penco (la región por la cual a los de Conce les dicen "penquistas") y de la playa de Tomé, donde el mar es frío. Concepción es calmado y lindo, donde uno puede estar en paz. Dani ha sido una maravillosa anfitriona y lo que más gusto me da es que se ha convencido de que España es su destino inmediato :) y que el resto puede esperar...
Valpararíso, 26 enero, por la tarde Es en este momento cuando todo parece ser recompensado. No hay mayor placer que degustar una buena comida, a tu aire con una cerveza DELICIOSA (Del Puerto, negra) y a sabiendas de que te espera un helado y un cigarrito. Valpo es, quizá, la ciudad que más me ha gustado. Desde el Hostal Portobello, que me han hecho sentir como mi casita; sus edificios y elevadores. Uno siempre trata de dar referencias de lo que conoce. Vamos... es entre Taxco (por lo empinado) y Vallarta (por el mar)... sólo que más lindo. Y escuchando a Elvis en el Café Paseo (Plaza Aníbal Pinto), qué más se puede pedir? Tu tonto espíritu me sigue a todos lados. jaja. Y ahora suena Heartbreak Hotel... Ya no espero nada. Sólo ver en la calle a alquien con mi misma cara de satisfacción.
Restaurant Caruso. Valpo. 26 enero, 23 hrs. ¿Por qué me siento así? Ni idea. Creo que me aterran mis noches, porque nunca he sabido qué hacer con ellas. Porque me vencen. No sé cómo manejar tanto tiempo libre. Y sé que estoy cansada. En fin, a ver si el azul es el color. 24 hrs. Filete con salsa de frutas del bosque. Pisco!!!!!!! From Russia with love, :p
La Sebastiana (casa de Pablo Neruda), 27 enero, 18 hrs. Un espacio pequeñito con un gusto bien definido. El poeta neruda decidió dejarle al mundo la idea de que los sueños se pueden tocar. Me quedaré con el pretexto de Isla Negra para volver, ahora sí, contigo.
De camino a Santiago, 23.30 hrs. Resulta que Orión va a mi lado protegiéndome :). Se me había olvidado voltear hacia arriba, a las estrellas. Me llenó de alegría saber que hay gente que me extraña, jaja. Yo creo que aunque difícilmente podría vivir aquí, no perdería la oportunidad de intentarlo. Me invadió un raro síndrome jamaiconiano. Leí en Internet sobre los Pumas y las Chivas. Me llenó de alegría. Es apreciar esas cosas que siempre están allí. Las sugerencias de Dani me han dado más ideas para pensar y hacer. Viene un lunes raro, el peor día quizá para un turista. Pero ya encontraré qué hacer. No tengo qué preocuparme mas que por disfrutar estos días que me quedan.
28 enero, 14.25 hrs. Mercado Central, Santiago. Si crees que eres superior a cualquiera, te reto a que pruebes el caldo de mariscos de Donde Augusto. Llevo como media hora con él y nomás no puedo acabarlo. Este sitio es el más lindo de todo el mercado (claro, ese y la fuente), pero además tiene enmarcada una playera del Guadalajara, jajajaja.
En el parque Santa Lucía, 20:05 Esta tarde he estado tranquila y contenta. He comprado muchos de los CD's que quería (siiiiiii... Los Treeess... Ángel Parraaaa y el de Petinellis). Además he escuchado ópera en el metro, con un cantante hermoso. Creo que está a toda madre esto. La gente va, camina y disfruta sus vacaciones. Yo las mías. Ahora estoy en un sitio estupendo. El parque municipal (cerro Santa Lucía)... es de lindo! Porque es el sitio ideal para caminar con vos. Los pololos se besan y se conocen. Algunos durarán lo que el calor del verano. Otros, menos. Pero qué importa! El beso dado es el más sabroso... pero es más lindo si es a quien quieres.
Saliendo de El Biógrafo, 23.45 hrs. ¿Qué es estar solo? Eso que llaman en esta psicología moderna "estar bien contigo mismo"? Tal vez. NO lo sé ni creo que así sea. Es, en este momento, estar tranquilo y a tu aire, aunque sigo con esa sensación de no saber qué putas madres hacer con mis noches. Pero tras la peli, pienso que esta experiencia de lujo es mi lujo y mi desvelo. España será con mi gente; otros espacios, con amigos. ¿A dónde ir de nuevo me, myself and I? Quizá a Argentina o, por qué no, a recorrer completito mi país. El tren, la mar, mi auto... Lo decideró dopo. Para cualquiera de los casos debo trabajar mucho. Más. Diario. Siempre. Mantenerme sana. No arriesgarme de más a lo pendejo. Dejar de hacer pendejadas para poder desquitarme around the world. Pero volviendo a la cuestión fundamental: ¿y quién te acompaña? Leí sobre mis Issues: uno se fue y otro llegó... jajajaja... y mira que he visto tantos chilenos lindos, pero aún así apareces. Con tus ojos grandes y tu mala cara. Cada vez menos. Creo (duele y sana) que ya eres un lindo recuerdo de un amor que no vio la luz. Viene otro atrás. ¿Llegará?... Está chido ese bus...
Parque Forestal. 29 enero, 20 hrs. Antes de la última noche, he decidido darme un día donde nada me lastime ni tu recuerdo ni lo que viene para el futuro. Y quizá es por eso que el atardecer se me hizo eterno y sin rumbo hasta que en el iPod vino mi rola "q". Inside Job, de Pearl Jam... I choose to feel. Just for today I'm free... En realidad hoy te he encontrado en una frase de La Chascona (la casa de Neruda en Santiago): A nadie te pareces desde que yo te amo. Después he ido al zoo, al funicular y al teleférico, en el cerro San Cristóbal donde gobierna la virgen de La Concepción (???). No importa. Le he dejado un agradecimiento. Y me siguen fascinando las alturas. Sientes como si no hubiera nadie más en el mundo. Bajé a la tierra, me decidí y ahí fue donde me dieron un chingo de ganas de abrazarte, pero no estabas. Entonces te ahogaste en las fotos de Bellas Artes y en un helado de rosa y canela y en la voz esperanzadora de Eddie Vedder.
Ahora sí, la última noche del mundo. 29 enero, 23 hrs. Bar Liguria, Santiago. Pues nada, que estoy feliz. Con ese sentimiento de que no hay mañana y que lo único que me importa es terminarme mi lomo a la parrilla con papas y atacar sin piedad mi botella de vino Los Mareados. En este Ligura, como en pocas ocasiones en mi vida, me he sentido VERDADERAMENTE BIEN estando sola. Las voces de la gente son un incesante bzzzzzz... y tratan de ganarle al rock. Bill Halley, Little Richard. The Beatles. Sé que el vino hará lo suyo. Quiero robarme el disco de platino de Los Tres Unplugged que cuelga sobre la pared. Y al mesero. La última noche de este mundo no podía ser en ningún otro lugar... Y tocan Helter Skelter...
Camino al estadio Nacional, 30 enero. Me gustan las películas con Voz en Off...
Aeropuerto de Santiago. 31 enero, 00.10 hrs. Ha terminado esta aventura y estoy sumamente contenta de haberla emprendido, pero también de volver a mi país a hacer mi vida. Cada cosa que hice, respiré, vi, ha valido la pena en todos sus instantes. Estoy de verdad feliz de que estas veladas hayan sido de todo y de nada. De sentir que este es un primer salto para abrir un ojo, el otro. Los dos. Y no volver a sentir miedo.
Les dejo una foto, las demás prometo subirlas a Flickr (o como se llame esa madre)
En unas horas salgo para Chile, llena de miedos de encontrarme conmigo misma... pero con la emoción de que sé que voy, precisamente, a hallarme. En el camino (con todo lo que ello significa) veré y escucharé cosas nuevas. No voy, como diría Memín, "aquí cerquita a Guadalajara", sino a un punto no muy cercano al centro del mundo (chequen cualquier mapa). A veces uno tiene que irse a un sitio donde no puede asomarse y ver el techo de su casita para estar un tanto cuanto en paz. Quisiera que te hubieras trepado a este avión conmigo, aunque así tenía que ser... De un tiempo para acá ha sido mejor así, sentir tu abrazote sincero; fuiste tú quien me dio el mejor consejo de todos los que (sin demeritar, aclaro) pude escuchar antes de este viaje. Espero que pueda conectarme por allá (mejor dicho, a ver si quiero :p), pero créanme que los llevo a cada uno de ustedes en una canción de mi iPod, que escucharé mientras ande las calles de Tiago, me eleve por las cumbres de Valparaíso o me atrape con los colores de Concepción y la gentileza de sus coterráneos (de entrada, gracias Dani por tu hospitalidad que aún no pruebo pero que ya siento como una grata experiencia). A ver qué sale... y ruégenle a sus santitos que vuelva con un pololo (!!!). Ahí les dejo una fotito de dónde me voy a perder hasta que termine este mes. Adeu.
