2.12.07

La distancia es el olvido


¿Es acaso que te extraño? Yo creo que no: que tanta y tan constante ha sido tu desaparición de mi mundo, que no me imagino cómo voy a reaccionar la próxima vez que vea en mi celular un mensaje tuyo o siquiera oír en el MSN el “ting” que anuncie que te has conectado. Dejé de dedicarte mensajes al viento, porque no llegan hasta las templadas tierras (ni por agua, por supuesto) donde todo mundo dice que eres un adicto al trabajo, pero yo creo que mejor dicho es miedo, ¿a qué? Ni tú mismo lo sabes. Dejé, por supuesto, de soñar que es posible dormir a tu lado, arrullándonos con esa tonada que decía “I find it hard to love you when you’re far away”, y comencé a exorcizar el vestido que me quitaste esa misma madrugada… Por supuesto que en mis conciertos, en los que alguna vez te dediqué una, dos, todas las canciones, ya no estás. Pero cuando camino y rompo las hojas del otoño, y llega esa canción ridícula y melosa a mi tracklist, no puedo evitar cerrar los ojos… “cuando llega el mes de abril, y cuando quiero ir al desierto, acabo haciendo un nuevo intento por saber de ti… Me pareces un mundo ajeno… No sabes cuánto te eché de menos”. Y volteo. No estás.

Creo que ya me acostumbré.

29.11.07

Tengo ganas de ser aire...

Y me respires para siempre
(pues no tengo nada que perder)...

13.11.07

Crónica de una madriza en el exilio

El blog es una maravilla. Permite que uno no esté dando vueltas por el mundo tratando de publicar sus textos. Lo montas y ya. Y éste es uno que debió ser visto por muchos otros ojos, publicado en la sección QRR de Milenio... pero por cuestiones ajenas a mi voluntad (sino por la voluntad del jefazo, Carlos Marín), decidió mejor venir a refugiarse a éste, mi espacio.
Aquí sí, tooodos mis compañeros pueden dejar réplicas y mentadas de madre. Diviértanse.



MASACRE EN CANCHA DOS

No es una película de terror de Televicine: se trata de lo que pasa cuando uno trata de imitar a sus héroes de la tele. Eso sí, con harto corazón

Cecilia Guadarrama

Lo que natura non da, uniforme non presta. Dura lección que mis compañeros y amigos de La Afición comprendieron a punta de goles. Y es que de tanto que ven, escriben, analizan, documentan, critican y proponen en torno al futbol, creyeron que jugarlo les saldría tan fluido como sus crónicas, sus planteamientos tácticos o sus reportes de entrenamiento.

Y no es que hayan faltado corazón y ganas. Si lo vemos así, esta historia es de héroes incomprendidos que se plantaron con todos los tamaños (dirían los puristas, cuando todos sabemos que son güevos) a no permitir que el nombre de este diario fuera vilipendiado por el equipo de soccer de la revista Proceso en un cuadrangular que a la mera hora fue entre dos. Sin embargo y para no fallarle al futbol mexicano, el ímpetu y morirse en la cancha no alcanzaron ante el juego de conjunto, la triangulación efectiva y la contundencia del rival. Dicho en buen cristiano: nos pegaron una feroz madriza. Aquí les va la crónica, aficionadeees que viven la intensidad del futbool…

***

Todo estaba escrito para una epopeya. El sol brillaba el sábado por la mañana; la cancha Dos de Ciudad Universitaria, donde entrena Pumas, lucía prístina y hasta los uniformes todavía olían al plástico con el que se vulcanizaron los dorsales: Higinio, Ocampo, Héctor, Legaspi, Lalo, Max, Shaggy, Mojica… Nuestro editor de futbol ordenó la alineación: un típico 4-4-2 que buscaría el arco rival. Pero tan pronto comenzó el juego, estas líneas desaparecieron para volverse una pelotera donde no había media cancha, los defensas corrían más que Ana Guevara y el portero, Ricardo Magallán, era candidato a un ataque de bilis. “Chingada madre: muévete, cabrón, vayan por la puta pelota, carajo”, era su línea cada vez que los delanteros rivales llegaban con peligro. De vez en cuando Eric Obregón, nuestro alto defensa que jugó con tenis para hacer aerobics, sacó unas que ni Darío Verón en ese mismo campo. Pero en un lapso de diez minutos cayeron dos goles de Proceso: ambos, jugadas donde las patas nomás no respondieron y las manitas de Magallán se hicieron de chicle. La desesperación empezó a cundir, los gritos no cesaban y los orquestadores del juego no aparecían. De repente los centrales eran delanteros y los delanteros… ¿alguien los vio? Ese parado táctico ya era un desmadre y Rafael Ocampo, fiel a su afán conciliador, no paraba de decir: “tranquilos, ahorita lo resolvemos” con lo poco que le salía de voz.

