26.10.16
Los días de antes
"Es la lucha diaria de mi voluntad contra mi mente agotada".
Entre ese punto y el otro, me extravié.
Me busco en fotos, en una referencia, en la emoción. Nada. En las nubes de Santiago, en los soles artificiales de Valpo; el mar, el cielo. La música en California. Los largos caminos sola; en la bici. En un mensaje. En las piernas calientes de mi marido al dormir. En la adrenalina vuelta vértigo. En una infinita tristeza que no deja de irse. Que se mueve como un péndulo. Que me hizo volver a fumar y que no me acomoda el cabello.
La dejadez, que le dicen.
26.8.11
Qué tristeza, en serio.
24.8.11
quieres saber lo que pasó aquí?
quieres saber lo que pasó aquí?
La verdad no, respondió C a la provocación en plena plaza de Coyoacán. Limpia, vacía y plena en su esplendor de luces blancas. La medianoche.
De hecho se venía evadiendo en los pasos de lo que había sucedido un par de horas antes. Un típico martes negro en donde, por cansancio o reiteración, se tuvo que morder imaginariamente la parte que más le dolía para no llorar de coraje frente al patrón. No hubo final feliz y por tanto, era hora de huir.
quieres saber lo que pasó aquí?
Volvía la pregunta recurrente en unas mamparas del gobierno federal, que rompen ahora con la belleza remozada de su plaza de toda la vida. En ese momento, ese lugar era sólo de ella; de B, que lo vio como una oportunidad furtiva de colarse a los prados y al agua de la fuente de los coyotes. De unas cuantas parejas cuya única gracia era el beso que se robaban antes de tomar el pesero de General Anaya. Y de la música, siempre la música, que explica de mil maneras y mucho mejor lo que pasa aquí, allá y en todas partes.
Caminemos, pensó C.
Porque huir había sido el primer paso. Pero funcionó muy poco. Escuchar a todo tren a la Violeta Parra, sincronizada con los semáforos de Cuauhtémoc ayudó un poco más… digamos que sólo a limpiar el parabrisas de sus ojos… Fue llegar a casa, calzarse los tenis, los audífonos y a B. Por hoy no necesitaba más. Intentaba convencerse. Bueno, quizá solo un cigarrillo en el bolsito de la camisola.
Y caminó.
El shuffle hizo lo suyo. Primero la siempre oportuna "A day in the life"… (que, como dato cultural, su letra la compuso Lennon leyendo un diario). Ya en la plenitud de la plaza, "Bukowski", de Modest Mouse. Ironías puras: "si Dios controla la tierra y la muerte, mantén tu ojo vigilante sobre mí, si es tan jodidamente poderoso, mi problema es que no puedo ver"… Combo de dos en uno; seguidita, del mismo grupo, "A different city", con sus guitarras estridentes y su video sobre bicicletas. Quiero recordar que hay que recordar que debo olvidar que me olvidaste. Quiero ver el mundo desde mi televisor de colores.
Y ya. El mundo no cambió, ni su error, ni su historia. Tampoco haber elegido mal y vivir de prisa. Mucho menos ser como es y evitar desquitarse con su palomilla… huyó a escuchar los grillos, la música y los silencios de una plaza que también necesita sus respiros.
Se veía tan bella sólo con mis pasos. Las bancas vacías. Las parejas besándose. La vida sin tomarla tan en serio.
13.4.11
Pequeñísimas señales de que esto es un asco
Últimamente mi vida se reduce a un puñado de cosas bien establecidas, rutinarias, certeras, patéticas. Un altero de revistas El País Semanal de las que pruebo un bocado y nunca me lleno. Ahora mismo disfrutaba el artículo sobre Elizabeth Taylor pero decidí dejarlo para vomitar esto que siento. Otro tanto de diarios acumulado que guardo a toro pasado sin razón y sin propósito. Choco Krispis para cenar (el reto es despegarlos del tazón al día siguiente). Dormir poco, divagar sin dejar de poner atención en la rola que escucho (una de 3128), porque sé que la que viene será el soundtrack adecuado para este momento. Una agenda que no uso; sigo confiando demasiado en mi cada vez más maltrecho disco duro enmarcado de cabellos café. Me deshago en tantas cosas que quiero hacer, en tantos proyectos tan simples y domésticos. Me deshago en deseo de un día, en paz, repasar fotos y ordenarlas. Pero eso es tan absurdo como querer ponerle método a mi caldera de recuerdos. Las cosas simples de mi rutina, por fortuna, incluyen un cálido beso de perro en punto de las 08.30 am, religiosamente, como signo de que hay una nueva mañana y de mí depende hacerla más larga o, en un par de horas, volverme loca porque de nuevo la mañana no me ha alcanzado para nada. Es la lucha diaria de mi voluntad contra mi mente agotada.
