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21.2.11

32

Es imposible no recordarte, pero lógicamente en días como éste irrumpes con más fuerza en todo lo que quisiera contarte... en todo lo que he entendido ahora y que no puedo compartirte como yo quisiera; con este día se inauguraba otra vuelta de cumpleaños en el que siempre irías al frente aunque no fueses la mayor. Total, que sé que rondas y que, por ejemplo, el pequeño y altamente comprensivo homenaje del sábado cobra ahora todas sus dimensiones. Pero no creas que no te sueño, bruja, que no siento necesidad de que hablemos sin ton ni son. Cómo me gustaría que ahora me dieras cuerda en mis locuras, ya nadie lo hace como tú. Ya nadie puede entender que la fuerza de los impulsos es la que más duele y la que más satisface.
Es imposible no recordarte, como imposible es en este momento que no me beba mis propias lágrimas.
Fue un privilegio haber compartido tantos años de tu vida... esa que se niega a desaparecer y que se va de rol en el mundo en forma de mariposa.

8.12.10

8 de diciembre

Para mí hoy empieza el fin de año. Y a partir de ahora, todo es caída libre para los recuerdos y los proyectos. Por supuesto, también para las ilusiones...
Es una de mis fechas favoritas de la infancia... es una de las fechas por las que vale la pena seguir moviéndose.

2.8.10

Julio visto desde la orilla de las nimiedades

A Victoria.
A Javier Canales, Héctor Gordoa, Alejandro Hernández y Óscar Solís. Están vivos y libres.Que no se repita.


Viví este mes, quizá estos últimos diez días, a prueba de enterezas. Sosteniéndome de quienes con un abrazo lo dicen todo. Dándome cuenta de que el amor es un fantasma de neón y refrendando que lo único valioso son dos conceptos tan mancillados en estos momentos: la salud y la libertad.
Me explico (¿en verdad?)
Los equilibrios naturales de la vida, las personas que siempre están ahí, los actores de carácter de tu life movie; cuando se quiebran, te resquebrajas, te entiendes vulnerable y sobre todo, inmensamente solo.
En este caso se pudo resolver a punta de sangre, de mimos y de un seguro de vida. ¿Y cuando no? ¿Sucede como contigo, que te vas y ya?
Y sobre lo otro, el sencillo acto de poder hacer tu chamba con las mínimas condiciones de seguridad. Cualquier cosa que eso signifique. Hoy es el colega en una tierra caliente; mañana, cualquiera de nosotros.
En esta profesión escribes historia y cuando te toca involuntariamente ser parte de ella es muy jodido, porque ahora protagonizar la nota implica que te mueras o que te secuestren o que te callen o que te intimiden.



Después de esto, cualquier cosa es nimiedad.
Nimia tu anulación, nimio que seas un fantasma que sólo se mueve en los recuerdos de las letras; nimiedad que vengas tres minutos y te vayas tres meses. Nimiedad haber perdido el corazón en un cuarto de hotel. Todo es nimio cuando se trata de llorar de repudio y de impotencia.
Porque todo, ahora, en este mes, en el sentido figurativo y real, se ha resuelto a punta de sangre. A punta de esperanza.