Y sí, las cosas mejoraron… El empate de los nuestros vino en dos jugadas fortuitas que los llenaron de esperanza, no así de organización y paciencia para ver si otra de esas pegaba. Con un cuadro completamente distinto, emulando al Cruz Azul de Markarián, La Afición, toda, de pronto se tiraba al frente. Así, cuando llegaba el contragolpe, el pobre de Hugo Marcelo (portero del segundo tiempo) se encomendaba a todos los dioses del estadio. Mas el espíritu de Sergio Bernal demostró que en ese arco los únicos chicharrones que truenan son los suyos y el “Bernalazo” vio entrar el balón una, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Siete veces.

A esas alturas del partido –nunca esta frase encontró su significado más exacto– ya no importaba si Lalo tenía que cubrir a tres, que Legaspi no corriera más de cuatro metros sin tirar el bofe, que Max fungiera de inamovible poste o que Higi nada más fuera pura piña. Lo fundamental era no volver a recibir 15 goles, el marcador más deshonroso del equipo. Y aunque ya era una verdadera chorcha, sobre todo porque más de uno pedía esquina, Hugo sacó algunas increíbles.

Eric hizo una jugada que fue la síntesis de que ya no tenían nada que perder: en una descolgada de uno de los delanteros rivales, se oyó un unísono: “Corre, Eric, sí llegas, pícale”. Obregón hizo un sprint de quince metros, y a dos pasos de quitarle el balón al contrario, se escuchó un “¡crac!” que no podía ser otra cosa que un desgarre. ¿La jugada fue gol? No me acuerdo, porque todos estábamos tirados de risa en el suelo.

El árbitro, por indulgencia, pitó el final. Proceso 9-2 La Afición. Los rivales reconocieron el gran esfuerzo de los nuestros y de cuates… nos regalaron un balón.

Sólo porque lo vi creo que puede haber leyenda que desbanque a los Valedores de Iztacalco como el peor equipo de futbol de México. Por eso ya se están haciendo gestiones para que estos dos titanes de las canchas se vean las caras en un campo llanero y veamos de qué cuero salen más maletas.

4.11.07

Riesgo

Un día de estos me va a importar un pepino todo tu pasado y de tu nuca, mis manos pasarán a tocarte las mejillas, a cerrarte los ojos, a besarte con furia. A abrazarte con deseo de meterme entre tu ropa y realizar ese sueño que me atormenta cuando en tus ojos cae el sol de la tarde...

26.10.07

Tronó

Que esto me sirva de lección...
Una vez, viendo Sex and The City, en el capítulo donde Carrie pierde toda la información de su computadora, me dije: "si un día te pasa eso, te das un tiro"... pues bien, ese día llegó y si bien no me he disparado, al menos ya lloré y ya me dio toda la rabia posible, primero, por haber sido tan DESIDIOSA y no haber respaldado mi información (lo que más me duele son mis fotografías, snif, snif...) y segundo, por no tener a un tío tan guapo como la Carrie que me dijera... ves, te lo dije (bueno, esto es broma... pensándolo bien, el tío guapo sí me dijo "te lo dije"... cuando ya todo estaba perdido, pero bueno, ni siquiera es mi wey, porque... bueno, ya estoy divagando :p).
El punto es que en ese disco duro tronado y formateado del que mañana iré a recoger sus despojos, se fue un año largo y, sinceramente, no muy bueno de mi vida... quizá inconscientemente no me siento tan mal de que todos esos escritos de necedad, de amor flagelante, de conversaciones de MSN sin sentido que me hicieron ilusionarme falsamente o bien, de todas esas auto reflexiones que de todas maneras no aplicaban, ya sean únicamente parte de mi memoria. Y, sobre las fotografías, aunque hay unas totalmente irrecuperables, al menos esos momentos los tengo en mi cabecita (ahí le concedo cierta razón a mi amigo Marranex: las fotos que más te interesan son las que guardas en tu memoria)... y bueno, las que más, más, más me gustaban, pueden verlas en mi Hi5. En fin, el lunes compro mi disco duro externo. Y de lo demás, espero tener el valor, algún día, de decirte en la cara todo lo que te escribí y que se fue en esa pinche carpeta. Aunque... como eres todo menos tonto... ¡como si no lo supieras!

