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20.10.11

Y para qué... (breve apunte sobre el tercer aniversario)

De un tiempo para acá (para qué me hago, sé que es a partir del 16 de mayo) esto ha dejado de ser lo que era para tornarse en una situación a veces más angustiosa que disfrutable. Recuerdo entonces lo que de niña escuchaba en los pasillos de mi primaria "tercero está cabrón" (bueno, no lo escuchaba así, pero es la idea). O bien, la gente que conozco que tiene hijos coincide en que a partir del tercer año el pequeñín en cuestión empieza a tomar plena conciencia de lo que es y lo que desea.
Mi hijo, entonces, está en esa difícil etapa: tiene muchos padres, tiene además, muchas necesidades y los recursos son escasos. Quieres volverte loco y dejar todo de un resoplido. Gritas más, escuchas mejor pero no te alcanzan ni las manos ni el sueño. La angustia y el malestar se vuelven tus compañeros. Se pierde la alegría...
Entonces, ¿para qué coño festejo este día que hemos llegado a tres años?
Simple: para que no olvide que ha valido la pena el resultado. 
Para seguir contando historias.
Para amar equipos (no armar...) Para crear para seguir orientando.
Para ser referencia.
Para que te vean.
Para que te escuchen, te difundan, te comenten y te critiquen. Quizá para que te imiten.
Para sentir que esto es de razones y reflexionar de entre tus vísceras.
Para irte a casa en la madrugada pensando que mañana va y vas a ser mejor.
Para ser Milenio Televisión. La pantalla donde siguen y seguirá pasando cosas...

(:

27.9.11

Gulp laboral

Fue, el de hace unas horas, un buen día de periodismo.
Como se supone que deberían ser todos en una medida razonable.
Me temo que no, que lo que sigue es otra vez saltar hacia el nido de las golondrinas... sin red.

24.8.11

quieres saber lo que pasó aquí?

quieres saber lo que pasó aquí?

La verdad no, respondió C a la provocación en plena plaza de Coyoacán. Limpia, vacía y plena en su esplendor de luces blancas. La medianoche.

De hecho se venía evadiendo en los pasos de lo que había sucedido un par de horas antes. Un típico martes negro en donde, por cansancio o reiteración, se tuvo que morder imaginariamente la parte que más le dolía para no llorar de coraje frente al patrón. No hubo final feliz y por tanto, era hora de huir.

quieres saber lo que pasó aquí?

Volvía la pregunta recurrente en unas mamparas del gobierno federal, que rompen ahora con la belleza remozada de su plaza de toda la vida. En ese momento, ese lugar era sólo de ella; de B, que lo vio como una oportunidad furtiva de colarse a los prados y al agua de la fuente de los coyotes. De unas cuantas parejas cuya única gracia era el beso que se robaban antes de tomar el pesero de General Anaya. Y de la música, siempre la música, que explica de mil maneras y mucho mejor lo que pasa aquí, allá y en todas partes.

Caminemos, pensó C.

Porque huir había sido el primer paso. Pero funcionó muy poco. Escuchar a todo tren a la Violeta Parra, sincronizada con los semáforos de Cuauhtémoc ayudó un poco más… digamos que sólo a limpiar el parabrisas de sus ojos… Fue llegar a casa, calzarse los tenis, los audífonos y a B. Por hoy no necesitaba más. Intentaba convencerse. Bueno, quizá solo un cigarrillo en el bolsito de la camisola.

Y caminó.

El shuffle hizo lo suyo. Primero la siempre oportuna "A day in the life"… (que, como dato cultural, su letra la compuso Lennon leyendo un diario). Ya en la plenitud de la plaza, "Bukowski", de Modest Mouse. Ironías puras: "si Dios controla la tierra y la muerte, mantén tu ojo vigilante sobre mí, si es tan jodidamente poderoso, mi problema es que no puedo ver"… Combo de dos en uno; seguidita, del mismo grupo, "A different city", con sus guitarras estridentes y su video sobre bicicletas. Quiero recordar que hay que recordar que debo olvidar que me olvidaste. Quiero ver el mundo desde mi televisor de colores.

Y ya. El mundo no cambió, ni su error, ni su historia. Tampoco haber elegido mal y vivir de prisa. Mucho menos ser como es y evitar desquitarse con su palomilla… huyó a escuchar los grillos, la música y los silencios de una plaza que también necesita sus respiros.