De las certezas rutinarias del trabajo, mejor ni escribir.
31.12.10
El deterioro (o por qué este año no hay anuario)
Lo único que suena alrededor es el cigarro consumiéndose, una alarma de coche que poco a poco se acerca. El motor perdido de un carro que ya se va a exprimirle lo último a estas horas simbólicas. Mi casa y mis cosas están cubiertas de polvo, mi computadora agoniza –quizá éste sea el último escrito que haga en ella-. No me había dado cuenta de qué tan roto está ese espejo.
Pero hay deterioros que pueden salvarse. Otros son mucho más complicados. Como el de los amigos que he dejado de ver y con los cuales cruzar experiencias. Las llamadas que no hice, las reuniones que no se concretaron. Todas, hoy, me pesan más que cualquier otro momento.
El año se me fue, de nueva cuenta y quizá más que nunca, en ser espectadora del horror, registradora del otro deterioro (el del país, el de la fe, el de la voluntad y la esperanza social), en tratar de ordenar para afuera lo que pasa en el mundo en poco más de 28 minutos. Donde las cosas, sí, tuvieron sus momentos luminosos y de plena satisfacción, de reconocimiento. Pero en los saldos… pierdo.
No y nunca, creo, dentro del lugar donde paso mucho más tiempo que en mi propia vida. He conocido y admirado y amado a much@s ahí. Aprendido, sobre todo. Nada paga las risas, las bromas, las complicidades, las charlas de madrugada, los entendimientos colectivos. Esa sensación de estar haciendo lo que me gusta no la paga nada. Y a veces su destello y su voracidad es tal que me impide ver todo lo que he dejado en el camino. Por eso no puedo escuchar quienes, con toda justicia, reclaman que antes era mucho mejor.
Escribo deliberadamente “es hora de intentar resarcir”. No lo decreto porque no sé si a partir de unas horas la loca historia del mundo dé un vuelco y sea más complicado estar conmigo que lo que ha sido este 2010 (y el 2009 y el 2008…). Pero sí puedo tener en la conciencia de que no es sano ni honesto estar sacrificando inocentes y que si ésta es la vida que elegí, el resto no puede echarse por la borda.
Los deterioros de mi vida se compensan, sí, con grandes momentos y recuerdos de felicidad. También puede hacerse buscando que no haya más. Y yo mejor que nadie sabe que empiezan en silencio.
Por lo demás, todo fue, creo, como debía de ir. Grandes personas, grandes momentos, grandes recompensas. Risa, salud, trabajo, aprendizaje, cariño, estados de ánimo que aún pueden alcanzar sus puntos más intensos. Noches, viajes, besos, hamburguesas, cigarrillos, cafés, gritos, pautas, música, zapatos, aretes, fotografías, caricias de perro, confesiones fraternas… De eso y más, habrá en unas horas. Estoy segura.
Sólo ya no quiero más espejos rotos ni polvo sobre mi mesa.
Feliz 2011 para todos.
2.8.10
Julio visto desde la orilla de las nimiedades
A Javier Canales, Héctor Gordoa, Alejandro Hernández y Óscar Solís. Están vivos y libres.Que no se repita.
Viví este mes, quizá estos últimos diez días, a prueba de enterezas. Sosteniéndome de quienes con un abrazo lo dicen todo. Dándome cuenta de que el amor es un fantasma de neón y refrendando que lo único valioso son dos conceptos tan mancillados en estos momentos: la salud y la libertad.
Me explico (¿en verdad?)
Los equilibrios naturales de la vida, las personas que siempre están ahí, los actores de carácter de tu life movie; cuando se quiebran, te resquebrajas, te entiendes vulnerable y sobre todo, inmensamente solo.
En este caso se pudo resolver a punta de sangre, de mimos y de un seguro de vida. ¿Y cuando no? ¿Sucede como contigo, que te vas y ya?
Y sobre lo otro, el sencillo acto de poder hacer tu chamba con las mínimas condiciones de seguridad. Cualquier cosa que eso signifique. Hoy es el colega en una tierra caliente; mañana, cualquiera de nosotros.