16.10.07

examen profesional de petatiux


Lisa: Bart, having never received any words of
encouragement myself, I'm not sure how they're
supposed to sound. But here goes. I believe in you.
Bart: Thanks, man.
Aunque sé que dudas que pueda ser un hecho, que valió la pena o que quizá no diste lo mejor de ti, titularte es algo único. Neta. Y como no tendrás un examen profesional como tal, me instalo en un sínodo inexistente para decirte lo que cualquier profe diría de un sustentante como tú.

"Entiendo que como estudiante, desde tu perspectiva, diste lo suficiente y cuestionaste lo intrascendente, pero siempre aprendiste lo que consideraste necesario para tu desarrollo profesional, ése que a diario aplicas y que, aunque no lo veas, consolida y hace que la labor de otros sea más destacada. Con eso es suficiente para considerar que eres un digno representante del saber universitario, del ser universitario y de amar y poner en alto el nombre de la UNAM en cualquier terreno que te desarrolles. El de hoy es sólo un paso en el interminable proceso de aprendizaje y de retroalimentación, del cual espero que nunca te sustraigas. Me da mucho gusto nombrar 'colega' a alguien de tu calidad académica, pero especialmente, de tu integridad humana. Felicidades. Sólo tendría una pregunta: ¿de verdad consideras a la infografía un género periodístico?...".

En fin, este choro es sólo para decirte cuán orgullosa estoy de ti. Te lo dije hace un rato, pero creo que ya estabas mucho más dormido que despierto. Ojalá conserves estas palabras con el mismo aprecio y cariño que te tengo. Que conoces lo sincero que es.

Futuro licenciado, de aquí, para adelante.

4.10.07

Moisés Guadarrama (1951-1996)


Once.
A las 11.41 de ese viernes nublado, en el que fui a dejarle a mi amigo Jonás un libro de psicología antes de regresar a ver tus últimos instantes de lucidez. Donde tu boca ya no emanó ni una palabra, pero tus ojos dulces y un apretón de manos fueron tu despedida, tu paz, tu 'no nos debemos nada'. Donde tu mujer te lloró, abrazó y te decía "Papi, te amo, no te vayas". Inhalaste profundo, un quejido que no sé de dónde vino. Y ya.
El descanso eterno.
En unas horas iré a verte hasta tu casa. Tan serena, tan tranquila. Junto a un lago fake y un bosquecito en la nada, en el pueblo de tu amada, de tu Patotas. Donde me querías enseñar a manejar y estúpidamente choqué el Volkswagen de la familia con un camión de redilas. Llevo flores y una nueva luz y una perrita a la que habrías adorado como a la Anamuñe, que tan triste bajaba sus orejas y aullaba, amarrada al árbol vecino, sin entender por qué ese día, hace 11 años, te sacaron con las patas por delante.
No es tristeza, es nostalgia. Te recuerdo todos los días. Cómo no hacerlo si ahora tú y yo somos los únicos sobrevivientes originales en esta casa de adobe desvencijada en apariencia, pero fuerte y sólida como todo lo que me enseñaste en el tiempo que fuiste mi padre, mi amor gigante. Al que vi hace poco en unas fotos rescatadas de los rollos del mar muerto. No hay día en que no pase algo con lo que te relacione: las Chivas, tus dichos, la cerveza, The Beatles; lo mamona que me he vuelto con las minucias de la casa. Decir "Moy" sigue siendo un vocablo natural en mi vida y lo será aunque pasen otros mil segundos, días, años, eternidades.
Papito, extraño tu presencia. Pero amo que hayas sido quien fuiste. Pronto nos veremos y volveremos a decir: "Pinches Chivas, pueden ir ganando 99-0 y a la mera hora les ganan 100-99".
Un bo. Otro bo. Muchos bos.

