22.1.08

Tiago, ahí voy

En unas horas salgo para Chile, llena de miedos de encontrarme conmigo misma... pero con la emoción de que sé que voy, precisamente, a hallarme. En el camino (con todo lo que ello significa) veré y escucharé cosas nuevas. No voy, como diría Memín, "aquí cerquita a Guadalajara", sino a un punto no muy cercano al centro del mundo (chequen cualquier mapa). A veces uno tiene que irse a un sitio donde no puede asomarse y ver el techo de su casita para estar un tanto cuanto en paz. Quisiera que te hubieras trepado a este avión conmigo, aunque así tenía que ser... De un tiempo para acá ha sido mejor así, sentir tu abrazote sincero; fuiste tú quien me dio el mejor consejo de todos los que (sin demeritar, aclaro) pude escuchar antes de este viaje.
Espero que pueda conectarme por allá (mejor dicho, a ver si quiero :p), pero créanme que los llevo a cada uno de ustedes en una canción de mi iPod, que escucharé mientras ande las calles de Tiago, me eleve por las cumbres de Valparaíso o me atrape con los colores de Concepción y la gentileza de sus coterráneos (de entrada, gracias Dani por tu hospitalidad que aún no pruebo pero que ya siento como una grata experiencia). A ver qué sale... y ruégenle a sus santitos que vuelva con un pololo (!!!).
Ahí les dejo una fotito de dónde me voy a perder hasta que termine este mes.
Adeu.

16.1.08

AAA SE VENDE AAA


Corazón de medio uso, maldito, modelo '79.
Pende de un cordel rojo.
Roto del exterior, fisuras profundas en el interior, que se curan con un abrazo sincero o un beso de esos que revuelven la entraña y hacen abrir los ojos a la mitad.
Siempre cálido, no se desprende de su sitio aunque a veces sea un estorbo.
Bambolea alegremente cuando está contento y canta.
Es confiable y estúpidamente entregado.
Huele al perfume del cariño y del deseo.
Instrucciones en inglés beatle: If I fell in love with you, Would you promise to be true, And help me understand, Cos I've been in love before And I found that love was more Than just holding hands...
Abstenerse si lo que se pretende es romperlo, tirarlo, dilatarlo y/o colapsarlo. Pisotearlo.
Informes, aquí...

15.1.08

Los premios



No puedo dormir, hace mucho que dejé de pegar los ojos a las horas santas en que lo hace la gente normal... Hay canciones que dan vueltas en mi cantar y quiero gritarlas y quiero cantarlas hasta que se me olvide por qué empezaron a gustarme, por qué me hicieron llorar en la noche, por qué me estremeció un acorde de guitarra... Y la misma sensación tengo con el amor que se fue, que no llega, que me espera en algún lugar de este mundo; con el que fallé, el que me falló, del que ya no espero nada. De todos y de nada... quisiera saber dónde dejar todos esos premios que me dio. Una sonrisa, una palabra, esa caricia espontánea y la tristeza de saber que todo es una continuación de esperanzas sin sentido. Caminar, quiero caminar hasta que se me acabe la pila. Hasta que llegue a la Patagonia; emprender el camino de regreso. Como la playa en agosto, como la nieve en diciembre. Como mis madrugadas, donde se me enfrían los pies y los ojos se me secan de tanto llorar; la voz se me apaga de tanto cantar para adentro. De tanto recordarte. De tanto esperarte.

12.1.08

Victoria y Revillagigedo

Fue una estupidez, sí. Como muchas que he cometido en estos años. Imprudencias casi todas. Y sé que no fue tan grave como la concibo en mi cabeza, pero nunca me ha gustado llevarme a nadie entre las patas. Debí haber frenado. Debí haber evitado el susto de mis acompañantes, de ti. Pero el haber, el hubiera es la conjugación verbal de l@s idiotas como yo. El vocho terminó ladeado subido en la banqueta; mi auto siguió caminando. ¿Están bien?, fue lo único que salía de mi boca. Ellos sí; tú también. Un golpe en la cabeza. Todo bajo control. En chinga a ver al del otro auto. Tras un susto inicial, él se movía y todos estábamos en la lógica de un choque automovilístico. Patrullas, papeles, llamadas (fallidas) al seguro; que siempre no. Que hay que mover a tus amistades. Que me va a salir en una lana. Ni pedo. Tú golpeas, tú pagas y te chingas. Y nada pasaba en mí. Serenidad… Minutos de espera a la grúa, porque nada de MP -¿para qué?-. Cigarros (justamente minutos antes habíamos comprado dos cajetillas). Calma, sí, pero poco a poco empecé a reparar en mi propia estupidez… estupidez, estupidez, estupidez, estupidez… Y llamar a quien a su modo me puso un cague. Ellos se fueron, tú te quedaste y pensé en todo, en que quizá no debiste estar allí. Pero estabas y sólo quería que me apoyaras a mi manera. Pero lo hiciste a la tuya y es de esas cosas que no termino de comprender. Sé que todo está bien, que los fierros se enderezan. Que todo pasó ya, pero no puedo evitar sentirme triste. No por el accidente pero sí por sus consecuencias. Que no tienen nada que ver con un auto en el taller o mi miedo a volver a tomar el volante. Tienen que ver contigo, con que no sé qué día pueda a volverte a tomar de la mano tibia, cuando me dejen de temblar las piernas…

