Mi
regalo de primer año en
La Afición cayó de la manera más extraña y éste ahora me tiene como en primer día de escuela, con ese sentimiento que siempre me da cuando voy a empezar algo nuevo (sea una clase, un semestre, una relación o cualquier chingadera).
Tras una llamada atrabancada de Fernando en la que me decía que me habían
candidateado, la querida Batsheva me preguntó si quería trabajar con
Denise Maerker, en su programa de radio. Varios de mis amigos del Canal 40 se encuentran allá. Lo pensé unos segundos (como cuando me ofrecieron lo del diario, justo en
febrero del 2006. Y dije que sí... sin renunciar, por supuesto, al periódico que tantas alegrías (hay que decirlo) me ha traído estos 12 meses.
Eso fue el viernes pasado. Ahora estoy a unas horas de reestructurar mi rutina de vida. Baja voluntaria en el italiano, adiós a la natación en las mañanas, en fin, otro tipo de fruslerías... como dormir, comer, no tener un solo día libre, más las que se acumulen en el trayecto...
Parece que me estoy quejando. Pero no. Me emociona incursionar en la radio, que es un medio en el cual he estado poco. Ya hice tele, estoy haciendo diario; simplemente quiero entender y aprender. Pero tengo muy claras mis prioridades. Sé dónde quiero echar raíces (la UNAM, por ejemplo) y trato de comprender que esto es una nueva fase de aprendizaje. En este momento sólo estoy haciendo catarsis y tratando de relajarme escuchando a The Beatles (eso siempre ayuda). Es entrarle de nuevo a la disciplina. Como cuando mi rutina era de 6 de la mañana a 12 de la noche. Estaba cabrona.

Roberto Velázquez, mi jefe y amigo (el flaquito sonriente en la foto) me hizo unas cuantas advertencias y sugerencias que le agradezco infinitamente; Roberto López (el que está volteando para otro lado, como si se estuviera subiendo un bicho a la mesa) fue más escueto y aunque lo conozco, que no es el más explayado, sé que me desea lo mejor. Rafita Ocampo (el que trae el chupe en la mano con cara de "¿te conozco?"), mucho más breve y por fon, también se portó muy chido. Pensé que se iba a poner fresa, pero no. Y Fernando (el de negro, harto sonriente también), me llenó el oído de palabras de apoyo y afecto infinitos.
Insisto, parece que me estoy quejando y que voy a la guerra. Sabemos que así es. Pero como me dijeron hoy, soy un soldado de elite (cualquier cosa que eso signifique) y volveré del infierno. Aparte, ¿a quién le cae mal una lanita extra?
Así, este post era, originalmente, para escribirse el viernes por la noche, después de una peda que ya no hubo y para hacer un recuento de lo chiiiiiiiiiiiiido que ha sido el año en "El primer diario deportivo de México". Pero como han leído, cambió el guión.
Nada más, como dice una de nuestras secciones, "para el recuerdo", ahí les aviento la foto de los vagos más chingones que me he topado en esa redacción (que nadie se sienta discriminado, pero saben que estos monos son punto y aparte)...
De izquierda a derecha: PAKO, Conde, Chocomole y Cecile (los quiero, marranos, en serio).
En fin, wish me luck, que dejar de postear, como decía Gargamel (el que correteaba Pitufos), "será lo último que haga"...