19.9.07

Gabjan o el fallido mensaje de paz

Me acuerdo, no me acuerdo. ¿Qué año era aquél? El día, perfectamente lo tengo en la memoria. Un cine en Coapa. La peli, de drogas y madurez prematura. Un beso, rarísimo. Y huiste porque, según tú, tenías muchas ganas de ir al baño. Nos pusimos antes de acuerdo, por teléfono (el chat estaba en embrión). Y de ahí, p’al Real. Cuatro años intensísimos. Los de la Universidad que, aunque piso sus pasillos dos veces por semana, siento ya tan lejana y tan ajena. Ya me acordé del año: 1997. Hace diez. Y dos días… Un diecisiete del mes nueve del año noventa y siete, escribiste en una de las cartas que tengo guardadas en una caja que acabo de abrir y que temí leer. Me temblaron las manos. Postales de tus viajes, de tus vivencias, de lo que compartiste de tu vida conmigo, que siempre ha estado tan inmersa en conocer, en saber y en entender.

Ahora soy yo la que trata de reconocer, de entender, de buscar ¿perdón? No sé si sea la palabra; quizá el concepto es paz. Fuiste tan determinante cuando yo decidí cambiar de aire, de persona, de labios y de perspectivas. Ni él ni a ti les regateo su lugar. Pero él ahora no importa. No para los efectos de este mensaje kármico. Diez años ya. Seis de nuestra última conversación. Y entiendo que para ti, para tu vida, soy un capítulo enterrado hasta lo más recóndito del desierto. Donde ni el viento ni la lluvia ni un terremoto me saquen. Pero es muy curioso cómo lo que fue lo distinto de nuestras vidas invariablemente nos vincula. La academia; ese hobbie que a la mera hora tú continuaste y a mí –como siempre– me valió madres y en mi inconsistencia, boté. Vivir a una avenida de distancia. Ciertos conocidos en común. El inexorable pasado.

El Hi5 es una maravilla. Y gracias a él, y a conversaciones esporádicas, sé cómo estás. Que hay cosas que no cambian: tu sonrisa enorme y tus inmensos ojos de girasol. Tus padres, siempre tan respetables. El amor (ese que decíamos era un capricho) de tu hermano (Cristo de Coyoacán) y la Tormenta de Pasión. Tu formalidad sempiterna hasta para echar desmadre. Tus coches rojos y azules. Lo bien que te ves en traje. Tus granitos en la cara pese a que eres casi un treintañero :p… Tu sorprendente avidez por el conocimiento, que ahora compartes con todo aquel que lo desea. Que, pese a que nunca fueron parte de mí, sigues sosteniendo entrañables amistades con gente como Norma o Mariana, de las que me contabas anécdotas. Veo, en síntesis, que no has cambiado. Y es para bien. Sigues siendo esa estupenda persona de la que estuve enamorada.

Y en esas constancias pero también en aquellos pequeños detalles que te han modificado, me veo y me da miedo. Ver cuánto cambié y qué tan igual soy a esa “vaca” que te llevaba sándwiches y yogures de limón a la escuela. Que te llamaba a tu casa y a la que le daba pánico que le contestara tu madre… (aún me sé tu teléfono de memoria). Que sigue obsesionada con el futbol. Que desearía platicar contigo, saber qué ha sido de ti sin necesidad de que medie una tecnología que puede ser tan cruel como impersonal. Que sigue teniendo entrañables cuates que alguna vez fueron tuyos. Que tiene terror de que la mandes a la chingada, porque sabe que no será de otra manera. Porque no puede ser distinto, porque tú no lo eres ni yo tampoco. Seguimos siendo los mismos escuincles babosos de hace diez años, sólo que más viejos y –al menos eso creo– un poco menos idiotas.

¿Por qué me dio por escribirte? No sé. Igual, como decía más arriba, es por karma. Porque si vieras lo que es mi vida ahora como una de nuestras eternas discusiones, me dirías: “¿lo ves? Te dije que tendría razón y no me has hecho caso. ¡Ja!”. Y le pondrías punto final. Pero, lo siento, no puedo dar marcha atrás y pedirte perdón. Fue una circunstancia que debía suceder. Hay que crecer y trascender. Sé que contigo el costo es no volver a hablarte como antes; ni modo. Lo asumo. Porque las grandes vivencias se pagan con enormes sacrificios, como ha sido no contar contigo en mi vida nunca más.