9.1.08

Anuario 2007 (sigamos con la bonita tradición)

Sé que no se estaban mordiendo las uñas ni nada parecido. Pero hace un año hice esto y puntualmente entrego el resumen del 2007 esperando que lo que viene a huevo debe ser mejor... y ahora bellamente ilustrado y/o relinkeado.

1. ¿Qué hiciste en 2007 que nunca habías hecho antes? Creo que este año no fue de muchas experiencias nuevas, pero es un hecho que jamás me había desnudado en el Zócalo con otras 18 mil personas. Y dudo que se repita. Una gran experiencia, sin duda.

2. ¿Cumpliste tus propósitos de año nuevo, y harás más para el próximo año? Nel y… por supuesto que no.

3. ¿Alguien cercano a ti tuvo un hijo? No que yo recuerde en este momento. Ora sí vieron televisión.

4. ¿Alguien cercano a ti murió? Sí. Rosy, la hermana menor de mi amado Nachito y doña Rosa, la vieja vecina que nos ayudó a enterrar a mi padre, que cuando era niña me asustaba, pero también me hizo mis uniformes de la escuela.

5. ¿Qué países visitaste? Ninguno, pero en un par de semanas me voy a Santiago de Chile. Y si me pongo viva, no regreso... :p

6. ¿Qué te gustaría tener en 2008 que no tuviste en 2007? Un beso pa salir de dudas. Pero creo que ya es como sacarse la lotería. Lo que venga es bueno, pues...

7. ¿Qué fecha de 2007 quedará para siempre grabada en tu memoria, y por qué? 9 de febrero, porque tomé una decisión que jodió toda mi existencia durante seis meses. 7 de septiembre, porque me sentí la más estúpida de las mujeres. Y 28 de octubre, porque abrí una puerta que me está llevando a un camino lleno de árboles y de luz.

8. ¿Cuál fue tu mayor logro del año? Mantenerme cuerda con dos trabajos agotadores.

9. ¿Cuál fue tu mayor fracaso? Haber entendido que no soy una chingona. Haberme percatado que amor de lejos es de pendejos.

10. ¿Sufriste alguna enfermedad o lesión? Depresión. Sad but true.

11. ¿Qué fue lo mejor que compraste? Chispas… Mi iPod no cuenta porque fue en diciembre del 2006. Nada en particular, pero creo que tampoco me quedé con ganas de algo.

12. ¿Cuál conducta ameritó una celebración? Ahorrar. Vale la pena en una manirrota como yo.

13. ¿Cuál conducta te deprimió? Amar tanto que dolió. Pensar que era súper chica. Irme de cuernos (por enésima vez).

14. ¿En qué gastaste la mayor parte de tu dinero? Misma respuesta que el año pasado: En mis amigos. En el futbol. En conciertos. En pendejadas.

15. ¿Qué realmente te emocionó? Uy, muchas cosas. Ángel Parra a cinco metros de mí. El mar en el atardecer. Una botella de vino. Un abrazo.

16. ¿Cuál canción siempre te recordará el 2007? "Seaside", de The Kooks.


17. En comparación con el año pasado, ¿eres más feliz o más infeliz? Seré más feliz este año. Es una deuda que tengo conmigo misma.

18. ¿Más delgada o más gorda? Half and a half…

19. ¿Más rica o más pobre? Ídem.

20. ¿Qué te hubiera gustado hacer más? Escribir. Volver a hacer tele (pero lo siento, que viene, que viene).

21. ¿Qué te hubiera gustado hacer menos? Soportar histerias gratuitas de divas que no reconocen el verdadero trabajo en equipo.

22. ¿Cómo pasaste la Navidad? Sola, en casa, con mi perrita. Cenamos pasta. Bebí vino tinto. Vi Dr. House y al otro día me fui a trabajar. La noche del 25, cenando en casa de mi mamá bacalao que me recuerda esas interminables Nochebuenas…

23. ¿Te enamoraste en 2007? Claro.

24. ¿Cuántas aventuras de una sola noche tuviste? Una. And it sucked! La otra no puedo llamarle así.

25. ¿Cuál fue tu programa de televisión favorito? A Los Simpson nadie los desbanca. Pero estoy enviciándome con Dr. House. The Office (versión gringa) también fue importantísima. Más adelante sabrán por qué...

26. ¿Odias a alguien a quien no odiabas en este momento del año pasado? No. De hecho decidí pedir y recibir perdones kármicos. Funciona.

