19.6.11
Some things of the past makes me laugh
16.6.11
15.6.11
Las clases de música
13.6.11
back to basics
13.4.11
Pequeñísimas señales de que esto es un asco
Últimamente mi vida se reduce a un puñado de cosas bien establecidas, rutinarias, certeras, patéticas. Un altero de revistas El País Semanal de las que pruebo un bocado y nunca me lleno. Ahora mismo disfrutaba el artículo sobre Elizabeth Taylor pero decidí dejarlo para vomitar esto que siento. Otro tanto de diarios acumulado que guardo a toro pasado sin razón y sin propósito. Choco Krispis para cenar (el reto es despegarlos del tazón al día siguiente). Dormir poco, divagar sin dejar de poner atención en la rola que escucho (una de 3128), porque sé que la que viene será el soundtrack adecuado para este momento. Una agenda que no uso; sigo confiando demasiado en mi cada vez más maltrecho disco duro enmarcado de cabellos café. Me deshago en tantas cosas que quiero hacer, en tantos proyectos tan simples y domésticos. Me deshago en deseo de un día, en paz, repasar fotos y ordenarlas. Pero eso es tan absurdo como querer ponerle método a mi caldera de recuerdos. Las cosas simples de mi rutina, por fortuna, incluyen un cálido beso de perro en punto de las 08.30 am, religiosamente, como signo de que hay una nueva mañana y de mí depende hacerla más larga o, en un par de horas, volverme loca porque de nuevo la mañana no me ha alcanzado para nada. Es la lucha diaria de mi voluntad contra mi mente agotada.
De las certezas rutinarias del trabajo, mejor ni escribir.
21.2.11
32
11.2.11
2011. 2+0+1+1
Regreso hoy aquí porque no hay lugar donde me sienta mejor...
Nada más quiero decir, hoy: no me voy a amargar por lo que no entiendo, voy a disfrutar de un bello recuerdo de una noche de hace quince días. El recuerdo que ha hecho que este año valga la pena :)
31.12.10
El deterioro (o por qué este año no hay anuario)
Lo único que suena alrededor es el cigarro consumiéndose, una alarma de coche que poco a poco se acerca. El motor perdido de un carro que ya se va a exprimirle lo último a estas horas simbólicas. Mi casa y mis cosas están cubiertas de polvo, mi computadora agoniza –quizá éste sea el último escrito que haga en ella-. No me había dado cuenta de qué tan roto está ese espejo.
Pero hay deterioros que pueden salvarse. Otros son mucho más complicados. Como el de los amigos que he dejado de ver y con los cuales cruzar experiencias. Las llamadas que no hice, las reuniones que no se concretaron. Todas, hoy, me pesan más que cualquier otro momento.
El año se me fue, de nueva cuenta y quizá más que nunca, en ser espectadora del horror, registradora del otro deterioro (el del país, el de la fe, el de la voluntad y la esperanza social), en tratar de ordenar para afuera lo que pasa en el mundo en poco más de 28 minutos. Donde las cosas, sí, tuvieron sus momentos luminosos y de plena satisfacción, de reconocimiento. Pero en los saldos… pierdo.
No y nunca, creo, dentro del lugar donde paso mucho más tiempo que en mi propia vida. He conocido y admirado y amado a much@s ahí. Aprendido, sobre todo. Nada paga las risas, las bromas, las complicidades, las charlas de madrugada, los entendimientos colectivos. Esa sensación de estar haciendo lo que me gusta no la paga nada. Y a veces su destello y su voracidad es tal que me impide ver todo lo que he dejado en el camino. Por eso no puedo escuchar quienes, con toda justicia, reclaman que antes era mucho mejor.
Escribo deliberadamente “es hora de intentar resarcir”. No lo decreto porque no sé si a partir de unas horas la loca historia del mundo dé un vuelco y sea más complicado estar conmigo que lo que ha sido este 2010 (y el 2009 y el 2008…). Pero sí puedo tener en la conciencia de que no es sano ni honesto estar sacrificando inocentes y que si ésta es la vida que elegí, el resto no puede echarse por la borda.
Los deterioros de mi vida se compensan, sí, con grandes momentos y recuerdos de felicidad. También puede hacerse buscando que no haya más. Y yo mejor que nadie sabe que empiezan en silencio.
Por lo demás, todo fue, creo, como debía de ir. Grandes personas, grandes momentos, grandes recompensas. Risa, salud, trabajo, aprendizaje, cariño, estados de ánimo que aún pueden alcanzar sus puntos más intensos. Noches, viajes, besos, hamburguesas, cigarrillos, cafés, gritos, pautas, música, zapatos, aretes, fotografías, caricias de perro, confesiones fraternas… De eso y más, habrá en unas horas. Estoy segura.
Sólo ya no quiero más espejos rotos ni polvo sobre mi mesa.
Feliz 2011 para todos.
21.12.10
8.12.10
8 de diciembre
Es una de mis fechas favoritas de la infancia... es una de las fechas por las que vale la pena seguir moviéndose.
5.11.10
Me robo tantito a Neruda
Y a nadie te pareces desde que yo te amo.
