17.5.12
La única certeza
31.12.11
I won't back down (breve despedida para el 2011)
28.11.11
Pearl Jam
Mi historia con Pearl Jam es mucho más que verte en sus ropas o evocarte en algunos acordes.
Fue el primer signo de rebeldía en mi juventud, con Jeremy. Tomar este camino y no el del pop. No el de toda mi generación y su pobre stablishment. Y eso no era el rollo musical. Con lo poco que entendía de la letra y el video (era de esos que pasaban en el Canal 7 entre las 13.00 hrs y las 14.30 que iniciaba la programación), rendida ante los desorbitados ojos de ese joven Eddie Vedder, se me abrió un mundo que hasta ese momento sólo era habitado por los Beatles. De la mano de mis compañeros de secundaria -dónde si no- escuchaba a Nirvana, a Alice in Chains, a Soundgarden. El grunge y sus nombres y sus hombres. No había Internet; la limitación y el oasis era la radio.
Pero las inercias me alejaron de PJ. Aunque de cuando en vez, regresaba. Nuestra reconciliación (si es que alguna vez peleamos) fue con Black. Y de ahí, las pequeñas grandes historias de quien en todo momento se emocionaba con la voz sufridora de su líder y vibraba con el poder de su música.
Cuando pude comprarme la discografía caí en cuenta de que Jeremy apenas era uno de sus hijos tortuosos. Sus letras, sus imágenes, sus tachones. Su mítica pelea con Ticketmaster. Y mi rendición total ante ellos, con el cover de You've got to hide your love away.
Vinieron en 2003, con Juli, Fer y Francisco. Parecía la felicidad entera. En 2005, en esa contrastante noche de diciembre, con Carlitos. Los dos conciertos muy distintos en sus significados por los momentos en que atravesaba mi vida personal y profesional.
Y faltaba mucho para conocerte, eh? Para (ahí sí) empezar a relacionar cosas con canciones y momentos bellos y muy dolorosos con esta música.
Por eso, el jueves, mientras Mike, Matt, Jeff, Stone y por supuesto el sr. Vedder veían volar vasos amarillos aplastados como un tributo espontáneo a su grandeza y a lo que sé, le significan a toda una generación, yo nada más quería ubicarte entre las gradas para despedirme...
Drowned you are, you are everything, and everything is you, me you, you me, it's all related...
Faithful to you...
20.10.11
Y para qué... (breve apunte sobre el tercer aniversario)
30.9.11
En la maleta más importante...
22.7.11
Momento para no evadir lo que fue evidente
Yo te amé mucho. Y difícilmente alguien podrá quitarte el título de "el amor de mi vida".
Pero hablo en pretérito porque ya no te amo como te amaba antes. Creo que ya no te amo, de hecho.
Llenaste muchas luces de mi horizonte y guardo una cauda de recuerdos.
Estás en muchos comportamientos conscientes e impensables de mi día con día.
Ya no siento nada por no tenerte cerca; es más, se que estás a dos pisos de distancia, pero ya a mundos paralelos.
Y lo que en algún momento de hace unos meses me entristecía, ahora no me provoca nada. En serio, nada.
¿Así se acaba el amor? Así se acaba. O así se me acabó para ti.
Y ya. Como la muerte. Como el momento en que no hay más. Como una sala vacía en el cine. Como cuando el iPod se queda sin batería. Ya.
Saltará, sólo de cuando en vez, una sonrisa.
Por lo que fue, sin ser.
27.6.11
32 reflexiones al aire para un cumpleaños
11.2.11
2011. 2+0+1+1
Regreso hoy aquí porque no hay lugar donde me sienta mejor...
Nada más quiero decir, hoy: no me voy a amargar por lo que no entiendo, voy a disfrutar de un bello recuerdo de una noche de hace quince días. El recuerdo que ha hecho que este año valga la pena :)
31.12.10
El deterioro (o por qué este año no hay anuario)
Lo único que suena alrededor es el cigarro consumiéndose, una alarma de coche que poco a poco se acerca. El motor perdido de un carro que ya se va a exprimirle lo último a estas horas simbólicas. Mi casa y mis cosas están cubiertas de polvo, mi computadora agoniza –quizá éste sea el último escrito que haga en ella-. No me había dado cuenta de qué tan roto está ese espejo.