En esta profesión escribes historia y cuando te toca involuntariamente ser parte de ella es muy jodido, porque ahora protagonizar la nota implica que te mueras o que te secuestren o que te callen o que te intimiden.
Después de esto, cualquier cosa es nimiedad.
Nimia tu anulación, nimio que seas un fantasma que sólo se mueve en los recuerdos de las letras; nimiedad que vengas tres minutos y te vayas tres meses. Nimiedad haber perdido el corazón en un cuarto de hotel. Todo es nimio cuando se trata de llorar de repudio y de impotencia.
Porque todo, ahora, en este mes, en el sentido figurativo y real, se ha resuelto a punta de sangre. A punta de esperanza.
9.3.10
Ca-tar-sisssssss
La mala vida cada vez es más mala...
y como que uno ya no está para estos trotes.
Bien dice Homero Simpson: "deja de decir tonterías, eso es trabajo de la televisión y los noticieros".
Uno que es re pendejo, verás...
27.1.10
No necesito esto
No necesito sentirme una completa ignorante, incompetente, cada vez que hablo contigo.
No necesito sentirme tan derrotada por las noches.
No necesito que se me agrave una gripa para que se me corten los sentidos. Que mi genio se vuelva loco, que yo me vuelva loca.
No necesito tomármelo tan en serio. Total, parece que nadie se da cuenta.
No necesito un abrazo.
No necesito un apapacho, una palabra de abandono.
No.
3.9.09
Una semana
27.5.09
Eliseo y el sentido común
Se supone.
Pero el día y sus realidades escupieron otro tipo de discurso. Uno lleno de tristeza por la ejecución de un compañero de trabajo en Gómez Palacio, Durango. De recordar que esto no es un juego y que esta guerra de crimen organizado, con sus daños directos y colaterales, nos está consumiendo.
Y de que el sentido común es tan escaso, tan poco común, que duele verlo aparecer y dar la vuelta a la esquina, mientras te quedas con tu entripado.
Bueno. Mi pesimismo se reduce a una cosa, a lo importante. Sé (aunque espero que la realidad me dé otra bofetada y me equivoque) que quienes levantaron de su propia casa, arrastraron, torturaron, balearon y echaron al canal de riego a Eliseo, vivirán alegremente en su puta impunidad.
Se supone que aquí debería venir la corrección y que se sepa algo, pronto. Certero. Contundente y con consecuencias de algo que el lugar común llama justicia.
Se supone.
31.3.09
Excellent, Zutroy! Work hard, and each day you'll get a shiny penny...
O pienso así o de plano me va a dar el "torzón"...
No pretendo que sea perfecto, sólo no tener el corazón a mil.
(Sin sentido para poder dormir y pensar que Vedder sigue siendo el rey).
2.2.09
Thanks, Holden
No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo.
J.D. Salinger, The catcher in the rye
Lo reconozco. No soy la mejor lectora del mundo, aunque tampoco me entusiasma serlo. Es por un solo motivo. Los libros me dan lo que necesito en el momento justo. Son oportunísimos. Fue uno de un autor español hace unos meses el que me ayudó a llevar mejor la muerte de mi mejor amiga; después pensé que lo sería otro llamado "Alta fidelidad" para entender mejor a alguien , pero lo dejé a la mitad (algún día lo retomaré). Ya no era necesario. Y no los leo precisamente por esperar encontrar algo. Llego a esa conclusión hasta que cierro la última página. Aunque he de reconocer que me guío mucho por el título en esa necesidad de darle paz a mis tormentas, a mis preguntas.
¿Por qué he dicho esto? Ah, sí. Porque estoy regresando a mi espacio con miedo. Me he percatado que eso que nutría (desde mi perspectiva) este espacio se encuentra vacío. Por llamarlo de algún modo, los vuelcos del corazón. No hay mucho tiempo para eso desde hace varios meses. Y porque la situación verdaderamente me aterra es que me trago esa sensación, lista para teclear.
La frase de Holden Caulfield sintetiza mi poca -o mejor dicho, nula- gana de escribir. Ya no quiero echar de menos ni añorar cuando había motivos para ponerme loca de contento por los ojos de alguien. Y no sólo pasa por ese sector el asunto, sino por los días en que había esa posibilidad de matar el tiempo y entonces se volvía el catalizador de las historias y las reflexiones más serenas. Creo que por eso es que tomé vacaciones. No tanto por el cerco administrativo de hacerme de unos días antes de cumplir un año más en Milenio. Quería ocio, no pensar, no angustiarme, no tener que medir mi jornada y mi pensamiento en función de bloques, full tracks o bites. Si bien sólo es una semana, hacer cualquier otra cosa que estar pegada a ese puto ENPS me hará bien para volver a planear y abrir los ojos, respirar aire de mar. Abstraerme rascándole la panza a mi perra.
