27.10.09

Blackouts inducidos



Ahora entiendo por qué ponerse pedo (de vez en cuando) es taaaan divertido. Porque no hay tiempo, porque todos son amigos, porque bailar y deschongarte es catártico. Porque no hay nada que te lastime o que te recuerde malas experiencias. Porque escuchar Twist & Shout en ese estado es taaaaan entretenido...

20.10.09

Feliz cumpleaños, Milenio Televisión

Es complicado valorar qué ha sido lo mejor de este año. Quizá eso, que es el primero de muchos. En la fiesta dijeron que es el reconocimiento público, de tirios y troyanos; en corto, que sin saberlo o estar consciente, te has ganado un respeto y edificando un prestigio, alimentado de un chingo de sacrificio que vale cada noche al tumbarte en tu silla. La memoria, siempre selectiva y emotiva, llena mi bolsa de risas, de gritos, de mentadas de madre (muchas), de posturas convergentes. Todo va hacia un mismo lado; decides con qué personas seguir adelante, aun a costa de otras que sabes a un lado, que en cualquier momento puedes recurrir a ellas; te llenas también de nostalgia por el hubiera, por el "en dónde estaría sí...". Y volteas. Todos están allí. Unos nuevos, otros conocidos de años. A los que sin querer has formado y deformado; de los que has aprendido y a los que admiras por su profesionalismo, pero sobre todo, por su calidad humana. Me resisto a dar un nombre, una seña, tú sabes cuán importante has sido para que las comidas sepan menos frías, los cafés menos pasados y las vejigas más resistentes. Tu solidaridad, tu risa por un mal chiste, tu tolerancia a mis casi siempre despóticos e impersonales modos. Nada paga haberte conocido, trabajar todos los días en esos espacios más míos que mi casa. De este primer aniversario me quedo, creo, con el gusto de compartir noches de tacos y cervezas, de Rock Band, de chistes idiotas cerrando con el ya clásico "la banda es culera y no perdona". Me quedo con las ganas de verte al otro día, de abrazarte, de cerrar tratos en dos palabras y negociarlo todo con dulces del cajón. Me quedo con un sonoro "chingada madre". Con la determinación de que mañana seremos mejores y que poco a poco ese respeto interno, esa admiración externa, sea el motivo para trascender, para que este desmadre lo siga siendo, para ser feliz y apasionado; de que esta rutina maligna llene de alegrías mi corazón. Porque para eso se es profesional, porque para esto estoy aquí. Hoy no me entiendo sin mis maravillosos amigos de trabajo, mi banda, mi gente, mis niños, mis jefes, mi jefe máximo, mis pautas, mis qius, mis imágenes del día, mi cansancio. Mi proyecto de hace un año entendido como una realidad. El sueño de muchos labrado a punta de madrazos que saben a miel.

5.10.09

Depeche

La primera candela con Policy of Truth, y qué decir de Blue dress. El deseo ideal con Somebody (to share, share the rest of my life...) y la ilusión duradera con... Mickey Mouse... jejejeje.

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22.9.09

Abrazo

Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso
Honoré de Balzac

***
¿A cuento de qué fue ese abrazo? Parece que no lo saben. O no lo recuerdan. Porque el alcohol ha corrido por sus bocas y sus ropas. Pero el fondo es demasiado alucinante por sí mismo. Cualquiera diría que no quieren soltarse jamás. Nunca se ven los rostros de frente. Él, evidentemente más alto, la toma de la nuca, casi con cuidado, como siempre, como a ella le marea y no le importa que su camisa se llene de su perfume. Ella, en su breve sueño, campea a sabiendas de quererlo encontrar al final del camino. Y entonces no lo soltará. Lo aprisiona, cierra los ojos y se abandona. No quiere que la música -si es que existió- termine. Es su momento, el instante que le da aliento; por el que vale la pena estar y ver y hacer y dejar. Por sentir su calor, todo. Sus cabellos sólo se delimitan por la oreja izquierda de él; de otro modo son tan parecidos que recuerdan un atardecer poderoso en un mural. Pronto acabará esa unión de sus cuerpos; pronto cada uno recuperará su espacio vital, darán la media vuelta y quizá intercambien un comentario, una sonrisa, un silencio. Pero al momento del flash sus cuerpos dicen: "no me dejes, no me sueltes. No te vayas", a la espera de la respuesta que, quizá, en unas semanas, se haga inevitable.