7.1.10

Hobbito, just like that

Hace unos ayeres, escribí de mis primeras experiencias con "la carreta del Hobbit", un nombre que derivaría en Hobbito. Just like that. Un nombre con un montón de significado. Esta noche ha terminado la historia de ese Golf 90 a mi lado. Se podrá decir, como siempre, que un apego a las cosas materiales no tiene sentido. Pero no necesité leerme a Javier Marías y su cuento de Cecil Court para ir contra esa creencia.
Hobbo fue, en muchas noches, mi única escucha; se sabe de memoria mis canciones y a qué saben mis cigarros. Y sentir en su ventanilla izquierda abierta el aire de la noche o los pelillos de la Bona asomada (necia, por más que le abriera la ventanilla de atrás, siempre se asomaba por la del conductor) en un viaje de sábado por la tarde me daban sosiego.
Por tanto, se quedan en los asientos tantas experiencias... como la primera vez que choqué y las sabias palabras de aliento del policía. O la vez que llevé a Emiliano a su casa, carta mediante. Como se quedarán en el retrovisor tantas y tantas pláticas con mi manito Conde en la reja de la unidad de Plateros... a veces de él, a veces mías. Pero siempre era el único que cerraba la puerta como me gusta: con huevos. Saber que el último día que vi a Juli con vida se quedó dormida en el asiento de atrás. Los viajes de ida y vuelta a Cuautitlán, para cumplirle a mi hermano y a mi madre y a Adrián el no romper ningún lazo familiar, cosido ahora con ese raro hilillo de ir a ver a los Pumas cada que se puede. Y claro! Se escapa de la cajuela con su puertita desvencijada los besos con Beto, el espantoso choque de Victoria y Revillagigedo o el hurto del iPod. Ya más reciente, convertido en un verdadero autobús escolar, la lonchera olvidada de Adriana, Pola y sus múltiples viviendas, o las salidas de quesadillas en la Roma. O, jajajaja, la excursión a casa de Alfred o a la fiesta de Pardiñas.
De cualquier lado, de cualquier aventura, Hobbito siempre me devolvió viva, entera y tranquila a casa. Nos estacionamos frente a nuestros vejestorios (el árbol seco, la puerta) y le decía: "gracias, Hobbito... eres un guerrero"
Ya en los días en que decidí venderlo, los últimos, emprendimos un viaje de despedida. Nos botamos a la casa de los abuelos; la Bona, el iPod, Hobbo y yo por la carretera... Todos los seres queridos se subieron en él y disfrutaron de su apacible incomodidad. Y aquí, en esta imagen, tomada afuera del panteón donde yace mi padre, lo que más quiero.

Total que un par de noches antes que ésta, me hizo una pataleta. Se quedó sin batería. Lo tomé como una despedida amarga, pero necesaria. Y la útima noche, listo para ser entregado, despojado de sus históricas pegatinas (Lennon, el Peje, Pearl Jam) y de todos sus adornos (mis dados, mi escapulario de Malverde, pulseritas) viajamos del trabajo a la casa sobre Cuauhtémoc. Y sonó California Dreamin'... Entonces me tomé esta foto, después de abrazarlo, de decirnos todo.

Pensé que lloraría cuando Fito dio la vuelta por la esquina de Pacífico y tras escuchar su cálido grito de "adióooos". Pero no. Me siento feliz. Sólo por una simple y sencilla razón: Fits tiene grandes planes de fincar su felicidad con su amada en ese armatoste que a mí me llenó de dicha. Será distinto, será recorriendo caminos, tardes agradables, carreteras interminables y cientos de cosas que hará de ahora en adelante. Forjará recuerdos apellidándose Zárate.
Yo te veré de lejos en nuestra complicidad eterna.
Gracias, Hobbo, por todo, por ser, por haber formado parte de esta historia.
Que haya muchos kilómetros más.

14.12.09

Las buenas costumbres

Diciembre vale la pena por el olor a pólvora, el ponche de la misma señora, la música de banda, la ventana abierta. Ya no hay miedo a la pirotecnia ni árboles de Navidad en casa. Pero todavía vive una vecina, entera, a sus 91 años, pidiéndole a la virgen que le de un día más. Y hay chinelos. Y quesadillas de queso. Y amigos.
Y ganas de comerte toda esta alegría con los ojos.

11.7.09

El año y el instante

Todo tiempo llega porque es su única misión al estar esperando su breve paso de segundo.
Desde mi cumpleaños, todo ha sido sucesión de cosas sin pausa. Prepararse para una transmisión especial que encerraba una gran misión. Y pasaron esas seis horas -o más- y llegó la noche. Y entre la resaca de presión, otra bofetada que, dentro de lo poco que te deja para pensar, te estruja. Te conmueve la muerte del otro, de alguien que nunca conociste, que pudo haber sido un caso más y sin embargo, el estoicismo de su gente hace que abras los ojos. Pero ahí está el tirano favorito: el tiempo (y más si se trata de tiempo-televisión, donde todo es tan relativo y tan largo en su brevedad). Llegó este viernes y alguien me corrigió sobre mi pesimismo: "no digas que TODAVÍA faltan tantas horas, sino que SÓLO faltan". Buen punto. Y sí, llegó el final de la jornada. De una semana más larga y más dolorosa y tan vacía... de la cual sólo se queda el discurso de Joel Le Barón, despidiendo a su hijo Benjamín.