Se veía tan bella sólo con mis pasos. Las bancas vacías. Las parejas besándose. La vida sin tomarla tan en serio.

16.7.11

Y así

Hacía mucho que no me sentía tan agobiada, cansada, abrumada.
Sé que me sigue una cauda de pendientes, de cosas sin resolver. Aquí en la oficina y allá afuera.
Y es la hora en que veo las mismas cosas de siempre. Y me harto. Y no, no estoy enojada; sólo quisiera tener un poco más de ojos, de oídos, de manos, para que nada se me fuera de ellas. Pero como la mariposa que tengo arriba de mi computadora, todo se vuela.
Entonces, tengo que hacer una "TO-DO LIST" que tendría que empezar por....

1.
2.
3.
4....

Ahorita estoy muy cansada. igual mañana.
Y así.

16.6.11

Se va de las manos

Triste... cómo una cosa puede derrumbarlo todo.

13.4.11

Pequeñísimas señales de que esto es un asco

Últimamente mi vida se reduce a un puñado de cosas bien establecidas, rutinarias, certeras, patéticas. Un altero de revistas El País Semanal de las que pruebo un bocado y nunca me lleno. Ahora mismo disfrutaba el artículo sobre Elizabeth Taylor pero decidí dejarlo para vomitar esto que siento. Otro tanto de diarios acumulado que guardo a toro pasado sin razón y sin propósito. Choco Krispis para cenar (el reto es despegarlos del tazón al día siguiente). Dormir poco, divagar sin dejar de poner atención en la rola que escucho (una de 3128), porque sé que la que viene será el soundtrack adecuado para este momento. Una agenda que no uso; sigo confiando demasiado en mi cada vez más maltrecho disco duro enmarcado de cabellos café. Me deshago en tantas cosas que quiero hacer, en tantos proyectos tan simples y domésticos. Me deshago en deseo de un día, en paz, repasar fotos y ordenarlas. Pero eso es tan absurdo como querer ponerle método a mi caldera de recuerdos. Las cosas simples de mi rutina, por fortuna, incluyen un cálido beso de perro en punto de las 08.30 am, religiosamente, como signo de que hay una nueva mañana y de mí depende hacerla más larga o, en un par de horas, volverme loca porque de nuevo la mañana no me ha alcanzado para nada. Es la lucha diaria de mi voluntad contra mi mente agotada.

De las certezas rutinarias del trabajo, mejor ni escribir.

11.2.11

2011. 2+0+1+1

Aahhhh... mi blog, el querido resquicio que me ha visto enloquecer durante los últimos años.
Regreso hoy aquí porque no hay lugar donde me sienta mejor...
Nada más quiero decir, hoy: no me voy a amargar por lo que no entiendo, voy a disfrutar de un bello recuerdo de una noche de hace quince días. El recuerdo que ha hecho que este año valga la pena :)

31.12.10

El deterioro (o por qué este año no hay anuario)

Lo único que suena alrededor es el cigarro consumiéndose, una alarma de coche que poco a poco se acerca. El motor perdido de un carro que ya se va a exprimirle lo último a estas horas simbólicas. Mi casa y mis cosas están cubiertas de polvo, mi computadora agoniza –quizá éste sea el último escrito que haga en ella-. No me había dado cuenta de qué tan roto está ese espejo.

Pero hay deterioros que pueden salvarse. Otros son mucho más complicados. Como el de los amigos que he dejado de ver y con los cuales cruzar experiencias. Las llamadas que no hice, las reuniones que no se concretaron. Todas, hoy, me pesan más que cualquier otro momento.

El año se me fue, de nueva cuenta y quizá más que nunca, en ser espectadora del horror, registradora del otro deterioro (el del país, el de la fe, el de la voluntad y la esperanza social), en tratar de ordenar para afuera lo que pasa en el mundo en poco más de 28 minutos. Donde las cosas, sí, tuvieron sus momentos luminosos y de plena satisfacción, de reconocimiento. Pero en los saldos… pierdo.

No y nunca, creo, dentro del lugar donde paso mucho más tiempo que en mi propia vida. He conocido y admirado y amado a much@s ahí. Aprendido, sobre todo. Nada paga las risas, las bromas, las complicidades, las charlas de madrugada, los entendimientos colectivos. Esa sensación de estar haciendo lo que me gusta no la paga nada. Y a veces su destello y su voracidad es tal que me impide ver todo lo que he dejado en el camino. Por eso no puedo escuchar quienes, con toda justicia, reclaman que antes era mucho mejor.