Decías en esa hoja fotostática de psicología y comunicación: “No sé si algún día llegues a leer esto, pero de todas maneras quiero que sepas que te aprecio muchísimo (…). Tampoco sé hasta cuándo seguiremos así, pero has de saber que, mientras ha durado, ha sido maravilloso. Si algún día esto termina, seguiré diciendo que, contigo, viví de los momentos más felices de mi vida”. No sé si aún lo creas. Yo sí. Ojalá algún día tenga el valor de decírtelo en persona. No pasa de que, en tu cruel sinceridad, digas: “ah”, te des la media vuelta y las cosas sigan como si nunca hubiéramos ido al cine en Coapa, como si nunca nos hubiéramos besado en la contraesquina de La Espinita. Como si nunca hubiéramos ido a comer a McDonald’s… En fin, como si Gabjan no hubiera conocido a Mishagoc.

Te deseo felicidad y éxito. Te quiero.

***
¿Y en qué acabó la historia? Pues nada, que estaba muy resuelta a mandarlo como mail del Hi5... Ya había controlado ese hijueputa vuelco del estómago... ¡Y pum! ¡Que tiene bloqueado el envío de mensajes! Más claro, ni el agua... ¿no?
En fin... Acompaño esta historia de madrugada con una rola que, no sé por qué, me lo recordó...

9.9.07

Fosa común



Foto: AP

Me quedé pensando en el post anterior... está a toda madre lo que dejas, pero también está a toda madre tirar a la basura, como muertos exhumados que no pudieron costear en vida un pedacito de tierra eterna, para que los gusanos se dieran banquetazo...
Decía. Pensaba. En lo que hay que hacer que tú nomás no: saludar; por decir un hola no se ha caído el mundo. Voltear de vez en cuando a saber que hay mundo más allá de la pantalla. Dejar de morderse el rebozo. Salir del caparazón. Arriesgarse. Equivocarse. Dejar que cada quien resuelva sus pedos. Defender una amistad. Perdonar. Aplicar menos el "me, myself and I" y salir a reír un poco...
Futs, parece que el peso negativo regó el polvito de la balanza...
Mejor que todo eso que tan fácilmente recordé, se vaya con el muertito de la foto.
Para que siempre viva.

31.8.07

Algo así como la antología de Shakira

Y un exorcismo...

Hoy me di cuenta de que antes de conocerte no le quitaba las etiquetas a las cervezas. Tampoco me acercaba a la comida para olerla... Y tomo el volante, en calma, como tú: de la parte de abajo y sólo con dos dedos. Me gustaba el verde, sí, pero más desde que lo vi puesto en ti. Y supe de Juanito Monedas, y las bombas españolas, de los vascas, también de los que hacen covers bien chidos a canciones de Santo y Johnny. Suspiré viendo un estúpido blueberry muffin. Y cuando estaba en Puerto Vallarta, comí en un lugar que te habría encantado. En fin, tantas y tantas cosas que dejaste en mi manera de ser y de hacer... Ahora más que nunca me enorgullezco del color de mi cabello.

Imagínate si algún día el amor se hubiera hecho para los dos, creo que las fronteras entre ambos se habrían borrado...

