Para la anécdota, quedaron atrás los días en que fuiste frágil, doliente, cínico y valiente... Hoy, sólo por la fecha, eres más viejo que yo.
Pero seguimos siendo los mismos niños de dientes grandes y sonrisa fácil. De fantasear. Peggy & Kermit. De parecer que no tenemos ni una milésima de cosa en común, salvo ciertos gustos pop.
Las amistades, las carnalitudes como la nuestra se hacen con más de 20 años de conocencia. Y caigo en la cuenta de que he pasado mucho más tiempo de mi vida contigo que en cualquier otra parte.
Nos hemos tomado de la mano en los instantes más duros de nuestra existencia. Los más jodidos y seguimos ahí, con nuestros dientes grandes y nuestras sonrisas fáciles.
Y aunque nuestras diferencias de opinión han sido miles, pocos los momentos en que nos hemos mandado a la chingada...
Total, hoy sólo es la fecha para felicitarte por ese cumpleaños que nos toca este año; un poquitín incompleto porque la primera de la lista está ausente; un tanto amargo porque a la vez hay fechas que te entristecen, pero no por ello menos importante, consciente de que alrededor tuyo hay un ejército de gente que te ama.
Me voy a dormir con la imagen del niño con cabello beatle nayarita que llegó al patio de la Melchor Ocampo y no soltaba su morral, literalmente, ni para ir al baño. El primero que me gustó, quien fue mi maravilloso compañero de baile. De quien oí esa confesión que ahora espeta a viento y sol y que nunca está conforme con el momentum, pues "nada es mejor que reinventarse a sí mismo".
Que en esa reinvención de tercera década estemos siempre juntos.
Te amo, hermano...