27. ¿Cuál fue el mejor libro que leíste este año? Mira si yo te querré, de Luis Leante, que era cuando intenté arrojarlo al mar, y éste, furioso, me lo devolvió en las olas.

28. ¿Cuál fue tu mayor descubrimiento musical de este año? Changos… Redescubriendo siempre. Pero creo que me quedo con… The Kinks.



29. ¿Qué querías y obtuviste este año? La promesa de que volveremos al aire.

30. ¿Qué querías y no obtuviste? Ese beso que se quedó prendado de la madrugada y después a la puerta de su casa. Una certeza. Paz.

31. ¿Cuál fue tu película favorita de este año? La Vida de los Otros. Ganadora del Óscar a la mejor cinta extranjera. Gran Historia. Una salida determinante, la última. Nos despedimos como dos extraños y cada quién se trepó a su coche.



32. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños? Trabajar. Pastelear con la banda. Escuchar a The Kinks. Ver que en las fotos salí terrible y agotada; en ese momento dije: “a la chingada con esto”.



31. ¿Qué cosa hubiera hecho este año mucho más disfrutable? Estar bien conmigo misma. Pero poco a poco, como los alcohólicos.

32. ¿Cómo describirías tu concepto personal de la moda en 2006? Naranja dulce, limón partido. Las mismas fachas de siempre. Mucho trapo en el cuello.

33. ¿Qué te mantuvo cuerda? Un cigarrillo en la madrugada, escribir y la música del iPod. El Hobbito. La bandera de siempre. Los que me escucharon en mis debrayes existenciales.

34. ¿Qué celebridad/figura pública te fascinó más este año? Darío Verón, defensa de Pumas...




...y John Krasinski, en su papel de Jim Halpert en The Office. Babeo por ambos. Literal...



35. ¿Qué tema político te molestó más? La despenalización del aborto. Y miren que nunca oí un argumento convincente en su contra.

36. ¿A quién extrañaste? A mi padre. A Nacho. A quien se hizo extrañar.

37. ¿Quién fue la mejor persona a quien conociste este año? Uhhhhh… Al alter ego de Juanito Leñaverde.

38. ¿Quién fue la peor persona a quien conociste este año? Pues, gracias por tu consejo, pero la neta es que tú tampoco vendes piñas…

39. Dinos una lección de vida que aprendiste este año. La cordura y el bienestar son valores entendidos, pero poco apreciados. Quererse un poco ayuda a romper madres.

40. Cita una canción que describa tu año. "Te desheredo", de Los Tres (gracias, Álvaro, Parra y Titae, son un pilar que me dio vida). Prometo subirla pronto...

Me arrepiento de las palabras
Que te regalé
De decisiones que sin pensarlas
tomé por tí
De abrumadoras sombras
Que para tí compré

Hoy te desheredo
Mi tesoro enfermo
En un mar de vientos
Mi tesoro enfermo

No quiero hablar demasiado
De la verdad
Que me hizo mentir
De sueños sin descanso
Que hablan de muerte y de sed
Y de secretos sordos
Que nunca supe oír

Hoy te desheredo...

Me voy de viaje por el infierno
Cielo, Mar y Tierra
Me sobra el Tiempo


Y ya.

7.1.08

Sensacional de perranguchos

Agua y jabón para curar a un perrito callejero atacado por un pinche perro gandalla que además tiene dueño y que NO fue por él, pese a que la policía se lo pidió: 5 pesos.
Botella de ron para empedar y concientizar a un grupo de muchachos para separar esa carnicería y poder rescatar al perrito callejero de una muerte segura: 50 pesos.
Croquetas para sacar al perrito cuasi herido de debajo de un chevy después de 30 minutos: 20 pesos.
QUE TODO ESO HAYA PASADO ENFRENTE DE TU CASA LA MADRUGADA DE REYES A LAS 3:30 AM Y QUE ADEMÁS HAYAS ADOPTADO AL PERRANGUCHO HERIDO POR UNA NOCHE, EN LA QUE DURMIÓ EN TUS PIERNAS... no tiene precio.



¿Y mi Mostrenca? Bien, gracias, en casa de mi hermana... Mientras yo me aviento la aventura con sus pretensos callejeros...


Pero quería mascota, ¿no? :p

4.1.08

Esquema

Entre tantos papeles encontré algo que ahora entiendo por qué guardé. El esquema de la edición que saldría el lunes 29 de octubre. Había sido un día especial, porque hubo dos clásicos dos. Hizo frío en Ciudad Universitaria. Verón se fue expulsado y Pumas había perdido, misma historia que se repitió con Chivas ante el América de Brailovsky. Pero no reparé en ello hasta mucho después de tenerlo en mis manos, hasta que me había saciado de ver, en unos cuantos trazos y una arroba, el día en que todo empezó, en que las cosas dejaron de ser tan lejanas para volverse tan intensas. Encontré hoy ese papel lleno de garabatos y lo conservaré, con todo lo que significa su historia subsecuente, aunque hayas decidido que es mejor lejos que cerca.