Y en esas estaba el sábado por la tarde, sentada en el gélido pasto de las islas de CU, cuando un niño llamó mi atención. Pirinola de no más de cinco años. En un monopatín. Disfrazado de Batman. Empezó a jugar con otros chicos. Se caía y volvía y echaba a correr como si se fuera a terminar el oxígeno. Se parecía tanto a ti de niño, con tu casco de futbol americano y tu mirada chueca. Creo que también su nombre terminaba con "O". Me hizo sonreír y respirar en paz. Un bello rato de ocio que llenó mi tanque.
Y decidí escribir de nuevo. Qué importa echar de menos si siempre en esa añoranza vendrá la sonrisa del recuerdo maravilloso de haber estado juntos compartiendo un pedazo de vida.
Mañana me desharé de muchas cosas que no me sirven. El miércoles inicio semestre. El jueves tomaré un avión para reunirme con familia en la que echaré de menos las navidades con olor a Bacardí y cigarrillo, un frío del carajo y el regreso a casa frente a los velatorios del ISSSTE en San Fernando. El domingo estaré aquí y el lunes, de nuevo a intentar sacar el mejor noticiario.
Por lo pronto leo "El libro de las ilusiones", de Paul Auster.
29.10.08
Tú te lo pierdes
¿Me debo preocupar?
Creo que nada más quiero un día de descanso.
Y sé que siempre me quejo. Y que no tendría por qué (es mi pasión y hago lo que me encanta). Pero es de humanos pedir esquina.
Es sólo eso.
¿Qué gano?
No lo sé... es algo que se verá con el tiempo.
17.10.08
3 días, 15 horas, 41 minutos y contando
***HOY MÁS QUE NUNCA NECESITO DE SUS BUENAS VIBRAS***
No importa que no tengan ni cable ni SKY, que les valga madre el periodismo y anexas, que les den hueva los noticiarios. Que sean fans de no enterarse por la tele de lo que pasa.
Por favor, estén al pendiente de Milenio Televisión, a partir del próximo lunes 20 a las 19.45 hrs (en el 120 de sus sistemas de cable).
Simple: es importante recordar que esto lo estamos haciendo por la banda que está allá afuera. O sea, ustedes.
Porque de lo contrario, yo y muchos de los que definitivamente estamos ofrendando nuestra vida y nuestro tiempo en este desmadrito vamos a terminar en la Casa de la Risa.
O lo que es lo mismo: dos frases que me han ayudado hasta ahora a ver esto con más calma. Primera, del sr. Cuapio: "no le temas al aire, sólo respira". Y la segunda, de Miguel el lindo cirquero: "sueña y acuérdate de tus sueños".
Tengo miedo, pero es de ese miedo que no puedo dejar de ver, que no puedo dejar de respirar. Adrenalina. Locura total.
En este momento faltan tres días, 15 horas, 34 minutos... tac, tic, toc, pum.
PD: hoy es cumple de mi carnala, de mi querida Mostrenca y de Magallán.
Para que vean que todavía me queda un reducto de sentido común.
17.9.08
Morelia
No es la noticia con la que te quieres desayunar; ni siquiera porque sabes que ésta te permitiría que fuese uno de esos días en tu trabajo donde terminarás satisfecho por tratar de concederle a la gente una certeza, un enfoque que ayude a aplacar este miedo (¿o será al revés?). Este estúpido chilangocentrismo informativo...
Me siento triste por comprobar que nos estamos yendo a la chingada. No pierdo la fe, no culpo a nadie, no señalo nada ni hago arengas por nada. Ahora no quiero polemizar. Únicamente tengo que decir que en mí sí lograron ese daño con el que iban cargadas esas esquirlas. Esa pólvora. Esa sangre. Este miedo.
Que pronto haya una certeza para sanar.
1.8.08
Nada más veinticuatro
Inauguro oficialmente la cuenta regresiva en la cual (nada más) tengo que cumplir con la sentencia condenatoria de ser editora general de un periódico, chutarme los fucking Juegos Olímpicos y hacer jornadas de seis por uno.