11.9.09

Good day sunshine

Fue una semana beatle. Sin duda :)

Los Beatles
Gabriel García Márquez
16 de Diciembre de 1980

Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidare aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de los Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Ángel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de los Beatles.
Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres; “Help, I need somebody”. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart. Alvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla a favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es oiseau de malheur, es decir, pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé, desde entonces, en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo y que es un critico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”. Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a maquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen.
(....) Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con mas de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quien soy, ni que carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambio entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inicio la liberación del sexo y otras drogas para soñar. Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero, sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres e hijos, el principio de un nuevo dialogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos.

7.9.09

Blablablá

Sigo con mil madres en la cabeza. Son como preguntas o achaques que no son divertidos de asumir. Hay varios momentos del día en que valen mucho la pena. Otros, cuando debes jugártela a lo Naciones Unidas, te dan ganas de botar todo y dejar a medio mundo con sus predilecciones y sus reticencias. No hay ventanas donde estamos y añádanle una idea magistral de un wallpaper institucional que lo único que hace es deprimirme (ya lo dijo mi jefe, la imagen corporativa debería dejar resquicios a la expresión individual). En fin. Las preguntas poco a poco empiezan a tener su sentido y, me guste o no, debo admitirlo. Entretanto, las otras preguntas, las que sólo a mí conciernen siguen haciéndose más grandes y complejas. En esencia son dos. ¿Vale la pena seguir reflexionando, pensando, sintiendo? Y la segunda ¿Llegará ese instante en que me tope de frente contigo? ¿Existes o es verdad que te pudres en una cárcel del Perú? Ya estoy diciendo pendejadas como es mi costumbre. Hello, goodbye, toquemos los acordes del Beatles Rock Band, pongámosle buena cara a los tornados, comencemos a buscar la eficacia que hemos alcanzado en otros terrenos en unos más fatuos, menos visibles, pero igual de relevantes, de esenciales y dotados de felicidad... y dejemos de encontrarle la lógica al sueño de ayer. Mejor recordemos la sonrisa con la que te hizo despertar.

3.9.09

Una semana

Traigo demasiadas cosas en la cabeza y apenas terminó el miércoles. Un miércoles de shit (al menos llevamos dos días sin tornado). Mejor dejo el exorcismo para otro post. Ahora, sólo disfrutaré la cuenta regresiva del 09.09.09

31.8.09

Se desata el desorden

Una semana que uno medio desatiende el changarro y resulta que el América golea, que los Pumas ganan, que Omar Bravo anota y que Juanito está completamente fuera del huacal. Que me pierdo a Celso Piña y que dos de los reporteros tienen que hacer la chamba de cuatro. Una semana con el temido regreso de Padrini Mágico y su saco maravilla (jejeje). Una semana donde, bajita la mano, me da un chingo de orgullo estar haciendo las cosas como las estamos haciendo. Bien, y porque nos gustan. Y con el lema-karma de los últimos nueve meses, hela aquí. Trae el pelo lleno de óxido porque el simple y sencillo hecho de que no me dejó quitarle su identidad puma. Nos fue bien, pues... :)

27.8.09

Un viaje

Hay que ser muy terco para tener las vacaciones que deseas. Primero, joderte lo suficiente y segundo, llenarte de angustias momentáneas pero que el ser que las está padeciendo sólo te las puede decir con los ojos. Siempre hay una primera vez para todo. Para ella y para mí será traumático. Y ya me lo dijo mi hermana, será como si fuera el primer día del kinder para tu hija. Total. Son 85 minutos nada más. Y de ahí, un carro hacia el destino final.