"En la cima de una colina, desde donde se ve todo el pueblo de Le Barón, con el atardecer rojo, pegado al frente a las montañas, él señaló a lo lejos y dijo, con una sonrisa de orgullo, que ese valle y los nogales y las casas y los niños y ese camión suyo que se veía a lo lejos, todo eso era la obra de tantos años de trabajo honesto, de tantas generaciones y que nunca estaría dispuesto a irse, y menos para dejarlo en manos de criminales sin vergüenza... aquí endureció él el rostro y la mirada. Estoy seguro que fue ese mismo rostro de combate el que le miraron quienes le quitaron la vida hace unas horas. Le colocaron una manta de advertencia, dicen en las noticias. ¿Por qué? ¿Por haberse negado a pagar el rescate de su hermano o por sabotear el negocio de la muerte? ¿O será por defender la vida de la comunidad? Así que esta muerte es un atentado en contra de los hombres que defienden ideas nobles con acciones firmes".


Estas palabras sabotean cualquier intento de pensar en otra cosa. Aunque me queda mi propio duelo en delay. Sin permiso para distraerse, para concederse, en esa jornada superior a seis horas donde lo único que importaba era que todo fuera perfecto, creo que no me abandonaste. Ni tú ni él (no lo cuento porque sé que está). Te habían dibujado hermosa y con unas alas fallidas, no por feas sino porque no hacían falta. Vuelas y volaste y este año que ya hay de distancia entre esa tromba parece un segundo. Parece la semana pasada. Porque no nos dejas del todo y no sé a veces si es sano que te demos tantas vueltas -nunca con tristeza, siempre como referencia-. Creo que te gusta andar por acá, enterándote de la nada.

Llegamos, te digo, a otro tiempo. Hoy toca celebrar los 30 del que siempre ha parecido (y que no lo es, por supuesto) un actor de reparto. Pero que no podríamos sin él. Como no podemos sin ti, sin el resto.

Estás con tus ojos bellos hecha papel, al lado nuestro, desde la medianoche del año en que nos ganaste la partida de turista que nunca quise jugar. Si te encuentras por tu camino a Benjamín Le Barón, dile que siga viendo su tierra indómita con el mismo orgullo. Y que muchos aprendimos a replantear esa palabra, "orgullo", a partir de su humillación en la tierra.

13.4.09

El del cumpleaños

Para la anécdota, quedaron atrás los días en que fuiste frágil, doliente, cínico y valiente... Hoy, sólo por la fecha, eres más viejo que yo.
Pero seguimos siendo los mismos niños de dientes grandes y sonrisa fácil. De fantasear. Peggy & Kermit. De parecer que no tenemos ni una milésima de cosa en común, salvo ciertos gustos pop.
Las amistades, las carnalitudes como la nuestra se hacen con más de 20 años de conocencia. Y caigo en la cuenta de que he pasado mucho más tiempo de mi vida contigo que en cualquier otra parte.
Nos hemos tomado de la mano en los instantes más duros de nuestra existencia. Los más jodidos y seguimos ahí, con nuestros dientes grandes y nuestras sonrisas fáciles.
Y aunque nuestras diferencias de opinión han sido miles, pocos los momentos en que nos hemos mandado a la chingada...
Total, hoy sólo es la fecha para felicitarte por ese cumpleaños que nos toca este año; un poquitín incompleto porque la primera de la lista está ausente; un tanto amargo porque a la vez hay fechas que te entristecen, pero no por ello menos importante, consciente de que alrededor tuyo hay un ejército de gente que te ama.
Me voy a dormir con la imagen del niño con cabello beatle nayarita que llegó al patio de la Melchor Ocampo y no soltaba su morral, literalmente, ni para ir al baño. El primero que me gustó, quien fue mi maravilloso compañero de baile. De quien oí esa confesión que ahora espeta a viento y sol y que nunca está conforme con el momentum, pues "nada es mejor que reinventarse a sí mismo".
Que en esa reinvención de tercera década estemos siempre juntos.
Te amo, hermano...