Escribo deliberadamente “es hora de intentar resarcir”. No lo decreto porque no sé si a partir de unas horas la loca historia del mundo dé un vuelco y sea más complicado estar conmigo que lo que ha sido este 2010 (y el 2009 y el 2008…). Pero sí puedo tener en la conciencia de que no es sano ni honesto estar sacrificando inocentes y que si ésta es la vida que elegí, el resto no puede echarse por la borda.

Los deterioros de mi vida se compensan, sí, con grandes momentos y recuerdos de felicidad. También puede hacerse buscando que no haya más. Y yo mejor que nadie sabe que empiezan en silencio.

Por lo demás, todo fue, creo, como debía de ir. Grandes personas, grandes momentos, grandes recompensas. Risa, salud, trabajo, aprendizaje, cariño, estados de ánimo que aún pueden alcanzar sus puntos más intensos. Noches, viajes, besos, hamburguesas, cigarrillos, cafés, gritos, pautas, música, zapatos, aretes, fotografías, caricias de perro, confesiones fraternas… De eso y más, habrá en unas horas. Estoy segura.

Sólo ya no quiero más espejos rotos ni polvo sobre mi mesa.

Feliz 2011 para todos.

16.8.10

El placer de los papeles viejos

Todo empezó cuando decidí buscar mi tesis y ver si lo que yo concluía hace unos años es distinto a lo que algunos tesistas que ahora reviso concluyen.
Amén de eso, rescatar mi ejemplar me llevó a desenmarañar papeles y ordenar recuerdos de diarios viejos o colaboraciones coyunturales. La belleza de lo cotidiano, los papeles de la nostalgia.
Y te das cuenta que el tiempo pasa para bien, para alcanzar una evolución profesional que es como una enfermedad silenciosa. Las grandilocuencias siguen basándose en lo sencillo. A más B es igual a C.
Y por ahí me dieron ganas de volver a estudiar. O mejor dicho, se despertaron porque nunca se han ido.
Y también me dieron ganas de pasar por el infierno algunas fotos, algunos recortes de alegría, de boberas laborales que hacían latir el corazón.

2.8.10

Julio visto desde la orilla de las nimiedades

A Victoria.
A Javier Canales, Héctor Gordoa, Alejandro Hernández y Óscar Solís. Están vivos y libres.Que no se repita.


Viví este mes, quizá estos últimos diez días, a prueba de enterezas. Sosteniéndome de quienes con un abrazo lo dicen todo. Dándome cuenta de que el amor es un fantasma de neón y refrendando que lo único valioso son dos conceptos tan mancillados en estos momentos: la salud y la libertad.
Me explico (¿en verdad?)
Los equilibrios naturales de la vida, las personas que siempre están ahí, los actores de carácter de tu life movie; cuando se quiebran, te resquebrajas, te entiendes vulnerable y sobre todo, inmensamente solo.
En este caso se pudo resolver a punta de sangre, de mimos y de un seguro de vida. ¿Y cuando no? ¿Sucede como contigo, que te vas y ya?
Y sobre lo otro, el sencillo acto de poder hacer tu chamba con las mínimas condiciones de seguridad. Cualquier cosa que eso signifique. Hoy es el colega en una tierra caliente; mañana, cualquiera de nosotros.
En esta profesión escribes historia y cuando te toca involuntariamente ser parte de ella es muy jodido, porque ahora protagonizar la nota implica que te mueras o que te secuestren o que te callen o que te intimiden.



Después de esto, cualquier cosa es nimiedad.
Nimia tu anulación, nimio que seas un fantasma que sólo se mueve en los recuerdos de las letras; nimiedad que vengas tres minutos y te vayas tres meses. Nimiedad haber perdido el corazón en un cuarto de hotel. Todo es nimio cuando se trata de llorar de repudio y de impotencia.
Porque todo, ahora, en este mes, en el sentido figurativo y real, se ha resuelto a punta de sangre. A punta de esperanza.

12.7.10

El triunfo

Cualquier esfuerzo es vano si no puedes compartirlo con quien amas.
(Visca España!)