Corazón de medio uso, maldito, modelo '79. Pende de un cordel rojo. Roto del exterior, fisuras profundas en el interior, que se curan con un abrazo sincero o un beso de esos que revuelven la entraña y hacen abrir los ojos a la mitad. Siempre cálido, no se desprende de su sitio aunque a veces sea un estorbo. Bambolea alegremente cuando está contento y canta. Es confiable y estúpidamente entregado. Huele al perfume del cariño y del deseo. Instrucciones en inglés beatle: If I fell in love with you, Would you promise to be true, And help me understand, Cos I've been in love before And I found that love was more Than just holding hands... Abstenerse si lo que se pretende es romperlo, tirarlo, dilatarlo y/o colapsarlo. Pisotearlo. Informes, aquí...
No puedo dormir, hace mucho que dejé de pegar los ojos a las horas santas en que lo hace la gente normal... Hay canciones que dan vueltas en mi cantar y quiero gritarlas y quiero cantarlas hasta que se me olvide por qué empezaron a gustarme, por qué me hicieron llorar en la noche, por qué me estremeció un acorde de guitarra... Y la misma sensación tengo con el amor que se fue, que no llega, que me espera en algún lugar de este mundo; con el que fallé, el que me falló, del que ya no espero nada. De todos y de nada... quisiera saber dónde dejar todos esos premios que me dio. Una sonrisa, una palabra, esa caricia espontánea y la tristeza de saber que todo es una continuación de esperanzas sin sentido. Caminar, quiero caminar hasta que se me acabe la pila. Hasta que llegue a la Patagonia; emprender el camino de regreso. Como la playa en agosto, como la nieve en diciembre. Como mis madrugadas, donde se me enfrían los pies y los ojos se me secan de tanto llorar; la voz se me apaga de tanto cantar para adentro. De tanto recordarte. De tanto esperarte.
Fue una estupidez, sí. Como muchas que he cometido en estos años. Imprudencias casi todas. Y sé que no fue tan grave como la concibo en mi cabeza, pero nunca me ha gustado llevarme a nadie entre las patas. Debí haber frenado. Debí haber evitado el susto de mis acompañantes, de ti. Pero el haber, el hubiera es la conjugación verbal de l@s idiotas como yo. El vocho terminó ladeado subido en la banqueta; mi auto siguió caminando. ¿Están bien?, fue lo único que salía de mi boca. Ellos sí; tú también. Un golpe en la cabeza. Todo bajo control. En chinga a ver al del otro auto. Tras un susto inicial, él se movía y todos estábamos en la lógica de un choque automovilístico. Patrullas, papeles, llamadas (fallidas) al seguro; que siempre no. Que hay que mover a tus amistades. Que me va a salir en una lana. Ni pedo. Tú golpeas, tú pagas y te chingas. Y nada pasaba en mí. Serenidad… Minutos de espera a la grúa, porque nada de MP -¿para qué?-. Cigarros (justamente minutos antes habíamos comprado dos cajetillas). Calma, sí, pero poco a poco empecé a reparar en mi propia estupidez… estupidez, estupidez, estupidez, estupidez… Y llamar a quien a su modo me puso un cague. Ellos se fueron, tú te quedaste y pensé en todo, en que quizá no debiste estar allí. Pero estabas y sólo quería que me apoyaras a mi manera. Pero lo hiciste a la tuya y es de esas cosas que no termino de comprender. Sé que todo está bien, que los fierros se enderezan. Que todo pasó ya, pero no puedo evitar sentirme triste. No por el accidente pero sí por sus consecuencias. Que no tienen nada que ver con un auto en el taller o mi miedo a volver a tomar el volante. Tienen que ver contigo, con que no sé qué día pueda a volverte a tomar de la mano tibia, cuando me dejen de temblar las piernas…
Sé que no se estaban mordiendo las uñas ni nada parecido. Pero hace un año hice esto y puntualmente entrego el resumen del 2007 esperando que lo que viene a huevo debe ser mejor... y ahora bellamente ilustrado y/o relinkeado.
1. ¿Qué hiciste en 2007 que nunca habías hecho antes? Creo que este año no fue de muchas experiencias nuevas, pero es un hecho que jamás me había desnudado en el Zócalo con otras 18 mil personas. Y dudo que se repita. Una gran experiencia, sin duda.
2. ¿Cumpliste tus propósitos de año nuevo, y harás más para el próximo año? Nel y… por supuesto que no.
3. ¿Alguien cercano a ti tuvo un hijo? No que yo recuerde en este momento. Ora sí vieron televisión.
4. ¿Alguien cercano a ti murió? Sí. Rosy, la hermana menor de mi amado Nachito y doña Rosa, la vieja vecina que nos ayudó a enterrar a mi padre, que cuando era niña me asustaba, pero también me hizo mis uniformes de la escuela.
5. ¿Qué países visitaste? Ninguno, pero en un par de semanas me voy a Santiago de Chile. Y si me pongo viva, no regreso... :p
6. ¿Qué te gustaría tener en 2008 que no tuviste en 2007? Un beso pa salir de dudas. Pero creo que ya es como sacarse la lotería. Lo que venga es bueno, pues...
7. ¿Qué fecha de 2007 quedará para siempre grabada en tu memoria, y por qué? 9 de febrero, porque tomé una decisión que jodió toda mi existencia durante seis meses. 7 de septiembre, porque me sentí la más estúpida de las mujeres. Y 28 de octubre, porque abrí una puerta que me está llevando a un camino lleno de árboles y de luz.
8. ¿Cuál fue tu mayor logro del año? Mantenerme cuerda con dos trabajos agotadores.
9. ¿Cuál fue tu mayor fracaso? Haber entendido que no soy una chingona. Haberme percatado que amor de lejos es de pendejos.
10. ¿Sufriste alguna enfermedad o lesión? Depresión. Sad but true.
11. ¿Qué fue lo mejor que compraste? Chispas… Mi iPod no cuenta porque fue en diciembre del 2006. Nada en particular, pero creo que tampoco me quedé con ganas de algo.
12. ¿Cuál conducta ameritó una celebración? Ahorrar. Vale la pena en una manirrota como yo.
13. ¿Cuál conducta te deprimió? Amar tanto que dolió. Pensar que era súper chica. Irme de cuernos (por enésima vez).
14. ¿En qué gastaste la mayor parte de tu dinero? Misma respuesta que el año pasado: En mis amigos. En el futbol. En conciertos. En pendejadas.
15. ¿Qué realmente te emocionó? Uy, muchas cosas. Ángel Parra a cinco metros de mí. El mar en el atardecer. Una botella de vino. Un abrazo.
16. ¿Cuál canción siempre te recordará el 2007? "Seaside", de The Kooks.
17. En comparación con el año pasado, ¿eres más feliz o más infeliz? Seré más feliz este año. Es una deuda que tengo conmigo misma.
18. ¿Más delgada o más gorda? Half and a half…
19. ¿Más rica o más pobre? Ídem.
20. ¿Qué te hubiera gustado hacer más? Escribir. Volver a hacer tele (pero lo siento, que viene, que viene).
21. ¿Qué te hubiera gustado hacer menos? Soportar histerias gratuitas de divas que no reconocen el verdadero trabajo en equipo.
22. ¿Cómo pasaste la Navidad? Sola, en casa, con mi perrita. Cenamos pasta. Bebí vino tinto. Vi Dr. House y al otro día me fui a trabajar. La noche del 25, cenando en casa de mi mamá bacalao que me recuerda esas interminables Nochebuenas…
23. ¿Te enamoraste en 2007? Claro.
24. ¿Cuántas aventuras de una sola noche tuviste? Una. And it sucked! La otra no puedo llamarle así.
25. ¿Cuál fue tu programa de televisión favorito? A Los Simpson nadie los desbanca. Pero estoy enviciándome con Dr. House. The Office (versión gringa) también fue importantísima. Más adelante sabrán por qué...
26. ¿Odias a alguien a quien no odiabas en este momento del año pasado? No. De hecho decidí pedir y recibir perdones kármicos. Funciona.
27. ¿Cuál fue el mejor libro que leíste este año?Mira si yo te querré, de Luis Leante, que era cuando intenté arrojarlo al mar, y éste, furioso, me lo devolvió en las olas.
28. ¿Cuál fue tu mayor descubrimiento musical de este año? Changos… Redescubriendo siempre. Pero creo que me quedo con… The Kinks.
29. ¿Qué querías y obtuviste este año? La promesa de que volveremos al aire.
30. ¿Qué querías y no obtuviste? Ese beso que se quedó prendado de la madrugada y después a la puerta de su casa. Una certeza. Paz.