¿En verdad es lo que quieres?

26.12.07

Sucedió en el 2007

Estrictamente faltan poco menos de cuatro días para que este año se vaya a la goma. Creo que nunca había deseado tanto que el calendario ya dé vuelta y empiece, como primer día de clases, con sus hojas nuevas llenas de expectativas. Pero antes de eso, creo que es un acto de justicia, de coherencia y de salud mental que diagnostique este 2007 como uno de los más duros de mi vida; donde todo ha sido ponerme a prueba. ¿Por qué? No podría dar una razón precisa: malas decisiones, hastío, necedad, estupidez, distracción, empecinamiento, voluntad, no abrir bien los ojos para apreciar las cosas que han estado allí siempre, cansancio. Depresión. Sí. Todos usamos este término alguna vez, pero cuando pasas durmiendo todos los miércoles sin voluntad de hacer nada mas que esperar que el día termine para seguir durmiendo, creo que no hay más que decir.
No es autocompasión, sólo honestidad. Perdiendo mucho, en todos los sentidos, he aprendido y eso ya es una ganancia: que el amor no es una persona sino un estado de ánimo, que no eres tan chingón como piensas o mucha gente te hace creer. Y en este momento había escrito tantas y tantas cosas que simplemente mi mente se ha saturado y me he quedado en azul, como la estúpida pantalla de la compu. Quiero sacar tantas cosas de mi sistema pero ya no quiero pensar en lo que me ha lastimado. En nada ni en nadie. Lamento que mucha gente haya sufrido mi abandono, pero que otra, por el contrario, no se haya alejado y que mucha más me haya permitido entrar en su vida aunque no haya sido en las mejores condiciones. Quiero perderme en el fin del mundo y eso es lo que pronto realizaré. Sola, yo y mi iPod, que ha musicalizado todos mis llantos y las alegrías de un amor distante pero cercano, de decisiones que sin pensarlas me transformaron por completo asumiendo sus riesgos. Quisiera encontrar en ese viaje un motivo para no volver atrás. Si pasa, se los diré.
Tengo claro el día en que perdí el control de mi vida durante este año… y quiero tener claro cuando lo vuelva a retomar. Entiendo que tuvo que ser así para que pasen las cosas buenas que están asomando la cabeza. Será pronto, lo sé. Viene en forma de un nuevo proyecto en el que sueño y en el que voy a poner todas energías que perdí en una vuelta prohibida; con viejos amigos y nuevas ideas, donde nos propondremos hacer realidad eso de “no es más grande el que más espacio ocupa sino el que mayor vacío deja”. Y también se ha personificado en quienes, pese a sus propias historias, tragedias y felicidades, no han dejado que me caiga. Han dicho Los Tres (una de esas cosas que lograron mantenerme viva, en paz efímera, en pie, sonriendo a veces): “el destino me salvará a su vez de la abulia que prometió volver”. Y en una cosa que hace tam tam tam…
Debo tomar aire, un trago de agua, ajustarme los lentes. Que el frío reactive mis sentidos. Cerrar y abrir. Desheredar. Arrendar. No fallar. Seguir amando intensamente. Barrer el sol. Dejar de estar entre la espada y la pared. Ir a una ciudad diferente a recordar que debo acordarme de olvidar que me olvidaste.
En un momento me convertí en un desatino que no pienso sostener más. Si has leído esto y me has comprendido y aún así me quieres, aprecias, estimas, valoras, etc… es el mejor regalo que me pudiste dar en estas fechas. Y no necesito más. Bueno, quizá sí: una palabra de respuesta y de saber que esto vale la pena.
Pásenla chido en este año que viene. Que yo aplicaré la máxima de hacerlo yo misma.

22.12.07

Chulo

También te quiero...

20.12.07

El aventón

El sonido llegó y el tamborileo del corazón saturó mis audífonos. Pero era una falsa alarma; ese maldito texto del celular que dice “mensaje en espera. Demasiados mensajes en la bandeja. ¿Desea borrar ahora?”. No me quedó de otra. Y mientras el taxi iba despacio por Cuauhtémoc, a la misma velocidad releía para que el tum tum tum no se extinguiera –por alguna razón esperaba, deseaba y me sorprendí diciendo en voz baja: “que sea de él”–. Hasta que llegué a casa el remitente machó con mi esperanza. Tú, con una frase maravillosa, como las que en días pasados me has escrito o me has dicho. Vi la luna. Era como la de la noche anterior, la que vi desaparecer detrás de un camión de redilas estacionado en una calle de un muy, muy lejano lugar donde lo único que quería era llegar hasta tu puerta.
Pero llegué a tus labios y el viaje valió la pena.