Al regreso cuento cómo nos fue.

21.8.09

Todavía no sé si te vas

... y ya me estoy mordiendo de angustia por no volverte a ver.

17.8.09

Chango piojoso

El enésimo ring de mi teléfono en la tarde. La 23959. Del otro lado, su tipluda voz:
-Chango: quién va a cortar el bite?
-Yo: ya te dije hace rato que lo estoy cortando.
-Chango: adiós!
-Yo: adiós!, seguido de un colgón de bocina.

Cinco minutos. En la jodedera total.

-Chango: el bite?
-Yo: puta madre! no me estoy picando los ojos! ya te dije que ahorita te lo doy!
-Chango: chingada madre, apúrate!
-Yo: ahí voy, carajo!
-Chango: adiós!
-Yo: adiós!, seguido de un colgón más cabrón de bocina.

En términos generales así eran mis diálogos con Cecilia hasta el viernes pasado, cuando fue mi último día laboral con ella. De cuando en cuando (la neta siempre) que pasaba por sus islas de edición la chesqueaba... o ella a mí, dependiendo quién estuviera de mejor humor para dejarse. Desde el principio nuestra relación fue gritos, chescos e histeria. De cuando en cuando chistes locales y siempre respeto (aunque el diálogo inicial no lo indique).
Me escribió un mail para despedirse, para decirme que no era feliz. Que debía seguir el precepto que hemos hecho promo en Milenio Televisión: "hacemos lo que nos gusta". Y al parecer ella era como un cachorrito hiperactivo encerrado en la jodida burocracia de revisar que eso que ves en la pantalla salga medianamente bien. Realmente en pocas ocasiones tuvimos diferencias que nos bronquearan al grado de mentarnos la madre. Digamos que en medio de nuestras exigencias (porque yo no soy muy fácil de sobrellevar en cuestiones de chamba) y trato de perros en pelea, forjamos una bonita relación.
Se acaba la era del chango. Las cosas cambian dentro de nuestra asqueante rutina. La princess Rauliña viene como relevo, pero ya no será lo mismo. No me sentiré con la misma libertad de gritar y de mentarle la madre a una de las primeras personas que hizo que empezara a sentir Milenio como mi casa y a mis compañeros, como amigos de locura.
Suerte, chango piojoso, que nos encontraremos pronto. Por ahí te dejo este chesco... para que no olvides. Jajajajaja.



Te quiero, idiota :)

13.8.09

Hands up!

Como que me dieron ganas de llorar.

4.8.09

Genial (y con audio)



Y Modest Mouse se juntó con Heath Ledger y crearon esto.
Y sacarlo aunque sea 30 segundos en un noti, no tiene madre :)
Se llama King Rat. Del nuevo disco No one's first and you're next.

29.7.09

Me conocen como...

Los colegas de AP y de El Universal que el viernes pasado reprodujeron este artículo sobre los curiosos apodos de los narcos debieron esperarse tantititititito... les faltaba el mejor hasta el momento.
Yo tengo mi teoría. O es porque tiene vitiligo o porque es tan hijo de puta que completa ese dicho de que estan malo como éste...



Ladies and gentelmen, les presento a José Antonio Estrada,
"El queso de puerco",
cuidador de la banda de secuestradores "Los Rojos".
Amén de lo que hizo, ¿qué puede ser peor? ¿Que te apañen o que en el apodo lleves el estigma de que no te tomen en serio?
En fin, en fin...

28.7.09

Asco

Hace mucho que no disfrutaba los absurdos de la televisión abierta. Con todo y todo vi un pedazo de la nueva obra lírica de Televisa, Camaleones, y me di cuenta que Belinda es una actrizaza. Con razón Giovanni dos Santos le dedica sus churros, perdón, sus goles...