31. ¿Cuál fue tu película favorita de este año?La Vida de los Otros. Ganadora del Óscar a la mejor cinta extranjera. Gran Historia. Una salida determinante, la última. Nos despedimos como dos extraños y cada quién se trepó a su coche.
32. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños? Trabajar. Pastelear con la banda. Escuchar a The Kinks. Ver que en las fotos salí terrible y agotada; en ese momento dije: “a la chingada con esto”.
31. ¿Qué cosa hubiera hecho este año mucho más disfrutable? Estar bien conmigo misma. Pero poco a poco, como los alcohólicos.
32. ¿Cómo describirías tu concepto personal de la moda en 2006? Naranja dulce, limón partido. Las mismas fachas de siempre. Mucho trapo en el cuello.
33. ¿Qué te mantuvo cuerda? Un cigarrillo en la madrugada, escribir y la música del iPod. El Hobbito. La bandera de siempre. Los que me escucharon en mis debrayes existenciales.
34. ¿Qué celebridad/figura pública te fascinó más este año? Darío Verón, defensa de Pumas...
...y John Krasinski, en su papel de Jim Halpert en The Office. Babeo por ambos. Literal...
35. ¿Qué tema político te molestó más? La despenalización del aborto. Y miren que nunca oí un argumento convincente en su contra.
36. ¿A quién extrañaste? A mi padre. A Nacho. A quien se hizo extrañar.
37. ¿Quién fue la mejor persona a quien conociste este año? Uhhhhh… Al alter ego de Juanito Leñaverde.
38. ¿Quién fue la peor persona a quien conociste este año? Pues, gracias por tu consejo, pero la neta es que tú tampoco vendes piñas…
39. Dinos una lección de vida que aprendiste este año. La cordura y el bienestar son valores entendidos, pero poco apreciados. Quererse un poco ayuda a romper madres.
40. Cita una canción que describa tu año. "Te desheredo", de Los Tres (gracias, Álvaro, Parra y Titae, son un pilar que me dio vida). Prometo subirla pronto...
Me arrepiento de las palabras Que te regalé De decisiones que sin pensarlas tomé por tí De abrumadoras sombras Que para tí compré
Hoy te desheredo Mi tesoro enfermo En un mar de vientos Mi tesoro enfermo
No quiero hablar demasiado De la verdad Que me hizo mentir De sueños sin descanso Que hablan de muerte y de sed Y de secretos sordos Que nunca supe oír
Hoy te desheredo...
Me voy de viaje por el infierno Cielo, Mar y Tierra Me sobra el Tiempo
Agua y jabón para curar a un perrito callejero atacado por un pinche perro gandalla que además tiene dueño y que NO fue por él, pese a que la policía se lo pidió: 5 pesos. Botella de ron para empedar y concientizar a un grupo de muchachos para separar esa carnicería y poder rescatar al perrito callejero de una muerte segura: 50 pesos. Croquetas para sacar al perrito cuasi herido de debajo de un chevy después de 30 minutos: 20 pesos. QUE TODO ESO HAYA PASADO ENFRENTE DE TU CASA LA MADRUGADA DE REYES A LAS 3:30 AM Y QUE ADEMÁS HAYAS ADOPTADO AL PERRANGUCHO HERIDO POR UNA NOCHE, EN LA QUE DURMIÓ EN TUS PIERNAS... no tiene precio.
¿Y mi Mostrenca? Bien, gracias, en casa de mi hermana... Mientras yo me aviento la aventura con sus pretensos callejeros...
Entre tantos papeles encontré algo que ahora entiendo por qué guardé. El esquema de la edición que saldría el lunes 29 de octubre. Había sido un día especial, porque hubo dos clásicos dos. Hizo frío en Ciudad Universitaria. Verón se fue expulsado y Pumas había perdido, misma historia que se repitió con Chivas ante el América de Brailovsky. Pero no reparé en ello hasta mucho después de tenerlo en mis manos, hasta que me había saciado de ver, en unos cuantos trazos y una arroba, el día en que todo empezó, en que las cosas dejaron de ser tan lejanas para volverse tan intensas. Encontré hoy ese papel lleno de garabatos y lo conservaré, con todo lo que significa su historia subsecuente, aunque hayas decidido que es mejor lejos que cerca.
Estrictamente faltan poco menos de cuatro días para que este año se vaya a la goma. Creo que nunca había deseado tanto que el calendario ya dé vuelta y empiece, como primer día de clases, con sus hojas nuevas llenas de expectativas. Pero antes de eso, creo que es un acto de justicia, de coherencia y de salud mental que diagnostique este 2007 como uno de los más duros de mi vida; donde todo ha sido ponerme a prueba. ¿Por qué? No podría dar una razón precisa: malas decisiones, hastío, necedad, estupidez, distracción, empecinamiento, voluntad, no abrir bien los ojos para apreciar las cosas que han estado allí siempre, cansancio. Depresión. Sí. Todos usamos este término alguna vez, pero cuando pasas durmiendo todos los miércoles sin voluntad de hacer nada mas que esperar que el día termine para seguir durmiendo, creo que no hay más que decir. No es autocompasión, sólo honestidad. Perdiendo mucho, en todos los sentidos, he aprendido y eso ya es una ganancia: que el amor no es una persona sino un estado de ánimo, que no eres tan chingón como piensas o mucha gente te hace creer. Y en este momento había escrito tantas y tantas cosas que simplemente mi mente se ha saturado y me he quedado en azul, como la estúpida pantalla de la compu. Quiero sacar tantas cosas de mi sistema pero ya no quiero pensar en lo que me ha lastimado. En nada ni en nadie. Lamento que mucha gente haya sufrido mi abandono, pero que otra, por el contrario, no se haya alejado y que mucha más me haya permitido entrar en su vida aunque no haya sido en las mejores condiciones. Quiero perderme en el fin del mundo y eso es lo que pronto realizaré. Sola, yo y mi iPod, que ha musicalizado todos mis llantos y las alegrías de un amor distante pero cercano, de decisiones que sin pensarlas me transformaron por completo asumiendo sus riesgos. Quisiera encontrar en ese viaje un motivo para no volver atrás. Si pasa, se los diré. Tengo claro el día en que perdí el control de mi vida durante este año… y quiero tener claro cuando lo vuelva a retomar. Entiendo que tuvo que ser así para que pasen las cosas buenas que están asomando la cabeza. Será pronto, lo sé. Viene en forma de un nuevo proyecto en el que sueño y en el que voy a poner todas energías que perdí en una vuelta prohibida; con viejos amigos y nuevas ideas, donde nos propondremos hacer realidad eso de “no es más grande el que más espacio ocupa sino el que mayor vacío deja”. Y también se ha personificado en quienes, pese a sus propias historias, tragedias y felicidades, no han dejado que me caiga. Han dicho Los Tres (una de esas cosas que lograron mantenerme viva, en paz efímera, en pie, sonriendo a veces): “el destino me salvará a su vez de la abulia que prometió volver”. Y en una cosa que hace tam tam tam… Debo tomar aire, un trago de agua, ajustarme los lentes. Que el frío reactive mis sentidos. Cerrar y abrir. Desheredar. Arrendar. No fallar. Seguir amando intensamente. Barrer el sol. Dejar de estar entre la espada y la pared. Ir a una ciudad diferente a recordar que debo acordarme de olvidar que me olvidaste. En un momento me convertí en un desatino que no pienso sostener más. Si has leído esto y me has comprendido y aún así me quieres, aprecias, estimas, valoras, etc… es el mejor regalo que me pudiste dar en estas fechas. Y no necesito más. Bueno, quizá sí: una palabra de respuesta y de saber que esto vale la pena. Pásenla chido en este año que viene. Que yo aplicaré la máxima de hacerlo yo misma.
El sonido llegó y el tamborileo del corazón saturó mis audífonos. Pero era una falsa alarma; ese maldito texto del celular que dice “mensaje en espera. Demasiados mensajes en la bandeja. ¿Desea borrar ahora?”. No me quedó de otra. Y mientras el taxi iba despacio por Cuauhtémoc, a la misma velocidad releía para que el tum tum tum no se extinguiera –por alguna razón esperaba, deseaba y me sorprendí diciendo en voz baja: “que sea de él”–. Hasta que llegué a casa el remitente machó con mi esperanza. Tú, con una frase maravillosa, como las que en días pasados me has escrito o me has dicho. Vi la luna. Era como la de la noche anterior, la que vi desaparecer detrás de un camión de redilas estacionado en una calle de un muy, muy lejano lugar donde lo único que quería era llegar hasta tu puerta. Pero llegué a tus labios y el viaje valió la pena.