Inhalo cual si fuera droga esta paciencia para no llorar frente a ti (como si te importara, ja!). Lo que yo no pude hacer en dos años y medio, se logró en quince días. Es que no soy de aspecto pastoso. En fin, so long Jimmy. Lo único que me aterra es que no defiendas (no quieras, no puedas) nuestra amistad.
Pero eso es sólo un bache: la cuenta es implacable. Habrá muchas horas de desesperación. Pero la noche del 24 de agosto, cuando la fiesta en China termine y los fuegos consuman los Juegos... saldré por esa puerta a tomar aire moneado para la siguiente chinga.
Qué daría, lagunero jijo, porque estuvieras. Pero cómo es sabia la circunstancia.
Este último mes soy yo y la pinche soledad. Y una larga lista de pendientes...
23.7.08
Mucho, mucha, muchos, muchas
Mucho que escribir y ahora sí, no saber ni por dónde empezar.
¿Qué harías tú con esto que está pasando por mis venas?
¿Con la furia de un recuerdo?
¿Con las ganas de atraparlo para siempre?
I feel in the middle of a Modest Mouse's song.
23.6.08
No sé
Volteo, estás tan lejos como los cinco pasos que tengo que dar para atrás y para el frente, la misma distancia que guardan las historias que jamás nos pondrán en el mismo guión.
Los días son lentos, aciagos; el inicio del brumoso verano no ayuda. Dos mañanas fueron de sol, de sentir en mis manos y mis ojos la soltura que no se olvida aun con el paso de los años. Ayer las gotas en el parabrisas me deslumbraron, me entristecieron porque acentuaron la soledad dominical de las calles del Centro Histórico.
Añoro los días en que esto era divertido. Cuando implicaba un reto. No volverán.
Son dos pisos. Menos de cuarenta días. Cuestión de tiempos y de espacios. El estribillo de una canción de Los Bunkers, repetido dos mil veces en mi cabeza, me libera de mis ataques de ansiedad, como el del viernes, cuando volví a nadar entre bites, tags, conteos, stands...
"No sé, no sé qué va a pasar, cuando vuelvas a recordar..."
6.5.08
Sin sentido
18.3.08
Esto es una jodedera (o por qué odio a Hugo Sánchez)

He aquí otra historia de Cecile y su chamba de velador.
No pretendo que armemos un debate sobre si el entrenador de nuestra hache selección debe renunciar tras la lastimosa exhibición del Tri Sub 23. Pero sí quiero hacer patente que ODIO a ese pinche wey, mamila, soberbio y obcecado. Y todo por una simple razón. Porque indirectamente no me permite tener vida... jajajaja... Es mi coraje el que está hablando; es mi cansancio el que está moviendo mis dedos. Total, ya cerramos, no? A la una y media de la mañana porque el señoooooooooor minutos antes decidió ponerse al pedo y decir que ni madres, que él no renuncia, que lo traten igual que a La Volpe, que los medios somos unos hijos de puta (bueno, esto no lo dijo así, pero segurito lo pensó) y que la teoría de la atracción (?????) es lo de hoy. Y ahí tienen a los pendejitos de La Afición esperando a que el señooooor se dignara a hablar, a que nos diera nuestra portada. Entiendo que vivimos de eso, que esa es nuestra materia de trabajo... pero que no chingue!!!!!! qué falta de timing mediático... ¡él, que se dice el chingón! jajajajaja...
Ya, estoy desvariando..
Pero estoy volviendo a ese punto de la chamba donde he renunciado a mi vida. No he pagado el cable y me lo van a cortar... No he lavado trastes... Mi Bonita está encabronada y cada vez que llego a casa, de madrugada, literalmente me arrastra a la calle... Tengo una tesis que revisar (juro hacerlo la siguiente semana, Carlitos querido), le debo dos textos a mi padre cósmico, Jairo Calixto Albarrán, y se me cae la cara de pena cuando va a mi lugar a pedirme que le regale un Mamut... Rayos...
Pero hay algo que me está haciendo tomar fuerza y echarle ganas.
Saber que puedo contarle, saber que puedo hablarle, saber que puedo prodigarle mi cariño a la distancia. Gracias. U know what I mean.
Y quería terminar esto con un video que me levantara la moral... lo encontré y de verdad que me hizo llorar de emoción. No merece que el pinche Hugo lo contamine, así que lo voy a meter en otro post. Pero les dejo este, que es la rola que me está chiflando en la testa.
Ciao