Pero hay deterioros que pueden salvarse. Otros son mucho más complicados. Como el de los amigos que he dejado de ver y con los cuales cruzar experiencias. Las llamadas que no hice, las reuniones que no se concretaron. Todas, hoy, me pesan más que cualquier otro momento.
El año se me fue, de nueva cuenta y quizá más que nunca, en ser espectadora del horror, registradora del otro deterioro (el del país, el de la fe, el de la voluntad y la esperanza social), en tratar de ordenar para afuera lo que pasa en el mundo en poco más de 28 minutos. Donde las cosas, sí, tuvieron sus momentos luminosos y de plena satisfacción, de reconocimiento. Pero en los saldos… pierdo.
No y nunca, creo, dentro del lugar donde paso mucho más tiempo que en mi propia vida. He conocido y admirado y amado a much@s ahí. Aprendido, sobre todo. Nada paga las risas, las bromas, las complicidades, las charlas de madrugada, los entendimientos colectivos. Esa sensación de estar haciendo lo que me gusta no la paga nada. Y a veces su destello y su voracidad es tal que me impide ver todo lo que he dejado en el camino. Por eso no puedo escuchar quienes, con toda justicia, reclaman que antes era mucho mejor.
Escribo deliberadamente “es hora de intentar resarcir”. No lo decreto porque no sé si a partir de unas horas la loca historia del mundo dé un vuelco y sea más complicado estar conmigo que lo que ha sido este 2010 (y el 2009 y el 2008…). Pero sí puedo tener en la conciencia de que no es sano ni honesto estar sacrificando inocentes y que si ésta es la vida que elegí, el resto no puede echarse por la borda.
Los deterioros de mi vida se compensan, sí, con grandes momentos y recuerdos de felicidad. También puede hacerse buscando que no haya más. Y yo mejor que nadie sabe que empiezan en silencio.
Por lo demás, todo fue, creo, como debía de ir. Grandes personas, grandes momentos, grandes recompensas. Risa, salud, trabajo, aprendizaje, cariño, estados de ánimo que aún pueden alcanzar sus puntos más intensos. Noches, viajes, besos, hamburguesas, cigarrillos, cafés, gritos, pautas, música, zapatos, aretes, fotografías, caricias de perro, confesiones fraternas… De eso y más, habrá en unas horas. Estoy segura.
Sólo ya no quiero más espejos rotos ni polvo sobre mi mesa.
Feliz 2011 para todos.
8.12.10
8 de diciembre
Es una de mis fechas favoritas de la infancia... es una de las fechas por las que vale la pena seguir moviéndose.
5.11.10
Me robo tantito a Neruda
Y a nadie te pareces desde que yo te amo.
(I don't care interparis)
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que estuve muy enamorada; en el entendido que este rollito era babear por unos ojos sin importar que todo lo demàs fuera una pura mierda no correspondida.
Entonces, los conceptos cambian. Y la gente. Y las ganas de voltear a escupirle al pasado. Por ahì, la suerte, la casualidad, te concede ciertos contados placebos placenteros cuyo efecto es vàlido hasta que decides que el amor no es babear sino convivir (suenan parecido pero no son ni por asomo lo mismo).
Entonces, si esto es estar enamorada de ti, está bien así. Ir como el viento, como el deseo, como una tarde de ocio. No espero nada ni tampoco lo busco. Será una verdadera sorpresa encontrarte al final de la jornada.
13.10.10
33

Escribo esto cuando he visto tres veces en los ojos de muchos chilenos las ganas de volver a creer en que hay cosas como humanidad, esperanza, solidaridad, orgullo patrio, organización, tenacidad, paciencia, alegría, constancia, felicidad, fe, ganas.
Vivirlo 33 veces será único.
Cuàntas caras, cuànta dicha...
Si ayer te quería, Chile, hoy te amo más!
12.7.10
El triunfo
(Visca España!)
11.5.10
Random (no puedo dejar de soñar)
No me abandones/Toma una canción y hazla mejor...
Mira hacia allá/Soy yo, caminando/Mírate/Hundiéndote...
Apaga la luz/porque hay sol esta noche...
Quisiera verte dormir/y respirar a mi lado...
Quítatelo/No digas una palabra...
Qué vamos a hacer con tantos/y tantos predicadores...
Niña/niña de mis ojos/qué voy a hacer si nada encuentro a mi favor...
Este muchacho/se llevó mi corazón...
Sabes/soy como el viento/un momento aquí y el otro despierto...
Dónde estás/que no te encuentro amor/dónde mi ilusión...