Lo dicho: uno encuentra lo que quiere justo cuando no lo está buscando y a veces ni siquiera es lo que se deseaba, pero se le parece mucho. Esta ambigüedad es para decir que ya supe cómo chingados se suben videos de YouTube a mi blog... y creo que éste es un enorme comienzo. Siempre hay que estar dispuestos a cerrar y abrir. Todo: puertas, ilusiones, prejuicios, sueños, esperanzas... Escúchenla, es una estupenda canción.
¿Es acaso que te extraño? Yo creo que no: que tanta y tan constante ha sido tu desaparición de mi mundo, que no me imagino cómo voy a reaccionar la próxima vez que vea en mi celular un mensaje tuyo o siquiera oír en el MSN el “ting” que anuncie que te has conectado. Dejé de dedicarte mensajes al viento, porque no llegan hasta las templadas tierras (ni por agua, por supuesto) donde todo mundo dice que eres un adicto al trabajo, pero yo creo que mejor dicho es miedo, ¿a qué? Ni tú mismo lo sabes. Dejé, por supuesto, de soñar que es posible dormir a tu lado, arrullándonos con esa tonada que decía “I find it hard to love you when you’re far away”, y comencé a exorcizar el vestido que me quitaste esa misma madrugada… Por supuesto que en mis conciertos, en los que alguna vez te dediqué una, dos, todas las canciones, ya no estás. Pero cuando camino y rompo las hojas del otoño, y llega esa canción ridícula y melosa a mi tracklist, no puedo evitar cerrar los ojos… “cuando llega el mes de abril, y cuando quiero ir al desierto, acabo haciendo un nuevo intento por saber de ti… Me pareces un mundo ajeno… No sabes cuánto te eché de menos”. Y volteo. No estás.
El blog es una maravilla. Permite que uno no esté dando vueltas por el mundo tratando de publicar sus textos. Lo montas y ya. Y éste es uno que debió ser visto por muchos otros ojos, publicado en la sección QRR de Milenio... pero por cuestiones ajenas a mi voluntad (sino por la voluntad del jefazo, Carlos Marín), decidió mejor venir a refugiarse a éste, mi espacio. Aquí sí, tooodos mis compañeros pueden dejar réplicas y mentadas de madre. Diviértanse.
MASACRE EN CANCHA DOS
No es una película de terror de Televicine: se trata de lo que pasa cuando uno trata de imitar a sus héroes de la tele. Eso sí, con harto corazón
Cecilia Guadarrama
Lo que natura non da, uniforme non presta. Dura lección que mis compañeros y amigos de La Afición comprendieron a punta de goles. Y es que de tanto que ven, escriben, analizan, documentan, critican y proponen en torno al futbol, creyeron que jugarlo les saldría tan fluido como sus crónicas, sus planteamientos tácticos o sus reportes de entrenamiento.
Y no es que hayan faltado corazón y ganas. Si lo vemos así, esta historia es de héroes incomprendidos que se plantaron con todos los tamaños (dirían los puristas, cuando todos sabemos que son güevos) a no permitir que el nombre de este diario fuera vilipendiado por el equipo de soccer de la revista Proceso en un cuadrangular que a la mera hora fue entre dos. Sin embargo y para no fallarle al futbol mexicano, el ímpetu y morirse en la cancha no alcanzaron ante el juego de conjunto, la triangulación efectiva y la contundencia del rival. Dicho en buen cristiano: nos pegaron una feroz madriza. Aquí les va la crónica, aficionadeees que viven la intensidad del futbool…
***
Todo estaba escrito para una epopeya. El sol brillaba el sábado por la mañana; la cancha Dos de Ciudad Universitaria, donde entrena Pumas, lucía prístina y hasta los uniformes todavía olían al plástico con el que se vulcanizaron los dorsales: Higinio, Ocampo, Héctor, Legaspi, Lalo, Max, Shaggy, Mojica… Nuestro editor de futbol ordenó la alineación: un típico 4-4-2 que buscaría el arco rival. Pero tan pronto comenzó el juego, estas líneas desaparecieron para volverse una pelotera donde no había media cancha, los defensas corrían más que Ana Guevara y el portero, Ricardo Magallán, era candidato a un ataque de bilis. “Chingada madre: muévete, cabrón, vayan por la puta pelota, carajo”, era su línea cada vez que los delanteros rivales llegaban con peligro. De vez en cuando Eric Obregón, nuestro alto defensa que jugó con tenis para hacer aerobics, sacó unas que ni Darío Verón en ese mismo campo. Pero en un lapso de diez minutos cayeron dos goles de Proceso: ambos, jugadas donde las patas nomás no respondieron y las manitas de Magallán se hicieron de chicle. La desesperación empezó a cundir, los gritos no cesaban y los orquestadores del juego no aparecían. De repente los centrales eran delanteros y los delanteros… ¿alguien los vio? Ese parado táctico ya era un desmadre y Rafael Ocampo, fiel a su afán conciliador, no paraba de decir: “tranquilos, ahorita lo resolvemos” con lo poco que le salía de voz.
Y sí, las cosas mejoraron… El empate de los nuestros vino en dos jugadas fortuitas que los llenaron de esperanza, no así de organización y paciencia para ver si otra de esas pegaba. Con un cuadro completamente distinto, emulando al Cruz Azul de Markarián, La Afición, toda, de pronto se tiraba al frente. Así, cuando llegaba el contragolpe, el pobre de Hugo Marcelo (portero del segundo tiempo) se encomendaba a todos los dioses del estadio. Mas el espíritu de Sergio Bernal demostró que en ese arco los únicos chicharrones que truenan son los suyos y el “Bernalazo” vio entrar el balón una, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Siete veces.
A esas alturas del partido –nunca esta frase encontró su significado más exacto– ya no importaba si Lalo tenía que cubrir a tres, que Legaspi no corriera más de cuatro metros sin tirar el bofe, que Max fungiera de inamovible poste o que Higi nada más fuera pura piña. Lo fundamental era no volver a recibir 15 goles, el marcador más deshonroso del equipo. Y aunque ya era una verdadera chorcha, sobre todo porque más de uno pedía esquina, Hugo sacó algunas increíbles.
Eric hizo una jugada que fue la síntesis de que ya no tenían nada que perder: en una descolgada de uno de los delanteros rivales, se oyó un unísono: “Corre, Eric, sí llegas, pícale”. Obregón hizo un sprint de quince metros, y a dos pasos de quitarle el balón al contrario, se escuchó un “¡crac!” que no podía ser otra cosa que un desgarre. ¿La jugada fue gol? No me acuerdo, porque todos estábamos tirados de risa en el suelo.
El árbitro, por indulgencia, pitó el final. Proceso 9-2 La Afición. Los rivales reconocieron el gran esfuerzo de los nuestros y de cuates… nos regalaron un balón.
Sólo porque lo vi creo que puede haber leyenda que desbanque a los Valedores de Iztacalco como el peor equipo de futbol de México. Por eso ya se están haciendo gestiones para que estos dos titanes de las canchas se vean las caras en un campo llanero y veamos de qué cuero salen más maletas.
Un día de estos me va a importar un pepino todo tu pasado y de tu nuca, mis manos pasarán a tocarte las mejillas, a cerrarte los ojos, a besarte con furia. A abrazarte con deseo de meterme entre tu ropa y realizar ese sueño que me atormenta cuando en tus ojos cae el sol de la tarde...
Que esto me sirva de lección... Una vez, viendo Sex and The City, en el capítulo donde Carrie pierde toda la información de su computadora, me dije: "si un día te pasa eso, te das un tiro"... pues bien, ese día llegó y si bien no me he disparado, al menos ya lloré y ya me dio toda la rabia posible, primero, por haber sido tan DESIDIOSA y no haber respaldado mi información (lo que más me duele son mis fotografías, snif, snif...) y segundo, por no tener a un tío tan guapo como la Carrie que me dijera... ves, te lo dije (bueno, esto es broma... pensándolo bien, el tío guapo sí me dijo "te lo dije"... cuando ya todo estaba perdido, pero bueno, ni siquiera es mi wey, porque... bueno, ya estoy divagando :p). El punto es que en ese disco duro tronado y formateado del que mañana iré a recoger sus despojos, se fue un año largo y, sinceramente, no muy bueno de mi vida... quizá inconscientemente no me siento tan mal de que todos esos escritos de necedad, de amor flagelante, de conversaciones de MSN sin sentido que me hicieron ilusionarme falsamente o bien, de todas esas auto reflexiones que de todas maneras no aplicaban, ya sean únicamente parte de mi memoria. Y, sobre las fotografías, aunque hay unas totalmente irrecuperables, al menos esos momentos los tengo en mi cabecita (ahí le concedo cierta razón a mi amigo Marranex: las fotos que más te interesan son las que guardas en tu memoria)... y bueno, las que más, más, más me gustaban, pueden verlas en mi Hi5. En fin, el lunes compro mi disco duro externo. Y de lo demás, espero tener el valor, algún día, de decirte en la cara todo lo que te escribí y que se fue en esa pinche carpeta. Aunque... como eres todo menos tonto... ¡como si no lo supieras!