17.12.07

Cerrar y abrir

Lo dicho: uno encuentra lo que quiere justo cuando no lo está buscando y a veces ni siquiera es lo que se deseaba, pero se le parece mucho. Esta ambigüedad es para decir que ya supe cómo chingados se suben videos de YouTube a mi blog... y creo que éste es un enorme comienzo. Siempre hay que estar dispuestos a cerrar y abrir. Todo: puertas, ilusiones, prejuicios, sueños, esperanzas... Escúchenla, es una estupenda canción.


2.12.07

La distancia es el olvido


¿Es acaso que te extraño? Yo creo que no: que tanta y tan constante ha sido tu desaparición de mi mundo, que no me imagino cómo voy a reaccionar la próxima vez que vea en mi celular un mensaje tuyo o siquiera oír en el MSN el “ting” que anuncie que te has conectado. Dejé de dedicarte mensajes al viento, porque no llegan hasta las templadas tierras (ni por agua, por supuesto) donde todo mundo dice que eres un adicto al trabajo, pero yo creo que mejor dicho es miedo, ¿a qué? Ni tú mismo lo sabes. Dejé, por supuesto, de soñar que es posible dormir a tu lado, arrullándonos con esa tonada que decía “I find it hard to love you when you’re far away”, y comencé a exorcizar el vestido que me quitaste esa misma madrugada… Por supuesto que en mis conciertos, en los que alguna vez te dediqué una, dos, todas las canciones, ya no estás. Pero cuando camino y rompo las hojas del otoño, y llega esa canción ridícula y melosa a mi tracklist, no puedo evitar cerrar los ojos… “cuando llega el mes de abril, y cuando quiero ir al desierto, acabo haciendo un nuevo intento por saber de ti… Me pareces un mundo ajeno… No sabes cuánto te eché de menos”. Y volteo. No estás.

Creo que ya me acostumbré.

29.11.07

Tengo ganas de ser aire...

Y me respires para siempre
(pues no tengo nada que perder)...

13.11.07

Crónica de una madriza en el exilio

El blog es una maravilla. Permite que uno no esté dando vueltas por el mundo tratando de publicar sus textos. Lo montas y ya. Y éste es uno que debió ser visto por muchos otros ojos, publicado en la sección QRR de Milenio... pero por cuestiones ajenas a mi voluntad (sino por la voluntad del jefazo, Carlos Marín), decidió mejor venir a refugiarse a éste, mi espacio.
Aquí sí, tooodos mis compañeros pueden dejar réplicas y mentadas de madre. Diviértanse.



MASACRE EN CANCHA DOS

No es una película de terror de Televicine: se trata de lo que pasa cuando uno trata de imitar a sus héroes de la tele. Eso sí, con harto corazón

Cecilia Guadarrama

Lo que natura non da, uniforme non presta. Dura lección que mis compañeros y amigos de La Afición comprendieron a punta de goles. Y es que de tanto que ven, escriben, analizan, documentan, critican y proponen en torno al futbol, creyeron que jugarlo les saldría tan fluido como sus crónicas, sus planteamientos tácticos o sus reportes de entrenamiento.

Y no es que hayan faltado corazón y ganas. Si lo vemos así, esta historia es de héroes incomprendidos que se plantaron con todos los tamaños (dirían los puristas, cuando todos sabemos que son güevos) a no permitir que el nombre de este diario fuera vilipendiado por el equipo de soccer de la revista Proceso en un cuadrangular que a la mera hora fue entre dos. Sin embargo y para no fallarle al futbol mexicano, el ímpetu y morirse en la cancha no alcanzaron ante el juego de conjunto, la triangulación efectiva y la contundencia del rival. Dicho en buen cristiano: nos pegaron una feroz madriza. Aquí les va la crónica, aficionadeees que viven la intensidad del futbool…

***

Todo estaba escrito para una epopeya. El sol brillaba el sábado por la mañana; la cancha Dos de Ciudad Universitaria, donde entrena Pumas, lucía prístina y hasta los uniformes todavía olían al plástico con el que se vulcanizaron los dorsales: Higinio, Ocampo, Héctor, Legaspi, Lalo, Max, Shaggy, Mojica… Nuestro editor de futbol ordenó la alineación: un típico 4-4-2 que buscaría el arco rival. Pero tan pronto comenzó el juego, estas líneas desaparecieron para volverse una pelotera donde no había media cancha, los defensas corrían más que Ana Guevara y el portero, Ricardo Magallán, era candidato a un ataque de bilis. “Chingada madre: muévete, cabrón, vayan por la puta pelota, carajo”, era su línea cada vez que los delanteros rivales llegaban con peligro. De vez en cuando Eric Obregón, nuestro alto defensa que jugó con tenis para hacer aerobics, sacó unas que ni Darío Verón en ese mismo campo. Pero en un lapso de diez minutos cayeron dos goles de Proceso: ambos, jugadas donde las patas nomás no respondieron y las manitas de Magallán se hicieron de chicle. La desesperación empezó a cundir, los gritos no cesaban y los orquestadores del juego no aparecían. De repente los centrales eran delanteros y los delanteros… ¿alguien los vio? Ese parado táctico ya era un desmadre y Rafael Ocampo, fiel a su afán conciliador, no paraba de decir: “tranquilos, ahorita lo resolvemos” con lo poco que le salía de voz.