26.3.09

Solidaridad

Porque mi úlcera tiene tu nombre, porque haces que me suden las manos todas las noches, porque nunca le atino a lo que quieres... pero sobre todo, porque después de todo, eres como cualquier otra persona.
Y también tienes madre.


9.3.09

El reencuentro con Babasónicos y Zoé

Ni en mi día más ocupado te dejo de extrañar. Pero en este evento tenía miedo de evocarte. Por eso no quería ir o no le había tomado importancia. Por eso también me salté los de septiembre y los de noviembre; por eso no he comprado el disco. Sabía que sería duro y doloroso; que en algún momento se me iba a quebrar la voz y la cerveza me sabría a mis propias lágrimas.

No me equivoqué.

Pero otra parte (estoy segura que fuiste tú) me empujó a comprar las entradas. Y por impulso soltarle de sopetón que sería mi acompañante. Prácticamente lo saqué de una fiesta familiar porque necesitaba que me tomara de la mano. Porque yo apretaría la suya cuando empezaran las notas de esa canción con la que ella pidió que se recordara su vida -la paradójica muerte-.

La memoria de toda una vida compartida sintetizada en notas que resistieron a perderse en la estridencia. La última vez que estuve allí en un concierto que me importó fue contigo, precisamente viendo a los que Nacho quería ver... me acuerdo que ni pelamos el show porque ya nos lo sabíamos de memoria y porque seguramente teníamos en la cabeza otra cosa más importante. Total que la Sariñoña nos importó un pepino. Que el nervio de ver a Adrián de nuevo en el escenario, con su caótico ser estrafalario que tanto te gustaba... y ellos también sobrellevando la ausencia del bajista que te encantaba. Vino "El colmo" y me desgañité queriendo ser el murmullo de una ciudad que no sepa quién soy. Y entre notas canté esa de "cuando yo me muera haré una fiesta en la que nunca salga el sol"... pero vino la que entonaste todas las veces que vimos a los Babasónicos en vivo. Vino una pausa extraña. Respiré, él también y nos abrazamos a cantar "Putita". La cerveza me supo a tus gritos de fan histérica, de nunca saber del todo qué significaba esa canción para ti...

Faltaba la otra parte. La de nuestra otra estrella. Decidí respetar su homenaje con "Dead". Eso es de ellos y nada más. Y te sentí en nuestro típico comentario sobre la pachequez de Larregui. Seguro que te encantó su poncho.

Gracias, hermano del alma, por ayudarme a conectar esa parte a la cual tenía miedo de enfrentarme. Y espero que yo haya colaborado un poco en completar ese ciclo musical que sella el amor sin tiempo y lleno de memoria por Roski Boski. Lo necesitaba de verdad, para llegar en paz a ver a Radiohead.

Porque estarás con Carlos y conmigo en primera fila.

14.7.08

... Y te fuiste a California

Mariposa de vuelos altísimos y, por ahora, inalcanzables.
Necesitábamos despedirnos de ti. Y no encontramos mejor manera que lo que hicimos el sábado por la noche. En tu casa, con la gente que te quiere y te querrá... Fue el discurso más difícil que he dado. En la celebración de vida que humildemente cosimos -no con la misma habilidad que tú bordabas o creabas bisutería, pero lo intentamos- con nuestros recuerdos. Gracias, infinitas, a Fer, a Ger y a Emiliano por ayudarnos; a quienes contribuyeron prestándonos un momento sus tesoros que de por sí ya eran impagables; a quienes plasmaron un hasta luego en ese cuaderno lleno de amor; a los presentes y a los ausentes... Pero sobre todo, gracias por ese momento que pidió Jazen para ti, en el que cerramos los ojos y te soltamos de la mano. Porque aunque nos dolió y ese sentimiento jamás dejará de acompañarnos, el amor que te tenemos es el que nos dejó extenderte para que te fueras volando al sueño californiano, donde pasas de largo de las iglesias, en el que tú y sólo tú sabes cómo es que estarás mejor, pisando las hojas marrón, batallando con el gris del cielo, sintiéndote segura. En paz.
Ahora quedamos nosotros...