Lisa: Bart, having never received any words of encouragement myself, I'm not sure how they're supposed to sound. But here goes. I believe in you. Bart: Thanks, man.
Aunque sé que dudas que pueda ser un hecho, que valió la pena o que quizá no diste lo mejor de ti, titularte es algo único. Neta. Y como no tendrás un examen profesional como tal, me instalo en un sínodo inexistente para decirte lo que cualquier profe diría de un sustentante como tú.
"Entiendo que como estudiante, desde tu perspectiva, diste lo suficiente y cuestionaste lo intrascendente, pero siempre aprendiste lo que consideraste necesario para tu desarrollo profesional, ése que a diario aplicas y que, aunque no lo veas, consolida y hace que la labor de otros sea más destacada. Con eso es suficiente para considerar que eres un digno representante del saber universitario, del ser universitario y de amar y poner en alto el nombre de la UNAM en cualquier terreno que te desarrolles. El de hoy es sólo un paso en el interminable proceso de aprendizaje y de retroalimentación, del cual espero que nunca te sustraigas. Me da mucho gusto nombrar 'colega' a alguien de tu calidad académica, pero especialmente, de tu integridad humana. Felicidades. Sólo tendría una pregunta: ¿de verdad consideras a la infografía un género periodístico?...".
En fin, este choro es sólo para decirte cuán orgullosa estoy de ti. Te lo dije hace un rato, pero creo que ya estabas mucho más dormido que despierto. Ojalá conserves estas palabras con el mismo aprecio y cariño que te tengo. Que conoces lo sincero que es.
Once. A las 11.41 de ese viernes nublado, en el que fui a dejarle a mi amigo Jonás un libro de psicología antes de regresar a ver tus últimos instantes de lucidez. Donde tu boca ya no emanó ni una palabra, pero tus ojos dulces y un apretón de manos fueron tu despedida, tu paz, tu 'no nos debemos nada'. Donde tu mujer te lloró, abrazó y te decía "Papi, te amo, no te vayas". Inhalaste profundo, un quejido que no sé de dónde vino. Y ya. El descanso eterno. En unas horas iré a verte hasta tu casa. Tan serena, tan tranquila. Junto a un lago fake y un bosquecito en la nada, en el pueblo de tu amada, de tu Patotas. Donde me querías enseñar a manejar y estúpidamente choqué el Volkswagen de la familia con un camión de redilas. Llevo flores y una nueva luz y una perrita a la que habrías adorado como a la Anamuñe, que tan triste bajaba sus orejas y aullaba, amarrada al árbol vecino, sin entender por qué ese día, hace 11 años, te sacaron con las patas por delante. No es tristeza, es nostalgia. Te recuerdo todos los días. Cómo no hacerlo si ahora tú y yo somos los únicos sobrevivientes originales en esta casa de adobe desvencijada en apariencia, pero fuerte y sólida como todo lo que me enseñaste en el tiempo que fuiste mi padre, mi amor gigante. Al que vi hace poco en unas fotos rescatadas de los rollos del mar muerto. No hay día en que no pase algo con lo que te relacione: las Chivas, tus dichos, la cerveza, The Beatles; lo mamona que me he vuelto con las minucias de la casa. Decir "Moy" sigue siendo un vocablo natural en mi vida y lo será aunque pasen otros mil segundos, días, años, eternidades. Papito, extraño tu presencia. Pero amo que hayas sido quien fuiste. Pronto nos veremos y volveremos a decir: "Pinches Chivas, pueden ir ganando 99-0 y a la mera hora les ganan 100-99". Un bo. Otro bo. Muchos bos.
Me acuerdo, no me acuerdo. ¿Qué año era aquél? El día, perfectamente lo tengo en la memoria. Un cine en Coapa. La peli, de drogas y madurez prematura. Un beso, rarísimo. Y huiste porque, según tú, tenías muchas ganas de ir al baño. Nos pusimos antes de acuerdo, por teléfono (el chat estaba en embrión). Y de ahí, p’al Real. Cuatro años intensísimos. Los de la Universidad que, aunque piso sus pasillos dos veces por semana, siento ya tan lejana y tan ajena. Ya me acordé del año: 1997. Hace diez. Y dos días… Un diecisiete del mes nueve del año noventa y siete, escribiste en una de las cartas que tengo guardadas en una caja que acabo de abrir y que temí leer. Me temblaron las manos. Postales de tus viajes, de tus vivencias, de lo que compartiste de tu vida conmigo, que siempre ha estado tan inmersa en conocer, en saber y en entender.
Ahora soy yo la que trata de reconocer, de entender, de buscar ¿perdón? No sé si sea la palabra; quizá el concepto es paz. Fuiste tan determinante cuando yo decidí cambiar de aire, de persona, de labios y de perspectivas. Ni él ni a ti les regateo su lugar. Pero él ahora no importa. No para los efectos de este mensaje kármico. Diez años ya. Seis de nuestra última conversación. Y entiendo que para ti, para tu vida, soy un capítulo enterrado hasta lo más recóndito del desierto. Donde ni el viento ni la lluvia ni un terremoto me saquen. Pero es muy curioso cómo lo que fue lo distinto de nuestras vidas invariablemente nos vincula. La academia; ese hobbie que a la mera hora tú continuaste y a mí –como siempre– me valió madres y en mi inconsistencia, boté. Vivir a una avenida de distancia. Ciertos conocidos en común. El inexorable pasado.
El Hi5 es una maravilla. Y gracias a él, y a conversaciones esporádicas, sé cómo estás. Que hay cosas que no cambian: tu sonrisa enorme y tus inmensos ojos de girasol. Tus padres, siempre tan respetables. El amor (ese que decíamos era un capricho) de tu hermano (Cristo de Coyoacán) y la Tormenta de Pasión. Tu formalidad sempiterna hasta para echar desmadre. Tus coches rojos y azules. Lo bien que te ves en traje. Tus granitos en la cara pese a que eres casi un treintañero :p… Tu sorprendente avidez por el conocimiento, que ahora compartes con todo aquel que lo desea. Que, pese a que nunca fueron parte de mí, sigues sosteniendo entrañables amistades con gente como Norma o Mariana, de las que me contabas anécdotas. Veo, en síntesis, que no has cambiado. Y es para bien. Sigues siendo esa estupenda persona de la que estuve enamorada.
Y en esas constancias pero también en aquellos pequeños detalles que te han modificado, me veo y me da miedo. Ver cuánto cambié y qué tan igual soy a esa “vaca” que te llevaba sándwiches y yogures de limón a la escuela. Que te llamaba a tu casa y a la que le daba pánico que le contestara tu madre… (aún me sé tu teléfono de memoria). Que sigue obsesionada con el futbol. Que desearía platicar contigo, saber qué ha sido de ti sin necesidad de que medie una tecnología que puede ser tan cruel como impersonal. Que sigue teniendo entrañables cuates que alguna vez fueron tuyos. Que tiene terror de que la mandes a la chingada, porque sabe que no será de otra manera. Porque no puede ser distinto, porque tú no lo eres ni yo tampoco. Seguimos siendo los mismos escuincles babosos de hace diez años, sólo que más viejos y –al menos eso creo– un poco menos idiotas.
¿Por qué me dio por escribirte? No sé. Igual, como decía más arriba, es por karma. Porque si vieras lo que es mi vida ahora como una de nuestras eternas discusiones, me dirías: “¿lo ves? Te dije que tendría razón y no me has hecho caso. ¡Ja!”. Y le pondrías punto final. Pero, lo siento, no puedo dar marcha atrás y pedirte perdón. Fue una circunstancia que debía suceder. Hay que crecer y trascender. Sé que contigo el costo es no volver a hablarte como antes; ni modo. Lo asumo. Porque las grandes vivencias se pagan con enormes sacrificios, como ha sido no contar contigo en mi vida nunca más.
Decías en esa hoja fotostática de psicología y comunicación: “No sé si algún día llegues a leer esto, pero de todas maneras quiero que sepas que te aprecio muchísimo (…). Tampoco sé hasta cuándo seguiremos así, pero has de saber que, mientras ha durado, ha sido maravilloso. Si algún día esto termina, seguiré diciendo que, contigo, viví de los momentos más felices de mi vida”. No sé si aún lo creas. Yo sí. Ojalá algún día tenga el valor de decírtelo en persona. No pasa de que, en tu cruel sinceridad, digas: “ah”, te des la media vuelta y las cosas sigan como si nunca hubiéramos ido al cine en Coapa, como si nunca nos hubiéramos besado en la contraesquina de La Espinita. Como si nunca hubiéramos ido a comer a McDonald’s… En fin, como si Gabjan no hubiera conocido a Mishagoc.