18.8.07

Pausa. Perro. Perdón. Planes

Estoy que me siento a escribir y nada más se me acaba el tiempo. Tenía en mente tantas cosas por compartir que ya se me hizo bolas el engrudo... Supuestamente mi escapada a la playa había servido para poner mi cabecita en orden, en un equilibrio que perdí en febrero por lanzarme alegremente a tener otro trabajo que me dejó un chorro de satisfacciones (Bat, Mao, Betina, Jess, los quiero y los extraño) pero más en el orden afectivo que en el profesional; ahí el saldo fue dudar si lo que hacía era lo correcto. Pero bueno, eso terminó y me largué a la playa... Guayabitos, Nayarit, como ya lo he escrito, es un lugar maravilloso para pensar y relajarse... y mi idea era ahogarlo en el mar, que se fuera con (conste que digo "con", no "como") la indeseable basura que afea la arena, pero las olas en "la alberca más grande de México" no lo permitieron. Furiosas, lo devolvieron. Lo regresaron también en la lectura de Mira si yo te querré, de Luis Leante, cuya premisa es que ni el tiempo ni el desierto pueden detener al amor. En síntesis: Nada más me estaba haciendo pendeja porque no hacía otra cosa mas que desear verlo, estar con él, abrazarlo. Tenerlo cuando está más lejos que nunca, en un punto sin retorno...
Y de vuelta a la realidad de la ciudad, los pendientes y las obligaciones (todas ellas, antes de entrar al diario) se dejaron caer... que si la plomería, al coche le fallan los frenos, hay que descongelar el refri, bla bla bla... entre todo ello se desveló una tristeza, porque mi gata, la Fontana Bella, se escapó de casa. Me dejó solita y simbólicamente cerró un ciclo donde pedía desesperadamente ayuda, compañía, afecto doméstico.
***Pero por algo pasan las cosas***
Se supone que he tenido una limpieza mental. Que estoy con nuevos bríos emprendiendo cosas nuevas. No me moveré de esa voluntad aunque haya ciertas cosas que me hagan querer tirar todo al caño. Al amor, tiempo para encontrarse (o como dirían Los Tres, "el amor tendrá que esperar un buen rato para descansar de tú y de mí"). Y a la vida, agua y ajo. Aunque nunca está de más la ayuda: he decidido adoptar una perrita que aunque ya me destrozó los lentes, está llenando un poco mi voluntad. Y estoy pensando un poco en aquello del perdón. En buscarlo y concederlo. Nada pierdo. Ganaría un chingo. Paz, sobre todo. ¿Quién quita es chicle y pega?
Respiro. Uno, dos, tres. En la sala ladra La Bonita. Creo que es hora de salir a dar un paseo.

28.7.07

love is the answer to loneliness...

Really, I hope so...



Real Love/The Beatles

All my little plans and schemes/Lost like some forgotten dream/Seems like all I really was doing/Was waiting for you

Just like little girls and boys/Playing with their little toys/Seems like all they really were doing/Was waiting for you

Don't need to be alone/No need to be alone/It's real love/It's real, yes it's real love/It's real

From this moment on I know/Exactly where my life will go/Seems that all I really was doing
Was waiting for love

Don't need to be afraid/No need to be afraid/It's real love/It's real, yes it's real love/It's real

Thought I'd been in love before/But in my heart I wanted more/Seems like all I really was doing/Was waiting for you

Don't need to be alone/No need to be alone/It's real love/Yes it's real, yes it's real love
It's real, yes it's real love...

18.7.07

Arguing is pointless

Pues no sé. El que busca encuentra. Me recuerda un lugar ya tan lejano y expresa algo que quiero decir pero que, sé, no seré escuchada... ¿valdrá la pena?... Bonita rola. Modest Mouse. The World at large...

11.7.07

Hora de...

Que si es hora de dejar, de renunciar, de cambiar de rutina. De renovar cosas que se creían dominadas; de desprenderse de gente a la que quieres, con la que te sentías segura. Que si es hora de comprender que por ahora, por mañana y quizá por nunca, se dé eso que tanto ansías, pese a que también allá ha sido hora de cambios y renovaciones. Que si es hora de retomar lo que pusiste en pausa; de volver a buscar, ubicar, limpiar y tirar. Que si es hora de estrenar esos erarphones y largarte a la playa. Que falta poco para el vuelco. Que todo, otra vez, va a ponerse en un lugar del universo donde sólo puedes asirte a una esperanza, frágil como un cabello, o a tu necedad, fuerte y profunda, cual noche de alegría.

29.6.07

Cumpleaños 28

Estuviste de nuevo hasta la madrugada... Fuiste quien me dio mi último abrazo legítimo de cumpleaños. Tal vez es casualidad.... Hace un año fue Big Bang Baby. Éste, una cerveza holandesa y confirmar: you really got me. ¿El próximo será igual? No lo sé. Pero me basta con saber que sientes lo que te transmito en cada mirada... Sigo teniendo fe en que un día será para siempre...