9.3.10

Ca-tar-sisssssss

Cuando pasan estas cosas, sòlo emulo a Tin Tan con eso de "esta vida ya no la veo como negocio"...

La mala vida cada vez es más mala...
y como que uno ya no está para estos trotes.
Bien dice Homero Simpson: "deja de decir tonterías, eso es trabajo de la televisión y los noticieros".
Uno que es re pendejo, verás...

27.1.10

No necesito esto

No necesito tanto estrés, tanto dejar de pensar en lo importante.
No necesito sentirme una completa ignorante, incompetente, cada vez que hablo contigo.
No necesito sentirme tan derrotada por las noches.
No necesito que se me agrave una gripa para que se me corten los sentidos. Que mi genio se vuelva loco, que yo me vuelva loca.
No necesito tomármelo tan en serio. Total, parece que nadie se da cuenta.
No necesito un abrazo.
No necesito un apapacho, una palabra de abandono.
No.

20.10.09

Feliz cumpleaños, Milenio Televisión

Es complicado valorar qué ha sido lo mejor de este año. Quizá eso, que es el primero de muchos. En la fiesta dijeron que es el reconocimiento público, de tirios y troyanos; en corto, que sin saberlo o estar consciente, te has ganado un respeto y edificando un prestigio, alimentado de un chingo de sacrificio que vale cada noche al tumbarte en tu silla. La memoria, siempre selectiva y emotiva, llena mi bolsa de risas, de gritos, de mentadas de madre (muchas), de posturas convergentes. Todo va hacia un mismo lado; decides con qué personas seguir adelante, aun a costa de otras que sabes a un lado, que en cualquier momento puedes recurrir a ellas; te llenas también de nostalgia por el hubiera, por el "en dónde estaría sí...". Y volteas. Todos están allí. Unos nuevos, otros conocidos de años. A los que sin querer has formado y deformado; de los que has aprendido y a los que admiras por su profesionalismo, pero sobre todo, por su calidad humana. Me resisto a dar un nombre, una seña, tú sabes cuán importante has sido para que las comidas sepan menos frías, los cafés menos pasados y las vejigas más resistentes. Tu solidaridad, tu risa por un mal chiste, tu tolerancia a mis casi siempre despóticos e impersonales modos. Nada paga haberte conocido, trabajar todos los días en esos espacios más míos que mi casa. De este primer aniversario me quedo, creo, con el gusto de compartir noches de tacos y cervezas, de Rock Band, de chistes idiotas cerrando con el ya clásico "la banda es culera y no perdona". Me quedo con las ganas de verte al otro día, de abrazarte, de cerrar tratos en dos palabras y negociarlo todo con dulces del cajón. Me quedo con un sonoro "chingada madre". Con la determinación de que mañana seremos mejores y que poco a poco ese respeto interno, esa admiración externa, sea el motivo para trascender, para que este desmadre lo siga siendo, para ser feliz y apasionado; de que esta rutina maligna llene de alegrías mi corazón. Porque para eso se es profesional, porque para esto estoy aquí. Hoy no me entiendo sin mis maravillosos amigos de trabajo, mi banda, mi gente, mis niños, mis jefes, mi jefe máximo, mis pautas, mis qius, mis imágenes del día, mi cansancio. Mi proyecto de hace un año entendido como una realidad. El sueño de muchos labrado a punta de madrazos que saben a miel.

31.8.09

Se desata el desorden

Una semana que uno medio desatiende el changarro y resulta que el América golea, que los Pumas ganan, que Omar Bravo anota y que Juanito está completamente fuera del huacal. Que me pierdo a Celso Piña y que dos de los reporteros tienen que hacer la chamba de cuatro. Una semana con el temido regreso de Padrini Mágico y su saco maravilla (jejeje). Una semana donde, bajita la mano, me da un chingo de orgullo estar haciendo las cosas como las estamos haciendo. Bien, y porque nos gustan. Y con el lema-karma de los últimos nueve meses, hela aquí. Trae el pelo lleno de óxido porque el simple y sencillo hecho de que no me dejó quitarle su identidad puma. Nos fue bien, pues... :)

17.8.09

Chango piojoso

El enésimo ring de mi teléfono en la tarde. La 23959. Del otro lado, su tipluda voz:
-Chango: quién va a cortar el bite?
-Yo: ya te dije hace rato que lo estoy cortando.
-Chango: adiós!
-Yo: adiós!, seguido de un colgón de bocina.