Jajajajajaja... Es de risa loca.
Porque ni llora ni se enoja ni se enfurece. Ni besa con fuerza a Poncho Herrera ni nada sino todo lo contrario.
Pero me imagino que ser tan mala actriz también ha de tener su chiste, so... le doy un poco de crédito.

Ahorita regreso, voy a vomitar.

22.7.09

Juanelo

Cualquier relación o semejanza con conductores de noticias, directores editoriales de televisión o deportivos, editores de sección, subjefes neuróticos de redacción (o sea, moi) o coordinadores de diseño...

(gracias, Juanelo Boada)



(dale "mejoreit image", o clic a la imagen para verla grandota)

11.7.09

El año y el instante

Todo tiempo llega porque es su única misión al estar esperando su breve paso de segundo.
Desde mi cumpleaños, todo ha sido sucesión de cosas sin pausa. Prepararse para una transmisión especial que encerraba una gran misión. Y pasaron esas seis horas -o más- y llegó la noche. Y entre la resaca de presión, otra bofetada que, dentro de lo poco que te deja para pensar, te estruja. Te conmueve la muerte del otro, de alguien que nunca conociste, que pudo haber sido un caso más y sin embargo, el estoicismo de su gente hace que abras los ojos. Pero ahí está el tirano favorito: el tiempo (y más si se trata de tiempo-televisión, donde todo es tan relativo y tan largo en su brevedad). Llegó este viernes y alguien me corrigió sobre mi pesimismo: "no digas que TODAVÍA faltan tantas horas, sino que SÓLO faltan". Buen punto. Y sí, llegó el final de la jornada. De una semana más larga y más dolorosa y tan vacía... de la cual sólo se queda el discurso de Joel Le Barón, despidiendo a su hijo Benjamín.

"En la cima de una colina, desde donde se ve todo el pueblo de Le Barón, con el atardecer rojo, pegado al frente a las montañas, él señaló a lo lejos y dijo, con una sonrisa de orgullo, que ese valle y los nogales y las casas y los niños y ese camión suyo que se veía a lo lejos, todo eso era la obra de tantos años de trabajo honesto, de tantas generaciones y que nunca estaría dispuesto a irse, y menos para dejarlo en manos de criminales sin vergüenza... aquí endureció él el rostro y la mirada. Estoy seguro que fue ese mismo rostro de combate el que le miraron quienes le quitaron la vida hace unas horas. Le colocaron una manta de advertencia, dicen en las noticias. ¿Por qué? ¿Por haberse negado a pagar el rescate de su hermano o por sabotear el negocio de la muerte? ¿O será por defender la vida de la comunidad? Así que esta muerte es un atentado en contra de los hombres que defienden ideas nobles con acciones firmes".


Estas palabras sabotean cualquier intento de pensar en otra cosa. Aunque me queda mi propio duelo en delay. Sin permiso para distraerse, para concederse, en esa jornada superior a seis horas donde lo único que importaba era que todo fuera perfecto, creo que no me abandonaste. Ni tú ni él (no lo cuento porque sé que está). Te habían dibujado hermosa y con unas alas fallidas, no por feas sino porque no hacían falta. Vuelas y volaste y este año que ya hay de distancia entre esa tromba parece un segundo. Parece la semana pasada. Porque no nos dejas del todo y no sé a veces si es sano que te demos tantas vueltas -nunca con tristeza, siempre como referencia-. Creo que te gusta andar por acá, enterándote de la nada.

Llegamos, te digo, a otro tiempo. Hoy toca celebrar los 30 del que siempre ha parecido (y que no lo es, por supuesto) un actor de reparto. Pero que no podríamos sin él. Como no podemos sin ti, sin el resto.

Estás con tus ojos bellos hecha papel, al lado nuestro, desde la medianoche del año en que nos ganaste la partida de turista que nunca quise jugar. Si te encuentras por tu camino a Benjamín Le Barón, dile que siga viendo su tierra indómita con el mismo orgullo. Y que muchos aprendimos a replantear esa palabra, "orgullo", a partir de su humillación en la tierra.