21.6.07

Claro que sí...


Ustedes, los Marranex, los que leen, los que dejan comment. Todos los que me han pedido levantarme y andar, mandar a la chingada. Recibo sus abrazos, sus buenas vibras, su terapia intensiva para mi corazón. Hoy estoy mejor. Gracias, en serio... y gracias a Dantés, por la foto. Casi chillo, cabrón.

19.6.07

CONFIAR

Perdón. La larga ausencia es porque sigo encabronada con la vida. Sé que sus buenas vibras son porque me estiman (aunque muchos de ustedes ni siquiera me hayan visto en su vida) pero no puedo evitarlo. El colmo fue esta madrugada. Mi compu se jodió... La de escritorio. De repente ya no jaló. Y eso me hizo (después de lograr conectar la laptop al modem) pensar en el rollo de la confianza. Llegas a casa después de un día jodido y confías en que al menos tu computadora, la que usaste a las siete de la mañana, funcione. Y pues resulta que no. Ilustrativo el asunto para explicar que poco a poco, con evidencias, me doy cuenta de que me equivoqué....
Me enamoré pendejamente, sí. De alguien que está muy lejos. Y confías en tu corazón, en que algo tuvo esa persona en sus palabras o en sus acciones que te atraparon. Fue mi caso. Pero con el transcurrir de las horas, de los silencios y las ausencias (etéreas, cibernéticas, óticas) te percatas de que la otra persona no sintió lo mismo, o se asustó o ve tú a saber que putas madres pasó. El punto es que se evaporó. Como vino se fue. Lo peor es que el sentimiento es el que no se va. Pienso en él al menos una vez en el día. Llego a casa en la madrugada esperando que suene el teléfono. O que interrumpa mi ajetreada noche en el diario para saludarme, como antes de que yo fuera a su tierra a decirle que esto era neta, que le veía futuro pese a la distancia y a lo dispar de las rutinas. Confié y perdí, como suele pasar... Confié en una palabra que sonaba a hecho y se jodió. Confío, quizá tontamente, en que mis vibras mentales lleguen hasta su puerta a sacudirlo. Pero las evidencias me escupen en la cara que fue un asunto simple y sencillamente p-a-s-a-j-e-r-o...
Está jodido, me siento jodida por muchas cosas. Esto me ha pegado más de lo que yo quisiera. Pero qué puedes esperar cuando tu vida la haces entre tres computadoras, dos medios, un chingo de gente y un horario de espanto?
Tú, si algún día lees esto que puse, no te preocupes. Confío y espero. Pero ya no con el corazón en mis manos. Yo caminé y estuve dispuesta a bajar el ritmo para empatarme con tus pasos, pero me has demostrado que tu vereda está sumamente alejada de la mía. Ojalá algún día pueda decírtelo en persona, o ya de jodis, por teléfono... Y no te preocupes tampoco, que mi corazón sigue en propiedad de una persona a la que sí veo todos los días -también imposible- pero a la que puedo ver a los ojos y sonreírle, de vez en cuando plantarle un beso en la mejilla y desearle suerte en su juego de mañana.
Confiemos, entonces, en que, como dice Modest Mouse, estaremos muertos antes de que el barco se hunda...

24.5.07

Revire personal del "¿y yo por qué?"

La Jornada, 7 de enero, 2003... "Por la mañana (del lunes 6), durante la inauguración de la nueva sala de prensa de Los Pinos, cuando el mandatario recorría las instalaciones y saludaba a los reporteros, se apareció el subdirector de noticias de Canal 40, Roberto López Agustín, quien a gritos y mostrando una pancarta exigía al Ejecutivo su intervención para que "se respetara la ley". Sin voltear a verlo, Fox sólo exclamó: "¿Y yo por qué?".