Cinco minutos. En la jodedera total.

-Chango: el bite?
-Yo: puta madre! no me estoy picando los ojos! ya te dije que ahorita te lo doy!
-Chango: chingada madre, apúrate!
-Yo: ahí voy, carajo!
-Chango: adiós!
-Yo: adiós!, seguido de un colgón más cabrón de bocina.

En términos generales así eran mis diálogos con Cecilia hasta el viernes pasado, cuando fue mi último día laboral con ella. De cuando en cuando (la neta siempre) que pasaba por sus islas de edición la chesqueaba... o ella a mí, dependiendo quién estuviera de mejor humor para dejarse. Desde el principio nuestra relación fue gritos, chescos e histeria. De cuando en cuando chistes locales y siempre respeto (aunque el diálogo inicial no lo indique).
Me escribió un mail para despedirse, para decirme que no era feliz. Que debía seguir el precepto que hemos hecho promo en Milenio Televisión: "hacemos lo que nos gusta". Y al parecer ella era como un cachorrito hiperactivo encerrado en la jodida burocracia de revisar que eso que ves en la pantalla salga medianamente bien. Realmente en pocas ocasiones tuvimos diferencias que nos bronquearan al grado de mentarnos la madre. Digamos que en medio de nuestras exigencias (porque yo no soy muy fácil de sobrellevar en cuestiones de chamba) y trato de perros en pelea, forjamos una bonita relación.
Se acaba la era del chango. Las cosas cambian dentro de nuestra asqueante rutina. La princess Rauliña viene como relevo, pero ya no será lo mismo. No me sentiré con la misma libertad de gritar y de mentarle la madre a una de las primeras personas que hizo que empezara a sentir Milenio como mi casa y a mis compañeros, como amigos de locura.
Suerte, chango piojoso, que nos encontraremos pronto. Por ahí te dejo este chesco... para que no olvides. Jajajajaja.



Te quiero, idiota :)

29.7.09

Me conocen como...

Los colegas de AP y de El Universal que el viernes pasado reprodujeron este artículo sobre los curiosos apodos de los narcos debieron esperarse tantititititito... les faltaba el mejor hasta el momento.
Yo tengo mi teoría. O es porque tiene vitiligo o porque es tan hijo de puta que completa ese dicho de que estan malo como éste...



Ladies and gentelmen, les presento a José Antonio Estrada,
"El queso de puerco",
cuidador de la banda de secuestradores "Los Rojos".
Amén de lo que hizo, ¿qué puede ser peor? ¿Que te apañen o que en el apodo lleves el estigma de que no te tomen en serio?
En fin, en fin...

22.7.09

Juanelo

Cualquier relación o semejanza con conductores de noticias, directores editoriales de televisión o deportivos, editores de sección, subjefes neuróticos de redacción (o sea, moi) o coordinadores de diseño...

(gracias, Juanelo Boada)



(dale "mejoreit image", o clic a la imagen para verla grandota)

27.5.09

Eliseo y el sentido común

Se supone que este post era para explicar mi egoproyecto de catarsis de un mes, para celebrar, conmemorar y condolerme de dejar los veintes y llegar como cuaderno nuevo a los treinta.
Se supone.
Pero el día y sus realidades escupieron otro tipo de discurso. Uno lleno de tristeza por la ejecución de un compañero de trabajo en Gómez Palacio, Durango. De recordar que esto no es un juego y que esta guerra de crimen organizado, con sus daños directos y colaterales, nos está consumiendo.
Y de que el sentido común es tan escaso, tan poco común, que duele verlo aparecer y dar la vuelta a la esquina, mientras te quedas con tu entripado.
Bueno. Mi pesimismo se reduce a una cosa, a lo importante. Sé (aunque espero que la realidad me dé otra bofetada y me equivoque) que quienes levantaron de su propia casa, arrastraron, torturaron, balearon y echaron al canal de riego a Eliseo, vivirán alegremente en su puta impunidad.
Se supone que aquí debería venir la corrección y que se sepa algo, pronto. Certero. Contundente y con consecuencias de algo que el lugar común llama justicia.
Se supone.

29.4.09

la influenza y su(s) cara(s) amable(s)



de jodis.
de izquierda a derecha: carlos zúñiga, jonathan pardiñas, julieta pola, yo merengues, rodolfo zárate y héctor zamarrón