(I don't care interparis)
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que estuve muy enamorada; en el entendido que este rollito era babear por unos ojos sin importar que todo lo demàs fuera una pura mierda no correspondida.
Entonces, los conceptos cambian. Y la gente. Y las ganas de voltear a escupirle al pasado. Por ahì, la suerte, la casualidad, te concede ciertos contados placebos placenteros cuyo efecto es vàlido hasta que decides que el amor no es babear sino convivir (suenan parecido pero no son ni por asomo lo mismo).
Entonces, si esto es estar enamorada de ti, está bien así. Ir como el viento, como el deseo, como una tarde de ocio. No espero nada ni tampoco lo busco. Será una verdadera sorpresa encontrarte al final de la jornada.
2.11.10
20.10.10
13.10.10
33

Escribo esto cuando he visto tres veces en los ojos de muchos chilenos las ganas de volver a creer en que hay cosas como humanidad, esperanza, solidaridad, orgullo patrio, organización, tenacidad, paciencia, alegría, constancia, felicidad, fe, ganas.
Vivirlo 33 veces será único.
Cuàntas caras, cuànta dicha...
Si ayer te quería, Chile, hoy te amo más!
8.10.10
Duelos
Y suenas como esto. A algo que en esencia parece desconocido pero en el fondo tiene los resabios de lo mejor que fue.
(Digamos que estoy entre la aceptación y el dolor más profundo)
29.9.10
Lo que hicieron 10 centímetros de madera
Y habrà tropiezos sí, pero estilizados al menos.
Te veo tan lejos, tan inasible porque ya no hay nada que nos relacione.
No me duele tanto como yo creì (eso es bueno o es malo?)
Pero es como llegar a casa estos dìas: duele, pesa, palpita hasta los oídos. Resistencia. Hasta que te deshaces y vuelves a ser un poco tú misma... pero ya hay algo diferente. Como que los tenis ya no son suficientes...
22.8.10
I saw myself in you
Y ese yo tuyo, tan consciente y sentimentalmente correcto te dice: "si escucharas tus propios consejos, ya no tendrías de quién escribir".
Creo que desde hace ya un rato me quedé sin musgo inspirador. Lástima, provocaba las más grandes historias.
20.8.10
For some reason...
Sólo quiero, por momentos, llenarme de exhalaciones que, al final, sé plenas en el instante pero fortuitas en el recuerdo.
For some reason I'll have faith, and walk away and open the eyes wider.
De pronto, no quiero jugar, no quiero hablar, no quiero ir, porque a partir de unas horas, simplemente las cosas van a cambiar. Y tampoco me va a gustar.
Así es esto. Damn.
16.8.10
El placer de los papeles viejos
Amén de eso, rescatar mi ejemplar me llevó a desenmarañar papeles y ordenar recuerdos de diarios viejos o colaboraciones coyunturales. La belleza de lo cotidiano, los papeles de la nostalgia.
Y te das cuenta que el tiempo pasa para bien, para alcanzar una evolución profesional que es como una enfermedad silenciosa. Las grandilocuencias siguen basándose en lo sencillo. A más B es igual a C.
Y por ahí me dieron ganas de volver a estudiar. O mejor dicho, se despertaron porque nunca se han ido.
Y también me dieron ganas de pasar por el infierno algunas fotos, algunos recortes de alegría, de boberas laborales que hacían latir el corazón.
2.8.10
Julio visto desde la orilla de las nimiedades
A Javier Canales, Héctor Gordoa, Alejandro Hernández y Óscar Solís. Están vivos y libres.Que no se repita.
Viví este mes, quizá estos últimos diez días, a prueba de enterezas. Sosteniéndome de quienes con un abrazo lo dicen todo. Dándome cuenta de que el amor es un fantasma de neón y refrendando que lo único valioso son dos conceptos tan mancillados en estos momentos: la salud y la libertad.
Me explico (¿en verdad?)
Los equilibrios naturales de la vida, las personas que siempre están ahí, los actores de carácter de tu life movie; cuando se quiebran, te resquebrajas, te entiendes vulnerable y sobre todo, inmensamente solo.
En este caso se pudo resolver a punta de sangre, de mimos y de un seguro de vida. ¿Y cuando no? ¿Sucede como contigo, que te vas y ya?
Y sobre lo otro, el sencillo acto de poder hacer tu chamba con las mínimas condiciones de seguridad. Cualquier cosa que eso signifique. Hoy es el colega en una tierra caliente; mañana, cualquiera de nosotros.
En esta profesión escribes historia y cuando te toca involuntariamente ser parte de ella es muy jodido, porque ahora protagonizar la nota implica que te mueras o que te secuestren o que te callen o que te intimiden.
Después de esto, cualquier cosa es nimiedad.
Nimia tu anulación, nimio que seas un fantasma que sólo se mueve en los recuerdos de las letras; nimiedad que vengas tres minutos y te vayas tres meses. Nimiedad haber perdido el corazón en un cuarto de hotel. Todo es nimio cuando se trata de llorar de repudio y de impotencia.
Porque todo, ahora, en este mes, en el sentido figurativo y real, se ha resuelto a punta de sangre. A punta de esperanza.