No sé qué tiene que ver una cosa con la otra. Pero me acordé, a propósito de que el sábado pasado se cumplieron dos años de la consumación del despojo de la señal del Canal 40, que todo ese robo bien se resume en la frase que Fox espetó al que siempre distinguré como mi maestro en el periodismo.
Pero ese no es el punto. Simplemente ahora estoy en una etapa de negación. No, no y no. Y aplico el "¿y yo por qué?". No voy a hacerlo. Ni una llamada, ni un mensaje, ni un mail. Ni madres. Parece que los días no existieron, que las cosas nunca pasaron y que por eso no debe haber ninguna búsqueda. Mi lógica y mi corazón, como El Borras, me gritan que lo haga, pero esta vez mi orgullo es mayor y lo voy a dejar hablar, que me guíe. No. Ni madres. Y no de nuevo. Simple y sencillamente porque en este mundo hay una cosa que se llama re-ci-pro-ci-dad... Porque yo ya di lo que tenía e hice lo que tenía que. ¿No hay respuesta? A la chingada. Hasta nuevo aviso.
Me declaro en postura bartiana, cuando la familia está en Marruecos y el chico Simpson ve a un contorsionista andar hecho bolas, de un lado a otro: "I can do that, but I don't wanna".

Don't want you in
Elan

I wonder if I've lost it/And I wonder how/I've been here all day/But this feeling won't fade
Last time I saw you/I got all choked up/And I forget you never cry/But I think this time you might
Cause you owe me more than you will ever know/And I was just thinking it's time to let go
Cause I don't want you in/Something you can't begin to understand/No I don't want you in
Something you can't begin to understand
So I lie on my bed/And I dim the lights/You know I'd rather be out instead/I wish I had somewhere to be
I liked you more when you liked me/Was that too much to ask/You got too good at lying to me
Did you think that I'd be happy
Cause you owe me more than you will ever know/And I was just thinking it's time to let go
Cause I don't want you in/Something you can't begin to understand/No I don't want you in
Something you can't begin to understand

13.5.07

La resaca de Tunick

Una semana después, con la euforia diseminada y el morbo aplacado. Ahora sí les va "mi veldá" sobre mi participación en el desnudo masivo del domingo 6 de mayo. Muchos ya lo saben, otros no, pero esta experiencia cambió radicalmente a partir de que hubo prueba consistente de mi desnudez pública... que aquí les pongo y, a la vez, les dejo este texto, que salió en MILENIO Semanal. Disfrútenlo como yo lo hice :)


Foto: Claudia Guadarrama, MILENIO.
Se vale jugar a buscar a Wally...

3.5.07

Te extraño a madres

Desde hace semanas que no estás en mis jueves y me haces mucha falta. Eres como esa cosa rara que nunca tuviste pero cómo te hacía feliz. Como un libro hermoso lleno de fotografías o un suéter calientito que además se te veía estupendo. Ambos, prestados. Pero tú ni eso. Y aún así ya eras parte de mi vida. No puedo dejar de pensar en que la última imagen que tengo tuya es sonriendo... ¡aunque no lo creas! Te estás levantando las agujetas de la sudadera y parece que vas a brincar como un chapulín. Y desde ahí te esfumaste. Te veo de lejos, no me sirve. Me quiero acercar y temo salir lastimada. Asumo que ese que eras ya no existe. Las razones no las sé, porque como todo lo que te pasa, te lo quedas, lo machacas, le das vueltas como bola de estambre que en un momento te aplasta. Uno sabe lo que siente uno y jamás lo que pasa por la mente del otro salvo cuando es de su boca. Éste es el caso. Quisiera abrazarte como esa vez, ¿te acuerdas?, que platicamos en casa hasta la madrugada, de mil pendejadas. Y yo estaba recargada en tu panza fría. Sin ninguna felicidad (efímera pero intensa) próxima. Y que me dijeras aunque sea en clave, fiel a tu costumbre, por qué ya no pateas mi cajón, por qué ya no pintas osos en mis rodillas ni cantas una canción sobre una linda muchacha; ¿dónde está esa alegría que indirectamente también era mía? Eres, como he dicho, de un tiempo que no volverá jamás... De ese tiempo que estaba profundamente y sin miedo enamorada. Me quedo, ahora, sólo con esos recuerdos que no le presto a nadie; ese suéter calientito y ese libro de fotos imaginario hacen que todas las noches te extrañe a madres. Hoy hubiera querido que fueras al cine conmigo. A decirnos nada. Salir y vernos con cara de no conocernos... Pero sólo encontré la lluvia y un atardecer en el espejo retrovisor. Y de ti, la memoria de unos ojos soñolientos en la madrugada de un día que no me acuerdo en un lugar que está muy lejos.