Te deseo felicidad y éxito. Te quiero.
*** ¿Y en qué acabó la historia? Pues nada, que estaba muy resuelta a mandarlo como mail del Hi5... Ya había controlado ese hijueputa vuelco del estómago... ¡Y pum! ¡Que tiene bloqueado el envío de mensajes! Más claro, ni el agua... ¿no? En fin... Acompaño esta historia de madrugada con una rola que, no sé por qué, me lo recordó...
Me quedé pensando en el post anterior... está a toda madre lo que dejas, pero también está a toda madre tirar a la basura, como muertos exhumados que no pudieron costear en vida un pedacito de tierra eterna, para que los gusanos se dieran banquetazo... Decía. Pensaba. En lo que hay que hacer que tú nomás no: saludar; por decir un hola no se ha caído el mundo. Voltear de vez en cuando a saber que hay mundo más allá de la pantalla. Dejar de morderse el rebozo. Salir del caparazón. Arriesgarse. Equivocarse. Dejar que cada quien resuelva sus pedos. Defender una amistad. Perdonar. Aplicar menos el "me, myself and I" y salir a reír un poco... Futs, parece que el peso negativo regó el polvito de la balanza... Mejor que todo eso que tan fácilmente recordé, se vaya con el muertito de la foto. Para que siempre viva.
Hoy me di cuenta de que antes de conocerte no le quitaba las etiquetas a las cervezas. Tampoco me acercaba a la comida para olerla... Y tomo el volante, en calma, como tú: de la parte de abajo y sólo con dos dedos. Me gustaba el verde, sí, pero más desde que lo vi puesto en ti. Y supe de Juanito Monedas, y las bombas españolas, de los vascas, también de los que hacen covers bien chidos a canciones de Santo y Johnny. Suspiré viendo un estúpido blueberry muffin. Y cuando estaba en Puerto Vallarta, comí en un lugar que te habría encantado. En fin, tantas y tantas cosas que dejaste en mi manera de ser y de hacer... Ahora más que nunca me enorgullezco del color de mi cabello.
Imagínate si algún día el amor se hubiera hecho para los dos, creo que las fronteras entre ambos se habrían borrado...
Estoy que me siento a escribir y nada más se me acaba el tiempo. Tenía en mente tantas cosas por compartir que ya se me hizo bolas el engrudo... Supuestamente mi escapada a la playa había servido para poner mi cabecita en orden, en un equilibrio que perdí en febrero por lanzarme alegremente a tener otro trabajo que me dejó un chorro de satisfacciones (Bat, Mao, Betina, Jess, los quiero y los extraño) pero más en el orden afectivo que en el profesional; ahí el saldo fue dudar si lo que hacía era lo correcto. Pero bueno, eso terminó y me largué a la playa... Guayabitos, Nayarit, como ya lo he escrito, es un lugar maravilloso para pensar y relajarse... y mi idea era ahogarlo en el mar, que se fuera con (conste que digo "con", no "como") la indeseable basura que afea la arena, pero las olas en "la alberca más grande de México" no lo permitieron. Furiosas, lo devolvieron. Lo regresaron también en la lectura de Mira si yo te querré, de Luis Leante, cuya premisa es que ni el tiempo ni el desierto pueden detener al amor. En síntesis: Nada más me estaba haciendo pendeja porque no hacía otra cosa mas que desear verlo, estar con él, abrazarlo. Tenerlo cuando está más lejos que nunca, en un punto sin retorno... Y de vuelta a la realidad de la ciudad, los pendientes y las obligaciones (todas ellas, antes de entrar al diario) se dejaron caer... que si la plomería, al coche le fallan los frenos, hay que descongelar el refri, bla bla bla... entre todo ello se desveló una tristeza, porque mi gata, la Fontana Bella, se escapó de casa. Me dejó solita y simbólicamente cerró un ciclo donde pedía desesperadamente ayuda, compañía, afecto doméstico. ***Pero por algo pasan las cosas*** Se supone que he tenido una limpieza mental. Que estoy con nuevos bríos emprendiendo cosas nuevas. No me moveré de esa voluntad aunque haya ciertas cosas que me hagan querer tirar todo al caño. Al amor, tiempo para encontrarse (o como dirían Los Tres, "el amor tendrá que esperar un buen rato para descansar de tú y de mí"). Y a la vida, agua y ajo. Aunque nunca está de más la ayuda: he decidido adoptar una perrita que aunque ya me destrozó los lentes, está llenando un poco mi voluntad. Y estoy pensando un poco en aquello del perdón. En buscarlo y concederlo. Nada pierdo. Ganaría un chingo. Paz, sobre todo. ¿Quién quita es chicle y pega? Respiro. Uno, dos, tres. En la sala ladra La Bonita. Creo que es hora de salir a dar un paseo.
Pues no sé. El que busca encuentra. Me recuerda un lugar ya tan lejano y expresa algo que quiero decir pero que, sé, no seré escuchada... ¿valdrá la pena?... Bonita rola. Modest Mouse. The World at large...
Que si es hora de dejar, de renunciar, de cambiar de rutina. De renovar cosas que se creían dominadas; de desprenderse de gente a la que quieres, con la que te sentías segura. Que si es hora de comprender que por ahora, por mañana y quizá por nunca, se dé eso que tanto ansías, pese a que también allá ha sido hora de cambios y renovaciones. Que si es hora de retomar lo que pusiste en pausa; de volver a buscar, ubicar, limpiar y tirar. Que si es hora de estrenar esos erarphones y largarte a la playa. Que falta poco para el vuelco. Que todo, otra vez, va a ponerse en un lugar del universo donde sólo puedes asirte a una esperanza, frágil como un cabello, o a tu necedad, fuerte y profunda, cual noche de alegría.
Estuviste de nuevo hasta la madrugada... Fuiste quien me dio mi último abrazo legítimo de cumpleaños. Tal vez es casualidad.... Hace un año fue Big Bang Baby. Éste, una cerveza holandesa y confirmar: you really got me. ¿El próximo será igual? No lo sé. Pero me basta con saber que sientes lo que te transmito en cada mirada... Sigo teniendo fe en que un día será para siempre...
Ustedes, los Marranex, los que leen, los que dejan comment. Todos los que me han pedido levantarme y andar, mandar a la chingada. Recibo sus abrazos, sus buenas vibras, su terapia intensiva para mi corazón. Hoy estoy mejor. Gracias, en serio... y gracias a Dantés, por la foto. Casi chillo, cabrón.
Perdón. La larga ausencia es porque sigo encabronada con la vida. Sé que sus buenas vibras son porque me estiman (aunque muchos de ustedes ni siquiera me hayan visto en su vida) pero no puedo evitarlo. El colmo fue esta madrugada. Mi compu se jodió... La de escritorio. De repente ya no jaló. Y eso me hizo (después de lograr conectar la laptop al modem) pensar en el rollo de la confianza. Llegas a casa después de un día jodido y confías en que al menos tu computadora, la que usaste a las siete de la mañana, funcione. Y pues resulta que no. Ilustrativo el asunto para explicar que poco a poco, con evidencias, me doy cuenta de que me equivoqué.... Me enamoré pendejamente, sí. De alguien que está muy lejos. Y confías en tu corazón, en que algo tuvo esa persona en sus palabras o en sus acciones que te atraparon. Fue mi caso. Pero con el transcurrir de las horas, de los silencios y las ausencias (etéreas, cibernéticas, óticas) te percatas de que la otra persona no sintió lo mismo, o se asustó o ve tú a saber que putas madres pasó. El punto es que se evaporó. Como vino se fue. Lo peor es que el sentimiento es el que no se va. Pienso en él al menos una vez en el día. Llego a casa en la madrugada esperando que suene el teléfono. O que interrumpa mi ajetreada noche en el diario para saludarme, como antes de que yo fuera a su tierra a decirle que esto era neta, que le veía futuro pese a la distancia y a lo dispar de las rutinas. Confié y perdí, como suele pasar... Confié en una palabra que sonaba a hecho y se jodió. Confío, quizá tontamente, en que mis vibras mentales lleguen hasta su puerta a sacudirlo. Pero las evidencias me escupen en la cara que fue un asunto simple y sencillamente p-a-s-a-j-e-r-o... Está jodido, me siento jodida por muchas cosas. Esto me ha pegado más de lo que yo quisiera. Pero qué puedes esperar cuando tu vida la haces entre tres computadoras, dos medios, un chingo de gente y un horario de espanto? Tú, si algún día lees esto que puse, no te preocupes. Confío y espero. Pero ya no con el corazón en mis manos. Yo caminé y estuve dispuesta a bajar el ritmo para empatarme con tus pasos, pero me has demostrado que tu vereda está sumamente alejada de la mía. Ojalá algún día pueda decírtelo en persona, o ya de jodis, por teléfono... Y no te preocupes tampoco, que mi corazón sigue en propiedad de una persona a la que sí veo todos los días -también imposible- pero a la que puedo ver a los ojos y sonreírle, de vez en cuando plantarle un beso en la mejilla y desearle suerte en su juego de mañana. Confiemos, entonces, en que, como dice Modest Mouse, estaremos muertos antes de que el barco se hunda...