Y sí, las cosas mejoraron… El empate de los nuestros vino en dos jugadas fortuitas que los llenaron de esperanza, no así de organización y paciencia para ver si otra de esas pegaba. Con un cuadro completamente distinto, emulando al Cruz Azul de Markarián, La Afición, toda, de pronto se tiraba al frente. Así, cuando llegaba el contragolpe, el pobre de Hugo Marcelo (portero del segundo tiempo) se encomendaba a todos los dioses del estadio. Mas el espíritu de Sergio Bernal demostró que en ese arco los únicos chicharrones que truenan son los suyos y el “Bernalazo” vio entrar el balón una, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Siete veces.

A esas alturas del partido –nunca esta frase encontró su significado más exacto– ya no importaba si Lalo tenía que cubrir a tres, que Legaspi no corriera más de cuatro metros sin tirar el bofe, que Max fungiera de inamovible poste o que Higi nada más fuera pura piña. Lo fundamental era no volver a recibir 15 goles, el marcador más deshonroso del equipo. Y aunque ya era una verdadera chorcha, sobre todo porque más de uno pedía esquina, Hugo sacó algunas increíbles.

Eric hizo una jugada que fue la síntesis de que ya no tenían nada que perder: en una descolgada de uno de los delanteros rivales, se oyó un unísono: “Corre, Eric, sí llegas, pícale”. Obregón hizo un sprint de quince metros, y a dos pasos de quitarle el balón al contrario, se escuchó un “¡crac!” que no podía ser otra cosa que un desgarre. ¿La jugada fue gol? No me acuerdo, porque todos estábamos tirados de risa en el suelo.

El árbitro, por indulgencia, pitó el final. Proceso 9-2 La Afición. Los rivales reconocieron el gran esfuerzo de los nuestros y de cuates… nos regalaron un balón.

Sólo porque lo vi creo que puede haber leyenda que desbanque a los Valedores de Iztacalco como el peor equipo de futbol de México. Por eso ya se están haciendo gestiones para que estos dos titanes de las canchas se vean las caras en un campo llanero y veamos de qué cuero salen más maletas.

4.11.07

Riesgo

Un día de estos me va a importar un pepino todo tu pasado y de tu nuca, mis manos pasarán a tocarte las mejillas, a cerrarte los ojos, a besarte con furia. A abrazarte con deseo de meterme entre tu ropa y realizar ese sueño que me atormenta cuando en tus ojos cae el sol de la tarde...

26.10.07

Tronó

Que esto me sirva de lección...
Una vez, viendo Sex and The City, en el capítulo donde Carrie pierde toda la información de su computadora, me dije: "si un día te pasa eso, te das un tiro"... pues bien, ese día llegó y si bien no me he disparado, al menos ya lloré y ya me dio toda la rabia posible, primero, por haber sido tan DESIDIOSA y no haber respaldado mi información (lo que más me duele son mis fotografías, snif, snif...) y segundo, por no tener a un tío tan guapo como la Carrie que me dijera... ves, te lo dije (bueno, esto es broma... pensándolo bien, el tío guapo sí me dijo "te lo dije"... cuando ya todo estaba perdido, pero bueno, ni siquiera es mi wey, porque... bueno, ya estoy divagando :p).
El punto es que en ese disco duro tronado y formateado del que mañana iré a recoger sus despojos, se fue un año largo y, sinceramente, no muy bueno de mi vida... quizá inconscientemente no me siento tan mal de que todos esos escritos de necedad, de amor flagelante, de conversaciones de MSN sin sentido que me hicieron ilusionarme falsamente o bien, de todas esas auto reflexiones que de todas maneras no aplicaban, ya sean únicamente parte de mi memoria. Y, sobre las fotografías, aunque hay unas totalmente irrecuperables, al menos esos momentos los tengo en mi cabecita (ahí le concedo cierta razón a mi amigo Marranex: las fotos que más te interesan son las que guardas en tu memoria)... y bueno, las que más, más, más me gustaban, pueden verlas en mi Hi5. En fin, el lunes compro mi disco duro externo. Y de lo demás, espero tener el valor, algún día, de decirte en la cara todo lo que te escribí y que se fue en esa pinche carpeta. Aunque... como eres todo menos tonto... ¡como si no lo supieras!

16.10.07

examen profesional de petatiux


Lisa: Bart, having never received any words of
encouragement myself, I'm not sure how they're
supposed to sound. But here goes. I believe in you.
Bart: Thanks, man.
Aunque sé que dudas que pueda ser un hecho, que valió la pena o que quizá no diste lo mejor de ti, titularte es algo único. Neta. Y como no tendrás un examen profesional como tal, me instalo en un sínodo inexistente para decirte lo que cualquier profe diría de un sustentante como tú.