Como siempre, ni somos todos los que estamos ni estamos todos los que somos... Pero esta imagen marca el adelante; nuestro "Q" para dedicarte nuestros mejores esfuerzos. Nuestra forma de decirte que quien es inmortal es porque vive en el respirar de quien lo recuerda y lo ama. Esta pandilla cósmica (Xo dixit), estos hermanos (Nacho dixit). Los Manitos de Marianita. Llaverito: ya te chingaste, que somos pa siempre...
Hasta más tarde, mi bruja adorada. Mi mejor amiga. Mi Julieta. Gracias. Por ser tú.
Aquí te dejo tu rola favorita, chula.
Besitos :)
Te ama, tu Monina.

6.7.08

Una mariposa se fue al cielo

Sigo pensando que me voy a despertar de esta mala broma y de esta tormenta. Pero sé que no es así. Que ya no estás aquí. Que esta vida ya no te dio de sí y decidiste volar. Porque aunque nos digan que te faltó el aire, es ahora el que te sobra para mover tus alas de mariposa. Nada te duele ya, nada te ata aquí. Ningún convencionalismo. Eres aire. Pero ahorita eres frío. No entiendo. Tengo mucho miedo de verte en esa pinche caja. Con tus aretes en las orejas y en la nariz. Tu necio cabello negro. Tus pecas. La falda que te regalé que ahora ha escogido Mariana como tu último outfit. No quiero enfrentarme a esa imagen. Tengo mucho miedo. Quiero verte otra vez como siempre. No hay recuerdo en el que no estés. Memoria feliz y triste de estos últimos 22 años donde no te cueles. Porque tú y ellos, pero sobre todo tú, eres parte de mí. Eres lo que soy. Hay tantas cosas tuyas en mí y no quiero que se me olvide ninguna, pero ahorita recordar cualquiera me quema por dentro. Estás en mi casa, en mi lenguaje (con tu “pues”), en mis fotos, en la música. Nunca más un concierto contigo. Lo entiendo ahora como el dolor más grande que haya sentido en mucho tiempo. Volteo a cualquier lado y ahí estás. Nuestra foto en Chapultepec, el cuadro de tu padre; mi clon de fieltro. No sé qué más decir, de verdad que tengo mucho frío; es el frío de lo que no sé; tu ausencia. Tu nostalgia. No quería que te fueras tan de prisa… no así. Pero siempre fuiste la que rompía las reglas. La que iba un paso delante de todos nosotros, bola de normales. Porque tú nunca fuiste una niña normal. Bruja, mi bruja. Mi corazón. Los hermanos de sangre no se escogen, pero estos hermanos de vida sí. Me da miedo la vida sin ti ya no sé qué más decir para poder conciliar unos minutos de sueño hasta nuestra última reunión física. Esto apenas empieza. Sé que estás bien, que ya no te duele nada, que ese riñón por fin te ha dejado en paz. Que ya no tendrás que tomar las medicinas ni que ya no te atormentarán las cosas que no entiendes de la escuela... pero nos dejas con tantas preguntas, con tantos sueños que teníamos que hacer, chula...
Una (muy grande) parte de mi vida y de lo que es el amor y la amistad se ha muerto el sábado 5 de julio del 2008 a las seis de la tarde, contigo, mi amada Eliet Julieta Márquez Tripp… No nos olvides donde estés. Acá vas a estar hasta el día que te alcance. Te prometo que ese día vamos a jugar turista todo el tiempo que tú quieras.