La Jornada, 7 de enero, 2003... "Por la mañana (del lunes 6), durante la inauguración de la nueva sala de prensa de Los Pinos, cuando el mandatario recorría las instalaciones y saludaba a los reporteros, se apareció el subdirector de noticias de Canal 40, Roberto López Agustín, quien a gritos y mostrando una pancarta exigía al Ejecutivo su intervención para que "se respetara la ley". Sin voltear a verlo, Fox sólo exclamó: "¿Y yo por qué?".
No sé qué tiene que ver una cosa con la otra. Pero me acordé, a propósito de que el sábado pasado se cumplieron dos años de la consumación del despojo de la señal del Canal 40, que todo ese robo bien se resume en la frase que Fox espetó al que siempre distinguré como mi maestro en el periodismo. Pero ese no es el punto. Simplemente ahora estoy en una etapa de negación. No, no y no. Y aplico el "¿y yo por qué?". No voy a hacerlo. Ni una llamada, ni un mensaje, ni un mail. Ni madres. Parece que los días no existieron, que las cosas nunca pasaron y que por eso no debe haber ninguna búsqueda. Mi lógica y mi corazón, como El Borras, me gritan que lo haga, pero esta vez mi orgullo es mayor y lo voy a dejar hablar, que me guíe. No. Ni madres. Y no de nuevo. Simple y sencillamente porque en este mundo hay una cosa que se llama re-ci-pro-ci-dad... Porque yo ya di lo que tenía e hice lo que tenía que. ¿No hay respuesta? A la chingada. Hasta nuevo aviso. Me declaro en postura bartiana, cuando la familia está en Marruecos y el chico Simpson ve a un contorsionista andar hecho bolas, de un lado a otro: "I can do that, but I don't wanna".
Don't want you in Elan
I wonder if I've lost it/And I wonder how/I've been here all day/But this feeling won't fade Last time I saw you/I got all choked up/And I forget you never cry/But I think this time you might Cause you owe me more than you will ever know/And I was just thinking it's time to let go Cause I don't want you in/Something you can't begin to understand/No I don't want you in Something you can't begin to understand So I lie on my bed/And I dim the lights/You know I'd rather be out instead/I wish I had somewhere to be I liked you more when you liked me/Was that too much to ask/You got too good at lying to me Did you think that I'd be happy Cause you owe me more than you will ever know/And I was just thinking it's time to let go Cause I don't want you in/Something you can't begin to understand/No I don't want you in Something you can't begin to understand
Una semana después, con la euforia diseminada y el morbo aplacado. Ahora sí les va "mi veldá" sobre mi participación en el desnudo masivo del domingo 6 de mayo. Muchos ya lo saben, otros no, pero esta experiencia cambió radicalmente a partir de que hubo prueba consistente de mi desnudez pública... que aquí les pongo y, a la vez, les dejo este texto, que salió en MILENIO Semanal. Disfrútenlo como yo lo hice :)
Foto: Claudia Guadarrama, MILENIO. Se vale jugar a buscar a Wally...
Desde hace semanas que no estás en mis jueves y me haces mucha falta. Eres como esa cosa rara que nunca tuviste pero cómo te hacía feliz. Como un libro hermoso lleno de fotografías o un suéter calientito que además se te veía estupendo. Ambos, prestados. Pero tú ni eso. Y aún así ya eras parte de mi vida. No puedo dejar de pensar en que la última imagen que tengo tuya es sonriendo... ¡aunque no lo creas! Te estás levantando las agujetas de la sudadera y parece que vas a brincar como un chapulín. Y desde ahí te esfumaste. Te veo de lejos, no me sirve. Me quiero acercar y temo salir lastimada. Asumo que ese que eras ya no existe. Las razones no las sé, porque como todo lo que te pasa, te lo quedas, lo machacas, le das vueltas como bola de estambre que en un momento te aplasta. Uno sabe lo que siente uno y jamás lo que pasa por la mente del otro salvo cuando es de su boca. Éste es el caso. Quisiera abrazarte como esa vez, ¿te acuerdas?, que platicamos en casa hasta la madrugada, de mil pendejadas. Y yo estaba recargada en tu panza fría. Sin ninguna felicidad (efímera pero intensa) próxima. Y que me dijeras aunque sea en clave, fiel a tu costumbre, por qué ya no pateas mi cajón, por qué ya no pintas osos en mis rodillas ni cantas una canción sobre una linda muchacha; ¿dónde está esa alegría que indirectamente también era mía? Eres, como he dicho, de un tiempo que no volverá jamás... De ese tiempo que estaba profundamente y sin miedo enamorada. Me quedo, ahora, sólo con esos recuerdos que no le presto a nadie; ese suéter calientito y ese libro de fotos imaginario hacen que todas las noches te extrañe a madres. Hoy hubiera querido que fueras al cine conmigo. A decirnos nada. Salir y vernos con cara de no conocernos... Pero sólo encontré la lluvia y un atardecer en el espejo retrovisor. Y de ti, la memoria de unos ojos soñolientos en la madrugada de un día que no me acuerdo en un lugar que está muy lejos.
Para Nacho y su familia, por Rosy, con todo mi amor...
Escribir para entender ayuda, pero no basta. Leer todo lo que hay en su Hi5 es vida y amor y ganas de estar. Algunas cosas, ironías estúpidas y pulsiones escópicas que no contribuyen. Y recuerdas cúanto tiempo ha pasado desde que la amorosa madre de tu mejor amigo la tenía en el vientre. Y la rememoras, pirinola, en una que otra fiesta, una de tantas, donde uno piensa que las cosas no cambian, que todo es como una escenografía perenne. Hasta que ¡Pum! Es una adolescente única y a la vez como todas: que su hermano la ama y que la rodean porque cuenta con una vibra increíble. Cuestión de familia. La presunta eternidad del ser humano es una estupidez... Pero la estupidez del ser humano esa sí es eterna. Y su mezquindad, dizque "para no meterse en problemas". Rosy se fue, "como angelito" (Nacho dixit) este miércoles por la mañana tras perder una batalla que, de no ser por el egoísmo ciudadano, quizá hubiera sido una resistencia más honrosa. Un accidente, imprudente y pendejo como todos los accidentes... horas de esperanza que, al final, se resolvieron con lo que nadie quiere, pero quizá es mejor. Por muchas cosas, principalmente, por el sufrimiento y el cambio de destino de ese que padece. La vida es un instante que no termina, sólo hace pausas, dolorosas... para tomar aire y seguir corriendo... Sigo sin entender, mejor sigo corriendo...
"Sigues siendo recolectora de piezas de rompecabezas. Recoges pedazos de emociones, pero todas ellas no hacen una persona. Pero lo bueno es que estás aprendiendo y sobre todo experimentando, así que sigue adelante, pero fíjate muy bien en los patrones. Piensa en por qué y para qué los eliges. Qué pedazo de ti quiere sentirse viva cuando estás a su lado"...
Gracias, IAPC. Como siempre, con las palabras adecuadas.
Extraño a alguien que no tengo. Extraño a alguien con quien estuve una vez y le dio la vuelta a mi mundo. Extraño a alguien a quien no le intereso. Extraño al que me odia, al que me amó y la regó. Extraño al que vive lejos, al que está pasando una calle. Extraño, también, al que me enseñó cosas que yo ni siquiera conocía. Extraño al que me abrió las puertas del amor. Extraño a todos y cada uno de los hombres que han pasado por mi vida. ¿Y cuál de ellos me extraña a mí? ¿Habré dejado un recuerdo, una marca, una noche de insomnio en alguno? No lo sé, no lo creo, puesto que si esa marca, ese recuerdo fuera tan fuerte como los que estas personas han dejado en mí, tendría una llamada, una visita, un pensamiento lejano, uno de esos zumbidos de oídos que siempre pasan cuando alguien te recuerda. No sé por qué mi corazón es así. Se entrega siempre sin ninguna maldita reserva. Y todos, en consecuencia, le dan la vuelta. ¿Acaso es tan terrible? No lo entiendo en verdad. Quisiera decirte cuánto te extraño en este momento a ti (pon tu nombre si en verdad te va el apelativo), quisiera estar de nuevo de frente a tus ojos, y no sentir esa indiferencia que ahora, por esas cosas de la vida, atraviesa nuestra relación. Siento que ahora es el momento, sin decidirlo yo, de estar sola. De entender que se puede vivir así. No es sencillo, porque mi corazón necesita alguien de quien asirse. Sea por una noche o por un eterno. Quisiera, simplemente, que estuvieras en este momento para tomarte de la cara y darte un beso. Eso es todo lo que quiero para poder conciliar el sueño.