"Entiendo que como estudiante, desde tu perspectiva, diste lo suficiente y cuestionaste lo intrascendente, pero siempre aprendiste lo que consideraste necesario para tu desarrollo profesional, ése que a diario aplicas y que, aunque no lo veas, consolida y hace que la labor de otros sea más destacada. Con eso es suficiente para considerar que eres un digno representante del saber universitario, del ser universitario y de amar y poner en alto el nombre de la UNAM en cualquier terreno que te desarrolles. El de hoy es sólo un paso en el interminable proceso de aprendizaje y de retroalimentación, del cual espero que nunca te sustraigas. Me da mucho gusto nombrar 'colega' a alguien de tu calidad académica, pero especialmente, de tu integridad humana. Felicidades. Sólo tendría una pregunta: ¿de verdad consideras a la infografía un género periodístico?...".

En fin, este choro es sólo para decirte cuán orgullosa estoy de ti. Te lo dije hace un rato, pero creo que ya estabas mucho más dormido que despierto. Ojalá conserves estas palabras con el mismo aprecio y cariño que te tengo. Que conoces lo sincero que es.

Futuro licenciado, de aquí, para adelante.

4.10.07

Moisés Guadarrama (1951-1996)


Once.
A las 11.41 de ese viernes nublado, en el que fui a dejarle a mi amigo Jonás un libro de psicología antes de regresar a ver tus últimos instantes de lucidez. Donde tu boca ya no emanó ni una palabra, pero tus ojos dulces y un apretón de manos fueron tu despedida, tu paz, tu 'no nos debemos nada'. Donde tu mujer te lloró, abrazó y te decía "Papi, te amo, no te vayas". Inhalaste profundo, un quejido que no sé de dónde vino. Y ya.
El descanso eterno.
En unas horas iré a verte hasta tu casa. Tan serena, tan tranquila. Junto a un lago fake y un bosquecito en la nada, en el pueblo de tu amada, de tu Patotas. Donde me querías enseñar a manejar y estúpidamente choqué el Volkswagen de la familia con un camión de redilas. Llevo flores y una nueva luz y una perrita a la que habrías adorado como a la Anamuñe, que tan triste bajaba sus orejas y aullaba, amarrada al árbol vecino, sin entender por qué ese día, hace 11 años, te sacaron con las patas por delante.
No es tristeza, es nostalgia. Te recuerdo todos los días. Cómo no hacerlo si ahora tú y yo somos los únicos sobrevivientes originales en esta casa de adobe desvencijada en apariencia, pero fuerte y sólida como todo lo que me enseñaste en el tiempo que fuiste mi padre, mi amor gigante. Al que vi hace poco en unas fotos rescatadas de los rollos del mar muerto. No hay día en que no pase algo con lo que te relacione: las Chivas, tus dichos, la cerveza, The Beatles; lo mamona que me he vuelto con las minucias de la casa. Decir "Moy" sigue siendo un vocablo natural en mi vida y lo será aunque pasen otros mil segundos, días, años, eternidades.
Papito, extraño tu presencia. Pero amo que hayas sido quien fuiste. Pronto nos veremos y volveremos a decir: "Pinches Chivas, pueden ir ganando 99-0 y a la mera hora les ganan 100-99".
Un bo. Otro bo. Muchos bos.

19.9.07

Gabjan o el fallido mensaje de paz

Me acuerdo, no me acuerdo. ¿Qué año era aquél? El día, perfectamente lo tengo en la memoria. Un cine en Coapa. La peli, de drogas y madurez prematura. Un beso, rarísimo. Y huiste porque, según tú, tenías muchas ganas de ir al baño. Nos pusimos antes de acuerdo, por teléfono (el chat estaba en embrión). Y de ahí, p’al Real. Cuatro años intensísimos. Los de la Universidad que, aunque piso sus pasillos dos veces por semana, siento ya tan lejana y tan ajena. Ya me acordé del año: 1997. Hace diez. Y dos días… Un diecisiete del mes nueve del año noventa y siete, escribiste en una de las cartas que tengo guardadas en una caja que acabo de abrir y que temí leer. Me temblaron las manos. Postales de tus viajes, de tus vivencias, de lo que compartiste de tu vida conmigo, que siempre ha estado tan inmersa en conocer, en saber y en entender.

Ahora soy yo la que trata de reconocer, de entender, de buscar ¿perdón? No sé si sea la palabra; quizá el concepto es paz. Fuiste tan determinante cuando yo decidí cambiar de aire, de persona, de labios y de perspectivas. Ni él ni a ti les regateo su lugar. Pero él ahora no importa. No para los efectos de este mensaje kármico. Diez años ya. Seis de nuestra última conversación. Y entiendo que para ti, para tu vida, soy un capítulo enterrado hasta lo más recóndito del desierto. Donde ni el viento ni la lluvia ni un terremoto me saquen. Pero es muy curioso cómo lo que fue lo distinto de nuestras vidas invariablemente nos vincula. La academia; ese hobbie que a la mera hora tú continuaste y a mí –como siempre– me valió madres y en mi inconsistencia, boté. Vivir a una avenida de distancia. Ciertos conocidos en común. El inexorable pasado.