17.6.08

Licenciado Orgasmista



Esta es la sonrisa de un hombre feliz justo después de recibir la noticia de que se ha titulado con mención honorífica; de haber concluido un círculo en el cual -me consta- pasó por todos los estados, desde la frustración y la confusión, la satisfacción o la incertidumbre.
Es quien duda de saber escribir y es el culpable de que este espacio haya nacido. Recuerdo cuando me dijo "tengo un blog"... o bien, cuando estuvo a dos segundos de mandar todo al diablo porque un maestro le dijo que no tenía madera para esto. ¡Al diablo él y sus finas formas!
Hoy constaté que la academia ha parido a un hijo listo para comerse al mundo. Sólo basta que él crea que así es, que puede hacerlo de esa manera sutil, como cuando toca la guitarra.
Y está de más escribir que comprobé cuánto lo quiero; cuán importante es en mi vida (¿como una rama del árbol?).
Su título, licenciado Orgasmista (jejeje), es buen pretexto para decirle que no olvido las pláticas de explanada. Ni tampoco cuando su pulcritud en todos los sentidos lo hacía destacar en la clase de Ángeles, la misma que se levantó de una fiebre de 40 grados para lucir radiante en su trajecito rosa, hoy en el jurado.
Sabes qué eres en este corazón, querido...
En calidad de mientras, nos vamos a celebrar a Zapopan en julio, al son nada tapatío de: "I'll be there as soon as I can But I'm busy mending broken pieces of the life I had before...".
Dantés, gracias por otro momento de vida compartido.

6.6.08

So long, camarada

Su mensaje llegó ayer a las ocho de la noche con un minuto.
mijaaa!!! Te voy a extrañar un chingoooo!!!
Seguro ya estaba en el aeropuerto, flanqueado por una o quizá dos personas que lo vieron entrar, su figura alta, varonil, atractiva, segura siempre de sí misma, por la sala de abordar. Donde no sólo se ha trepado a un avión: lo hizo a la nueva etapa de su vida donde tendrá el mar como único horizonte en las mañanas, el límite de sus sueños y el escenario de una felicidad indefinida.
A que nunca imaginó que esa tonta que le veía anonadada (no sé si por sus ojos bellísimos o su camiseta orgullosa del Guadalajara, por los pasillos de la Universidad, hace ya tantos años) terminaría siendo su hija, su camarada; a la que le confió tantas y tantas cosas inconcebibles para esa pétrea imagen que daba al mundo de ser el soltero inalcanzable. Y en cierta medida lo sigue siendo, porque ella, mi mamita culichi no lo atrapó; simplemente se encontraron y lo demás está siendo historia.
No olvido sus palabras; no olvido sus lágrimas en ese momento de dolor tan injusto y que sin embargo sólo lo hizo más grande de lo que ya es. Sus consejos, concisos, aterradoramente exactos, siempre producto no de un oráculo, sino de la simple y rara capacidad de leer el factor humano como nadie que yo haya conocido.
Aquella tarde donde nos encontramos en su restaurante favorito, en Zona Rosa ("reservado sólo para personas verdaderamente especiales para mí", me advirtió) y me platicó sus planes, yo pude ejercer por unos minutos esa magia de observación: estaba -está- feliz, de esa clase de alegría que permite emprender, soñar, construir, siempre bajo su propia consigna de libertad que ni ella pudo rendir en negociación.
La despedida para mí no ha sido ni el abrazo que nos dimos afuera del karaoke, como si nos fuéramos a encontrar en un par de días; no el angustioso "cuídate mucho" de quien sabe que vivirá cerca de una zona de guerra. Ni el SMS antes de treparse al avión... No puedes decirle adiós a quien sabes que vas a reencontrar más pleno, más lleno de sueños, más mágico.
He entrado a mis archivos hibernadores: una vez, creo que en un cumpleaños o a propósito de nada, él me escribió algunas líneas bellísimas.
"el alma de un niño suele jugar y payasear cuando encuentra una amiga, otra alma de niña dispuesta a reír y ser copartícipe de la más crapulosa y desvergonzada ridiculez. Recuerdos imborrables..."



Esa es mi manera de decirle que pronto lo alcanzaré en el mar, para tomarnos una cerveza con ella al lado... y con la vida de padre e hija por delante.
Te quiero con el alma, Iván. No necesitas suerte. Sólo conservar esa aterradora magia de observación humana.