Si necesitas/otra vez/que alguien llore por tu amor...
Se asoma la mueca/feliz de tu risa...
7.1.10
Hobbito, just like that
Hobbo fue, en muchas noches, mi única escucha; se sabe de memoria mis canciones y a qué saben mis cigarros. Y sentir en su ventanilla izquierda abierta el aire de la noche o los pelillos de la Bona asomada (necia, por más que le abriera la ventanilla de atrás, siempre se asomaba por la del conductor) en un viaje de sábado por la tarde me daban sosiego.
Por tanto, se quedan en los asientos tantas experiencias... como la primera vez que choqué y las sabias palabras de aliento del policía. O la vez que llevé a Emiliano a su casa, carta mediante. Como se quedarán en el retrovisor tantas y tantas pláticas con mi manito Conde en la reja de la unidad de Plateros... a veces de él, a veces mías. Pero siempre era el único que cerraba la puerta como me gusta: con huevos. Saber que el último día que vi a Juli con vida se quedó dormida en el asiento de atrás. Los viajes de ida y vuelta a Cuautitlán, para cumplirle a mi hermano y a mi madre y a Adrián el no romper ningún lazo familiar, cosido ahora con ese raro hilillo de ir a ver a los Pumas cada que se puede. Y claro! Se escapa de la cajuela con su puertita desvencijada los besos con Beto, el espantoso choque de Victoria y Revillagigedo o el hurto del iPod. Ya más reciente, convertido en un verdadero autobús escolar, la lonchera olvidada de Adriana, Pola y sus múltiples viviendas, o las salidas de quesadillas en la Roma. O, jajajaja, la excursión a casa de Alfred o a la fiesta de Pardiñas.
De cualquier lado, de cualquier aventura, Hobbito siempre me devolvió viva, entera y tranquila a casa. Nos estacionamos frente a nuestros vejestorios (el árbol seco, la puerta) y le decía: "gracias, Hobbito... eres un guerrero"
Ya en los días en que decidí venderlo, los últimos, emprendimos un viaje de despedida. Nos botamos a la casa de los abuelos; la Bona, el iPod, Hobbo y yo por la carretera... Todos los seres queridos se subieron en él y disfrutaron de su apacible incomodidad. Y aquí, en esta imagen, tomada afuera del panteón donde yace mi padre, lo que más quiero.
Total que un par de noches antes que ésta, me hizo una pataleta. Se quedó sin batería. Lo tomé como una despedida amarga, pero necesaria. Y la útima noche, listo para ser entregado, despojado de sus históricas pegatinas (Lennon, el Peje, Pearl Jam) y de todos sus adornos (mis dados, mi escapulario de Malverde, pulseritas) viajamos del trabajo a la casa sobre Cuauhtémoc. Y sonó California Dreamin'... Entonces me tomé esta foto, después de abrazarlo, de decirnos todo.
Pensé que lloraría cuando Fito dio la vuelta por la esquina de Pacífico y tras escuchar su cálido grito de "adióooos". Pero no. Me siento feliz. Sólo por una simple y sencilla razón: Fits tiene grandes planes de fincar su felicidad con su amada en ese armatoste que a mí me llenó de dicha. Será distinto, será recorriendo caminos, tardes agradables, carreteras interminables y cientos de cosas que hará de ahora en adelante. Forjará recuerdos apellidándose Zárate.
Yo te veré de lejos en nuestra complicidad eterna.
Gracias, Hobbo, por todo, por ser, por haber formado parte de esta historia.
Que haya muchos kilómetros más.
21.12.09
14.12.09
Las buenas costumbres
Y ganas de comerte toda esta alegría con los ojos.
17.11.09
16.11.09
la exiliada del sur
Me dio mucha nostalgia por esas dos semanas en que me enamoré de ese país; de Tiago y sus calles, Valparaíso y sus noches de luz reflejadas en el mar y Concepción con su hospitalidad de hojas de otoño en pleno enero.
¿Cómo pasa, pues? ¿Tiene que ver con la felicidad?
27.10.09
Blackouts inducidos
Ahora entiendo por qué ponerse pedo (de vez en cuando) es taaaan divertido. Porque no hay tiempo, porque todos son amigos, porque bailar y deschongarte es catártico. Porque no hay nada que te lastime o que te recuerde malas experiencias. Porque escuchar Twist & Shout en ese estado es taaaaan entretenido...