El Hi5 es una maravilla. Y gracias a él, y a conversaciones esporádicas, sé cómo estás. Que hay cosas que no cambian: tu sonrisa enorme y tus inmensos ojos de girasol. Tus padres, siempre tan respetables. El amor (ese que decíamos era un capricho) de tu hermano (Cristo de Coyoacán) y la Tormenta de Pasión. Tu formalidad sempiterna hasta para echar desmadre. Tus coches rojos y azules. Lo bien que te ves en traje. Tus granitos en la cara pese a que eres casi un treintañero :p… Tu sorprendente avidez por el conocimiento, que ahora compartes con todo aquel que lo desea. Que, pese a que nunca fueron parte de mí, sigues sosteniendo entrañables amistades con gente como Norma o Mariana, de las que me contabas anécdotas. Veo, en síntesis, que no has cambiado. Y es para bien. Sigues siendo esa estupenda persona de la que estuve enamorada.

Y en esas constancias pero también en aquellos pequeños detalles que te han modificado, me veo y me da miedo. Ver cuánto cambié y qué tan igual soy a esa “vaca” que te llevaba sándwiches y yogures de limón a la escuela. Que te llamaba a tu casa y a la que le daba pánico que le contestara tu madre… (aún me sé tu teléfono de memoria). Que sigue obsesionada con el futbol. Que desearía platicar contigo, saber qué ha sido de ti sin necesidad de que medie una tecnología que puede ser tan cruel como impersonal. Que sigue teniendo entrañables cuates que alguna vez fueron tuyos. Que tiene terror de que la mandes a la chingada, porque sabe que no será de otra manera. Porque no puede ser distinto, porque tú no lo eres ni yo tampoco. Seguimos siendo los mismos escuincles babosos de hace diez años, sólo que más viejos y –al menos eso creo– un poco menos idiotas.

¿Por qué me dio por escribirte? No sé. Igual, como decía más arriba, es por karma. Porque si vieras lo que es mi vida ahora como una de nuestras eternas discusiones, me dirías: “¿lo ves? Te dije que tendría razón y no me has hecho caso. ¡Ja!”. Y le pondrías punto final. Pero, lo siento, no puedo dar marcha atrás y pedirte perdón. Fue una circunstancia que debía suceder. Hay que crecer y trascender. Sé que contigo el costo es no volver a hablarte como antes; ni modo. Lo asumo. Porque las grandes vivencias se pagan con enormes sacrificios, como ha sido no contar contigo en mi vida nunca más.

Decías en esa hoja fotostática de psicología y comunicación: “No sé si algún día llegues a leer esto, pero de todas maneras quiero que sepas que te aprecio muchísimo (…). Tampoco sé hasta cuándo seguiremos así, pero has de saber que, mientras ha durado, ha sido maravilloso. Si algún día esto termina, seguiré diciendo que, contigo, viví de los momentos más felices de mi vida”. No sé si aún lo creas. Yo sí. Ojalá algún día tenga el valor de decírtelo en persona. No pasa de que, en tu cruel sinceridad, digas: “ah”, te des la media vuelta y las cosas sigan como si nunca hubiéramos ido al cine en Coapa, como si nunca nos hubiéramos besado en la contraesquina de La Espinita. Como si nunca hubiéramos ido a comer a McDonald’s… En fin, como si Gabjan no hubiera conocido a Mishagoc.

Te deseo felicidad y éxito. Te quiero.

***
¿Y en qué acabó la historia? Pues nada, que estaba muy resuelta a mandarlo como mail del Hi5... Ya había controlado ese hijueputa vuelco del estómago... ¡Y pum! ¡Que tiene bloqueado el envío de mensajes! Más claro, ni el agua... ¿no?
En fin... Acompaño esta historia de madrugada con una rola que, no sé por qué, me lo recordó...

9.9.07

Fosa común



Foto: AP

Me quedé pensando en el post anterior... está a toda madre lo que dejas, pero también está a toda madre tirar a la basura, como muertos exhumados que no pudieron costear en vida un pedacito de tierra eterna, para que los gusanos se dieran banquetazo...
Decía. Pensaba. En lo que hay que hacer que tú nomás no: saludar; por decir un hola no se ha caído el mundo. Voltear de vez en cuando a saber que hay mundo más allá de la pantalla. Dejar de morderse el rebozo. Salir del caparazón. Arriesgarse. Equivocarse. Dejar que cada quien resuelva sus pedos. Defender una amistad. Perdonar. Aplicar menos el "me, myself and I" y salir a reír un poco...
Futs, parece que el peso negativo regó el polvito de la balanza...
Mejor que todo eso que tan fácilmente recordé, se vaya con el muertito de la foto.
Para que siempre viva.