2.6.08

P4KO

Estábamos destinados a esto desde el día que apareciste por esa puerta y te arranaste en la computadora donde daba más la luz de la ventana.
A que fueras mi pelo de gato y yo tu hobbita. A que "echáramos humo" cada vez que podíamos huir de esta rutina infame o incluso pichar los cafés, las comidas, las chelas.
Una dinámica que nació, se hizo rutina, cambió y ahora tiene un sabor a bella nostalgia. A cuando caminamos por la nieve en Canadá o se largaban de la cueva hasta la madrugada.
Escuchaste mis debrayes sentimentales, los sigues escuchando, entre lágrimas... ¿te acuerdas cómo me consolabas por quien no puede ser nombrado, por el que vive lejos, por el de los trazos; todos y ninguno? Tu respuesta siempre era la misma, llena de optimismo escondido entre el humo de tu cigarrote y tus patas gigantes trepadas en las sillas de metal de la Zona Cero...
Por ti fumaba más de la cuenta. Por ti, que tuviste la paciencia, tuve valor frente al carro y me llevaste por Tlalpan con sabias palabras. Por ti yo también aprendí a leerte; detecté de inmediato el click con la Marieta en Coyo y después, por la premiere del Laberinto del Fauno. Y la emoción post-Morrisey. Me siento cómplice de su felicidad, hermana de su amor, más desde el día de la marcha donde estuviste a punto de quebrarte porque sentías que el mundo se te cerraba.
Éramos cuatro, en un tiempo cinco; luego fuimos tres, después dos, luego yo. Me sentí desamparada cuando te fueron. Pero nunca dejamos de ser dos y poco a poco somos tres de nuevo. ¿Seremos de nuevo todos juntos? No lo creo. Pero eso no me interesa. Son días que no volverán jamás... aunque me quedo con los que vienen. Es cierto, el hecho de que ya no te pueda pintar dedo y cremas de un extremo a otro de la redacción hacen que ahorita esté llorando por esa nostalgia. Mas sé que si te grito "¡¡¡Huevooooosss!!!!" en el MSN, ahí estarás para contestarme y preguntarme "¿qué haciendo, cómo estamos?".
Risa encantadora. Amigo inexplicable. Cena de fin de año en Montreal. Partidos de Pumas. La mejor pareja fotogénica que he tenido. Te vi salir del lodo. Te veo amar como nadie a esa mujer extraordinaria que cada vez que te ve se desarma. Quiero seguir escribiendo tardes y noches de alegría contigo.


¡¡¡Felices 30, pelo de gato. Pinche Pacastor, te adoro, menso!!!!

1.5.08

Seluj

-No éramos unos niños comunes... Nos hartaba la tele- me dijo a la orilla de la alberca, golpeada por ese sol quemante de miércoles, tratando de encontrarle razón, luz, a este túnel donde no le puedo sostener la mano.
Le respondí algo, no recuerdo. Pero me quedé pensando en esa bella época donde todos salíamos en la bici, en esa que no circulaba como los autos de nuestros padres, en que caminábamos por las calles indemnes de nuestro Coyoacán querido para ir de una casa a otra o encontrarnos en el jardín y las escuelas que nos vieron crecer.
No encuentro luz porque es ella quien tiene que encenderla. Y me siento jodidamente impotente, porque desearía que nada de lo que la ha lastimado hubiera pasado. Quiero volver a ser niña y jugar al turista -aunque no me guste-; comer hot cakes, que me haga dibujos, que peleemos, que su madre me corte el cabello. Que vuelva de cabeza a las iglesias y a esas almitas taconeando con aquellos zapatos rojos, medias blancas de inocencia y vestido a bolitas de provocación totalmente inconsciente. Como muchos de sus actos. Como ella. Como todo.
Que este pinche mundo no la trate como lo ha hecho.
Que ese espíritu libre vuele, si ese es su destino, en la tierra de las mariposas, las mismas que tapizan la cocina de su casa; la de las plantas, los grandes ventanales, el olor a pintura, a cigarrillo, a madrugadas, a mercado en la esquina. A infancia y a destino.
Que siga sonriendo en su particular manera de ver las cosas y que, gitana, lea su propia mano para que encuentre la luz, para que siga siendo mi bruja y mi adoración. Mi cómplice de conciertos.
Mi vida plena...