Ja. En vez de dormir, me asalta la idea y me voy, una por una, a las fotos que he archivado en esta computadora desde que mi cámara digital (primero, esa que siempre se le acababa la pila en el momento menos oportuno y ahora, la que no permite tomar pictures en B/N) es parte de esta historia. La maldita idea de la traición fotográfica me asalta. ¿Qué eras, éramos, hace tan sólo unos meses, un año, la semana pasada? Y parece que nada cambia pero el testimonio es inequívoco. En los escenarios, en las personas que te acompañan. En la felicidad o nostalgia del momento. Y veo, en particular, las fotos de ellos que se separaron (¿por qué? No sé. Uno está como fiera salvaje, lamiéndose sus heridas apartado del mundo; el otro clama por tenerlo cerca, pero a la vez no lastimarse más). Y veo las tuyas, de cómo, al pasar del tiempo, decidiste poner más y más tu mano sobre mi hombro y abrazarme con fuerza y hasta darme un beso en la mejilla con los ojos cerrados. Y me veo a mí en esas fotos. Cómo te observo con mi estúpida cara de enamorada, de no tener ojos para nadie, para nada. Me pregunto entonces: ¿la claudicación es real o es sólo aburrimiento, fastidio, cansancio? No tengo respuesta. Sólo un pequeño indicio de traición. Tengo que tomarme una foto frente a ti, de nuevo, para ver cómo te observo. Ahora. Clic.
Yo no sé si puedas entender frases macabras... Hoy mi amor se vela con la luz de la mañana ¿Para qué me mostraste tu fácil corazón sin resolver? Me bastaba con ver una muestra de tu amor sin entender... Partir tu frente para ver salir mis besos de una vez Mañana lo voy a saber... "Mañana lo voy a saber, Los Bunkers"
Son los labios como de una canción que se va a un fade out interminable... Los ojos, una rendija de luz... Las manos, que transforman un mundo, tímidamente se acercan; quizá porque no quieren o porque ya no se acuerdan... Una noche clara, un camellón interminable... Silencio. La honestidad abrumadora, tranquilizante, motivadora... Que me hace feliz...
Estoy inmersa en ella, pero a veces la detesto. La tecnología me ha jugado una que otra mala pasada estos días; la más reciente, que llevo más de una semana tratando de postear desde mi casa y nada, nomás que pasaba más de una hora y la pinche página no abría... Y pues ya me tenía que ir a dormir..... porque resulta que mi vida fluctúa entre un trabajo y otro, entre una computadora y otra (en las que no puedo postear, porque no tengo tiempo), entre que mi jefito chulo del diario se largó DOS SEMANAS de vacaciones y me dejó a mi suerte....... He llegado a la conclusión de que la adrenalina del trabajo está sustituyendo en mi vida a la adrenalina del amor. La ilusión que hace un par de semanas me hizo ponerme sumamente contenta, ahora me deja con muchas dudas. ¿Sentirá lo mismo que yo? Y es que es muu fácil, por estos medios (de nuevo la tecnología) decir mil palabras de miel y no creer ninguna. La proximidad, entonces, es lo que me hace creer. En fin, tenía tanto que decir y ya se me olvidó todo. Estoy muy cansada (Ya sé que en este espacio siempre me quejo de eso, pero ¿para qué es, entonces?). Extraño a mis amigos, a todos, a los que están cerca y a los otros.... Te extraño a ti, aunque sé que te vale madre...... Ya me voy. Espero volver pronto
Fueron dos días, pero significaron un compás de felicidad que necesitaba. De sentirme querida y saberme gustada... De platicar de tanto como si nos conociésemos de toda la vida, compartir ciertos gustos y reír por las diferencias. De sentir cómo los labios de alguien aún pueden hacerte creer cosas, y entender, de nuevo por qué estás vivo... Pronto, quizá nunca, no lo sé, iré a ver las nubes de arriba, y a sentarme en el cofre de mi coche a contemplar si realmente regresará o sólo fue un pestañeo sin recuerdos....
Me gustaría tener un freno, una correa o un estatequieta. Algo que me dijera que no siempre me tengo que aventar como el Borras a todas las situaciones que potencialmente pueden hacerme feliz... Y es que cada vez que te veo me dan ganas de decírtelo todo y de agarrarte a besos, pero me da miedo invadirte... Poco a poco, a ver cuánto aguanto...
Mi regalo de primer año en La Afición cayó de la manera más extraña y éste ahora me tiene como en primer día de escuela, con ese sentimiento que siempre me da cuando voy a empezar algo nuevo (sea una clase, un semestre, una relación o cualquier chingadera).
Tras una llamada atrabancada de Fernando en la que me decía que me habían candidateado, la querida Batsheva me preguntó si quería trabajar con Denise Maerker, en su programa de radio. Varios de mis amigos del Canal 40 se encuentran allá. Lo pensé unos segundos (como cuando me ofrecieron lo del diario, justo en febrero del 2006. Y dije que sí... sin renunciar, por supuesto, al periódico que tantas alegrías (hay que decirlo) me ha traído estos 12 meses. Eso fue el viernes pasado. Ahora estoy a unas horas de reestructurar mi rutina de vida. Baja voluntaria en el italiano, adiós a la natación en las mañanas, en fin, otro tipo de fruslerías... como dormir, comer, no tener un solo día libre, más las que se acumulen en el trayecto... Parece que me estoy quejando. Pero no. Me emociona incursionar en la radio, que es un medio en el cual he estado poco. Ya hice tele, estoy haciendo diario; simplemente quiero entender y aprender. Pero tengo muy claras mis prioridades. Sé dónde quiero echar raíces (la UNAM, por ejemplo) y trato de comprender que esto es una nueva fase de aprendizaje. En este momento sólo estoy haciendo catarsis y tratando de relajarme escuchando a The Beatles (eso siempre ayuda). Es entrarle de nuevo a la disciplina. Como cuando mi rutina era de 6 de la mañana a 12 de la noche. Estaba cabrona.
Roberto Velázquez, mi jefe y amigo (el flaquito sonriente en la foto) me hizo unas cuantas advertencias y sugerencias que le agradezco infinitamente; Roberto López (el que está volteando para otro lado, como si se estuviera subiendo un bicho a la mesa) fue más escueto y aunque lo conozco, que no es el más explayado, sé que me desea lo mejor. Rafita Ocampo (el que trae el chupe en la mano con cara de "¿te conozco?"), mucho más breve y por fon, también se portó muy chido. Pensé que se iba a poner fresa, pero no. Y Fernando (el de negro, harto sonriente también), me llenó el oído de palabras de apoyo y afecto infinitos. Insisto, parece que me estoy quejando y que voy a la guerra. Sabemos que así es. Pero como me dijeron hoy, soy un soldado de elite (cualquier cosa que eso signifique) y volveré del infierno. Aparte, ¿a quién le cae mal una lanita extra? Así, este post era, originalmente, para escribirse el viernes por la noche, después de una peda que ya no hubo y para hacer un recuento de lo chiiiiiiiiiiiiido que ha sido el año en "El primer diario deportivo de México". Pero como han leído, cambió el guión. Nada más, como dice una de nuestras secciones, "para el recuerdo", ahí les aviento la foto de los vagos más chingones que me he topado en esa redacción (que nadie se sienta discriminado, pero saben que estos monos son punto y aparte)...
De izquierda a derecha: PAKO, Conde, Chocomole y Cecile (los quiero, marranos, en serio).
En fin, wish me luck, que dejar de postear, como decía Gargamel (el que correteaba Pitufos), "será lo último que haga"...
Me da coraje no encontrar antes este tipo de cosas... Está lleno de moneros talentosos y chingones, de pensamiento crítico y humor (sé que es un lugarzote común, pero a esta hora de la madrugada es lo único que se me ocurre). ¿Por qué me siguen leyendo? ¡Conozcan a los sacatrapos!
Por inteligente y talentoso, por tímido, por simpático, por sus ojitos de apipizca, por su escondido espíritu aventurero, porque algo tiene que, sé, me podría enamorar de él... :p Nada más que me anime a invitarlo a salir. O de menos, a pedirle el fon. Un pequeño pensamiento al aire cortesía de Cecile. ¿Tienes el valor o te vale?