4.10.07

Moisés Guadarrama (1951-1996)


Once.
A las 11.41 de ese viernes nublado, en el que fui a dejarle a mi amigo Jonás un libro de psicología antes de regresar a ver tus últimos instantes de lucidez. Donde tu boca ya no emanó ni una palabra, pero tus ojos dulces y un apretón de manos fueron tu despedida, tu paz, tu 'no nos debemos nada'. Donde tu mujer te lloró, abrazó y te decía "Papi, te amo, no te vayas". Inhalaste profundo, un quejido que no sé de dónde vino. Y ya.
El descanso eterno.
En unas horas iré a verte hasta tu casa. Tan serena, tan tranquila. Junto a un lago fake y un bosquecito en la nada, en el pueblo de tu amada, de tu Patotas. Donde me querías enseñar a manejar y estúpidamente choqué el Volkswagen de la familia con un camión de redilas. Llevo flores y una nueva luz y una perrita a la que habrías adorado como a la Anamuñe, que tan triste bajaba sus orejas y aullaba, amarrada al árbol vecino, sin entender por qué ese día, hace 11 años, te sacaron con las patas por delante.
No es tristeza, es nostalgia. Te recuerdo todos los días. Cómo no hacerlo si ahora tú y yo somos los únicos sobrevivientes originales en esta casa de adobe desvencijada en apariencia, pero fuerte y sólida como todo lo que me enseñaste en el tiempo que fuiste mi padre, mi amor gigante. Al que vi hace poco en unas fotos rescatadas de los rollos del mar muerto. No hay día en que no pase algo con lo que te relacione: las Chivas, tus dichos, la cerveza, The Beatles; lo mamona que me he vuelto con las minucias de la casa. Decir "Moy" sigue siendo un vocablo natural en mi vida y lo será aunque pasen otros mil segundos, días, años, eternidades.
Papito, extraño tu presencia. Pero amo que hayas sido quien fuiste. Pronto nos veremos y volveremos a decir: "Pinches Chivas, pueden ir ganando 99-0 y a la mera hora les ganan 100-99".
Un bo. Otro bo. Muchos bos.

21.6.07

Claro que sí...


Ustedes, los Marranex, los que leen, los que dejan comment. Todos los que me han pedido levantarme y andar, mandar a la chingada. Recibo sus abrazos, sus buenas vibras, su terapia intensiva para mi corazón. Hoy estoy mejor. Gracias, en serio... y gracias a Dantés, por la foto. Casi chillo, cabrón.

19.4.07

"Si quieren acordarse de mí, escuchen Dead, de Zoé"


Para Nacho y su familia, por Rosy, con todo mi amor...

Escribir para entender ayuda, pero no basta. Leer todo lo que hay en su Hi5 es vida y amor y ganas de estar. Algunas cosas, ironías estúpidas y pulsiones escópicas que no contribuyen. Y recuerdas cúanto tiempo ha pasado desde que la amorosa madre de tu mejor amigo la tenía en el vientre. Y la rememoras, pirinola, en una que otra fiesta, una de tantas, donde uno piensa que las cosas no cambian, que todo es como una escenografía perenne. Hasta que ¡Pum! Es una adolescente única y a la vez como todas: que su hermano la ama y que la rodean porque cuenta con una vibra increíble. Cuestión de familia.
La presunta eternidad del ser humano es una estupidez... Pero la estupidez del ser humano esa sí es eterna. Y su mezquindad, dizque "para no meterse en problemas".
Rosy se fue, "como angelito" (Nacho dixit) este miércoles por la mañana tras perder una batalla que, de no ser por el egoísmo ciudadano, quizá hubiera sido una resistencia más honrosa. Un accidente, imprudente y pendejo como todos los accidentes... horas de esperanza que, al final, se resolvieron con lo que nadie quiere, pero quizá es mejor. Por muchas cosas, principalmente, por el sufrimiento y el cambio de destino de ese que padece.
La vida es un instante que no termina, sólo hace pausas, dolorosas... para tomar aire y seguir corriendo... Sigo sin entender, mejor sigo corriendo...

27.8.06

Hermandad


Qué curioso sentirte ajeno a tu propia familia, en un lugar, en un tiempo. Como que ya no hay nada en común... hasta que los ves y entiendes esa insensata ridiculez del llamado de la sangre...